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La crisis de la comunidad internacional, que ha perdido toda capacidad de regulación ante el poder del Dinero y el poder militar que arrasan con las soberanías de los Estados, es un hecho en la globalización financiera. La humanización que pregona el Papa Francisco, el reconocimiento del Otro y la brújula simbólica de los valores judeo-cristianos quedan sepultados en la destrucción de los pueblos con bombas y drones o la influencia de los fondos buitres. La esperanza de una globalización más humana se ha derrumbado también en América del Sur. Es el contexto en el que la tarea del Parlasur logra una significación política asociada a la recuperación de la política.


En Plomo Impune, allá por 2009, Eduardo Galeano se preguntaba si “la llamada comunidad internacional ¿existe?, Se peguntaba si ¿es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? Como otros observadores marcaban el hecho histórico al que estamos asistiendo ya que “se pueden destruir pueblos, derribar aviones y los fondos buitre y el capital financiero pueden destruir la barrera de la soberanía”. El psicoanalista y escritor argentino Jorge Alemán, afirmaba que “no existe ninguna instancia mundial, organismo internacional o potencia geopolítica que pueda intervenir de modo determinante”. Y agregaba que “la comunidad internacional se disuelve en la sociedad del espectáculo. ¿Significa esto que estamos en la época del “Otro que no existe”, donde ninguna barrera o brújula ética mantiene aún su eficacia simbólica? Por un lado es evidente que sí, por otro se debe constatar que esta ausencia del Otro de la regulación simbólica está atravesada por el gran Otro del capital y el circuito de la mercancía, la única realidad que no se desvanece en el aire. No sólo la guerra, la matanza, la extensión del dolor no la afectan sino que más bien la consolidan”.
A pesar de la cruda realidad descripta, el autor de “Para una izquierda lacaniana”, se esperanzaba entonces observando que “en Latinoamérica late otro modo de mantener la presencia del mundo en sus posibilidades abiertas, por fuera del deseo de los grandes poderes de habitar el planeta como bestias”. Lo decía en Buenos Aires, hace menos de dos años. ¿Puede América Latina hoy sostener, desde la Unión de sus pueblos, la aspiración de una comunidad internacional hermanada en la paz?.
Evidentemente que no. El giro de la política internacional del gobierno de la Alianza PRO, que llaman de inserción en el mundo, no es más que la aceptación pasiva a la lógica del capital financiero. Evidentemente que no si el pueblo brasileño asiste con impotencia al impeachment contra Dilma, Evidentemente que no si la prédica del Papa Francisco en contra de la lógica del neoliberalismo excluyente, que ya ni explota, y el dominio del Dinero sobre los Estados, es combatida por los poderosos a través de sus medios de comunicación.
El silencioso tejido del Parlasur
Es en este contexto en el que el trabajo que viene realizando desde su representación en el Parlamento del Sur, Cecilia Britto, cobra una significación especial.
Se es consciente que la Alianza PRO Cambiemos ha iniciado una avanzada mediática de desprestigio al Parlasur como arista de su alineamiento con las políticas de Washington, o más crudamente de Wall Street y el Departamento de Estado. La multimillonaria Mariana Zuvic, la ahijada política de Lilita Carrió, es el caballo de Troya en el Parlamento. Ha presionado para desfinanciarlo. Cónyuge de Eduardo Costa, el político más rico de la Argentina, mucho más que Macri o Cristina, Zuvic no tiene problemas para trabajar sin salario. Es la lógica de los elitistas. Si los Estados no bancan a los representantes del pueblo, sólo podrán hacer política los ricos.
