La industria argentina se derrumba: el país queda entre los peores del mundo y se reabre el debate sobre el modelo productivo. Entre 2023 y 2025 la producción manufacturera cayó casi 8%, cerraron más de 2.400 empresas y se perdieron cerca de 73 mil empleos. Un ranking internacional ubica a Argentina como el segundo peor desempeño industrial del planeta.
Lunes 9 de marzo de 2026. La industria argentina atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas. Un relevamiento internacional ubica al país como el segundo con peor desempeño industrial del planeta, en un ranking que analiza la evolución del sector manufacturero en 56 economías durante el período 2023-2025.
Según el informe elaborado por la consultora Audemus, la producción industrial argentina retrocedió en promedio un 7,9% en los últimos dos años, una caída que solo es superada por Hungría, cuya contracción fue del 8,2%. Detrás aparecen otras economías que también registraron descensos, como Bulgaria (-6,7%), Alemania (-6,3%), Canadá (-5,2%), Italia (-4,8%) y Países Bajos (-3%).
El informe advierte que el caso argentino se destaca por la magnitud del retroceso y por su contraste con la tendencia global. Mientras el país registra un desplome sostenido, otras economías muestran un dinamismo industrial significativo. Taiwán encabeza el ranking con una expansión del 32,3%, seguido por Vietnam (23,8%) y Egipto (19,5%). También presentan fuertes avances Costa Rica (16,3%), China (13,3%), Rusia (13%) y Singapur (12,8%).
La comparación regional también resulta desfavorable. En el mismo período, Brasil logró expandir su producción manufacturera en torno al 3,5%, Chile creció 5,2%, Perú 6,5% y Uruguay 3,7%. Incluso países que registraron retrocesos lo hicieron en magnitudes considerablemente menores, como Colombia (-0,7%) y México (-0,4%).
Un deterioro estructural
Más allá de los indicadores macroeconómicos, el informe destaca que la contracción industrial ya muestra consecuencias estructurales sobre el tejido productivo.
En los dos primeros años de la actual administración nacional 2.436 empresas manufactureras dejaron de realizar aportes al sistema de riesgos del trabajo, un indicador que los analistas suelen interpretar como cierre definitivo o paralización de actividades. La cifra equivale a aproximadamente el 5% del total de firmas industriales del país.
El impacto también se refleja en el mercado laboral. En el mismo período se perdieron cerca de 73.000 puestos de trabajo industriales, lo que representa una contracción cercana al 6% del empleo manufacturero.
La industria, históricamente considerada uno de los sectores con mayor capacidad para generar empleo formal y salarios por encima del promedio, muestra así un retroceso que no solo afecta a las empresas sino también al entramado social y laboral.
Máquinas apagadas
Otro indicador que revela la profundidad de la crisis es la utilización de la capacidad instalada. Según el relevamiento, las plantas industriales argentinas operan en promedio al 57,9% de su capacidad, el nivel más bajo de la última década si se excluye el período de la pandemia.
En términos prácticos, esto implica que más de cuatro de cada diez máquinas industriales permanecen sin uso, reflejando tanto la caída de la demanda interna como las dificultades para competir en mercados externos.
El fenómeno se explica, en parte, porque la recuperación de algunos sectores vinculados a la exportación primaria —como el agro o la minería— no logró derramar sobre la actividad manufacturera. Por el contrario, el país comienza a mostrar señales de una economía cada vez más concentrada en actividades extractivas y menos en producción industrial.
Las causas
El estudio de Audemus diferencia claramente la situación argentina de la que atraviesan algunas economías europeas con caídas industriales.
Mientras en Europa las problemas están asociados a factores externos —como el encarecimiento energético tras la guerra en Ucrania, la competencia asiática en sectores tecnológicos y automotrices o tensiones comerciales internacionales—, en el caso argentino el informe apunta principalmente a factores de política económica interna.
Entre los elementos mencionados figuran un tipo de cambio apreciado que reduce la competitividad de la producción local, una apertura comercial acelerada sin criterios sectoriales y la ausencia de políticas industriales activas que protejan o impulsen sectores estratégicos.
Según el diagnóstico de la consultora, esta combinación habría profundizado la exposición de la industria local a la competencia externa en un contexto de debilidad del mercado interno.
El debate sobre el modelo económico
Desde el Gobierno nacional, en cambio, el diagnóstico es distinto. El presidente Javier Milei ha cuestionado reiteradamente lo que denomina el “modelo industrialista” que predominó en la Argentina durante décadas, al que responsabiliza por la dependencia de subsidios y por la baja competitividad de la economía.
En esa misma línea, el ministro de Economía Luis Caputo relativizó el impacto de los despidos industriales al sostener que en las economías dinámicas los cambios sectoriales forman parte de procesos de reasignación de recursos y que el foco debería estar en promover inversiones y competencia.
Sin embargo, los números del sector manufacturero muestran que el proceso de ajuste económico está teniendo consecuencias visibles sobre el aparato productivo. Con caída de producción, fábricas semi vacías y miles de empleos perdidos, la industria argentina atraviesa una transición cuya profundidad ya la coloca entre los casos más críticos del mundo.
