Carina Kaplan, la autora de este texto reflexiona –a partir de la película argentina El Suplente (en Netflix)– sobre el impacto de la literatura y gran parte de las enseñanzas de las escuelas que no sirven porque no tienen la utilidad del rédito económico mercantilizado, pero son experiencias formativas relacionales que promueven valores de convivencia y derechos humanos. La literatura sirve para ensanchar el mundo simbólico, elaborar narrativas del dolor social y construir intersubjetivamente las vidas dignas que merecemos, dice.

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