Pero a pesar de ese contexto doblemente adverso, la actividad de Britto no se dio respiro en todo el verano. Si la comunidad internacional ya no existe, su reconstrucción tiene una plataforma en las relaciones cercanas entre los pueblos de Misiones y sus Estados vecinos en el Paraguay y el Brasil. Hay un tejido que tiene el respaldo estratégico de la conducción política de la Renovación. Es la lectura que subyace en la aprobación del Protocolo contra el Dengue y el Zika por el plenario del Parlasur que sesionó en Montevideo el 14 de marzo, por iniciativa, impulsada junto a Julia Perié. Como explicó: “no hay manera de abordar estas problemáticas epidémicas, si no es con protocolos estandarizados, con metodologías y procedimientos que puedan ser aplicados en todas las provincias y países involucrados”.
El proyecto había sido el resultado del primer Foro para la elaboración del Protocolo Regional para el combate contra el dengue, que tuvo lugar en la ciudad de Posadas, el día 26 de febrero; y a partir de los aportes de distintos sectores, se logró un documento que contiene un manual con referencias médicas, sanitarias, sociales y comerciales para la prevención y tratamiento de la enfermedad del dengue y de su vector, el Aedes Aeypti.
Además, Britto presentó un proyecto de recomendación para dinamizar y agilizar el procedimiento de reválida de títulos, para llegar a un nuevo procedimiento automático de reconocimiento y habilitación de títulos por medio del cumplimiento de ciertos requisitos.
Se presentó también el proyecto de un protocolo que tendrá como finalidad establecer criterios y pautas de acción con miras a la protección y prevención del delito de trata de personas en forma integral, con la colaboración de la ministra de DD.HH de Misiones, Lilia Tiki Marchesini y de Griselda Spaciuk, decana de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, militante de derechos de género; en ejemplo de conjugación del ámbito académico y de gobierno como elementos claves en la articulación de políticas internacionales. También propone la creación de una Comisión Especial compuesta por Parlamentarios del Mercosur, autoridades competentes de cada Estado Parte, y especialistas en la materia de Trata, para coordinar, planificar y organizar las acciones que deberán llevar a cabo los Estados Partes del Mercosur en cumplimiento del Protocolo.
Reconstruir desde la política
En esta tarea de reconstrucción de las relaciones en la Región, digamos chica, fronteriza, la parlamentaria Britto realizó también reuniones de diálogo y mutuo conocimiento, con el cónsul paraguayo en Posadas, y pares del paraguay y del Brasil. La visita del presidente del Parlasur, Jorge Taiana, estuvo en Posadas el 26 de febrero presidiendo el Foro de la Lucha contra el Dengue. Dijo: «para el combate del mosquito transmisor del dengue y el zika, el Aedes Aegypti, debemos estar unidos como región. Hay problemas que no se pueden resolver sin los países vecinos porque nos afectan a todos y hay que abordarlos regionalmente. Se requiere una coordinacion estratégica y una participación comunitaria y por eso el Parlasur, que es el órgano de representación popular del Mercosur, puede ayudar mucho en esta tarea». En las reuniones políticas que tuvo después, con el Movimiento Evita incluido, extendió el concepto a “todos los problemas” sociales y económicos. Lo que está destruyendo el gobierno intruido por los CEOS del sector financiero, sólo se puede reconstruir desde la política como expresión de la soberanía popular.
Valor simbólico de dos fotos
Los valores que están en juego pueden expresarse simbólicamente en el contraste de dos fotos. La ministra Patricia Bullrich, vestida de Rambo por un lado y gente común, un día de semana cruzando el puente entre Iguazú y Foz o la foto de gente cruzando el puente de la Amistad entre Foz y Ciudad del Este. La ministra, que innecesariamente vistió ropa de fajina para difundir una imagen de combativa, traduce en imágenes la permeabilidad del macrismo con las teorías elaboradas por el Departamento de Estado para justificar la instalación de Comandos del Sur. La construcción de la categoría: “Triple Frontera”, como un espacio sin regulación de los Estados, y librado a la ocupación fáctica de traficantes de armas y drogas, es un invento del imperio para justificar invasiones, bombardeos y destrucción. La realidad cotidiana pasa por la convivencia de paraguayos, brasileños y argentinos que viven cada uno en su ciudad con alta presencia de las instituciones estatales en cada país.