Gustavo González no se baja. Lo afirmó en declaraciones formuladas a Norte Misionero. Salió así al cruce de las pretensiones del macrismo de bajarlo para postular en su lugar a Alex Ziegler. Para defender su candidatura a gobernador, el diputado ucerreísta pidió coherencia y apeló a los principios
“Le pido a todos los partidos que hoy por hoy tengan coherencia, la incorporación de Ziegler tiene reparos con la coherencia”, dijo Gustavo González en declaraciones exclusivas formuladas a Norte Misionero de Eldorado. A pocas horas del cierre del vencimiento del plazo para presentar alianzas en la Justicia Electoral, el diputado ucerreísta manda así un mensaje contundente a los negociadores de alfombras y círculos rojos: no se baja. Es que la candidatura de González fue puesta en duda el fin de semana por sus mismos patrocinadores al interior de la UCR que, fueron operados desde Buenos Aires para promocionar en su lugar a Alex Ziegler. En representación del propio Mauricio Macri, fue el famoso Coty Nosiglia el encargado de presionar a Hernán Damiani y Luis Pastori. Estos, atrapados en la aventura aliancista en la que se embarcaron en busca de financiamiento para la campaña, se quedaron sin margen de maniobra. Pastori fue muy sincero cuando el año pasado trataba de convencer del armado de la alianza, más allá de las demandas de sumar todo para vencer al kirchnerismo y a la Renovación argumentó: “sin la plata del PRO o de Ramón (por Puerta) estamos muertos”.
LOS VOTOS SON DE MACRI: El pragmatismo, diríamos extremo, que sostuvo la lógica del armado de la UCR de Misiones, no es tributaria del sancismo y el camino autorizado por la Convención de Gualeguaychú. Por el contrario, las negociaciones con las derechas, lejos de los principios y la raíz popular del civismo radical, se iniciaron aquí ya en 2009 y en las elecciones de 2011 estuvieron a punto de cristalizarse en la fórmula Tschirsch – Pastori. Fueron los diputados hoy expulsados los que lograron frustrar el giro y renunciamiento ideológico que hoy habilita la alianza con el PRO. La idea fuerza de todas las negociaciones es una sola: los votos los tiene Macri. De ahí que rosquear para terminar colgados de su boleta en octubre tiene un fundamento. No es precisamente el que sostenía Alfonsín (el verdadero, Raúl) que resistió todas las presiones del establishment para armar alianzas anti K. “Si la sociedad se derechiza, la UCR deberá prepararse para perder elecciones, nunca volverse conservadora”. Sólo plantearse la alianza con el PRO es renunciar a esos principios. Por eso, es en este contexto que las apelaciones de González a los principios y a la coherencia, son, para decir lo menos tardías y vanas. La UCR, que no tendrá candidato a presidente este año, no tiene espacio para apelar a sus viejas tradiciones como diferenciación en la oferta electoral.

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