gente pobre y gente normal

La frase concepto «la droga mata a los pobres como a la gente normal», pronunciada en Tucumán por la vicepresidenta de la Nación ante 350 testigos, le sirve como disparador al referente nacional del trabajo social, Norberto Alayón, para desocultar la concepción de las políticas sociales de la Alianza PRO. Ante el mismo oratorio Gabriela Michetti les pidió a pequeños empresarios que sepan aguantar hasta que dentro de cinco años «podamos salir adelante». El autor, entre otros ensayos de «Asistencia y Asistencialismo ¿Pobres controlados o erradicación de la pobreza?» asocia el exabrupto de Michetti con la frase de Carlos Menem dirigida a ex habitantes del albergue Warnes, pobres de toda pobreza. Les dijo: “Ustedes son los que más sufren y los que menos reclaman. Y así se puede gobernar, realmente”.

Por Norberto Alayón

Gabriela Michetti, la vicepresidenta de la Nación Argentina, expresó en la provincia de Tucumán que “la droga mata a los pobres como a la gente normal”. La “normalidad” de la destacada dirigente del PRO-Cambiemos, revela su densidad intelectual y política. Y agregó: “sepan aguantar hasta que dentro de dos, tres o cinco años podamos salir adelante”.

El ex presidente Carlos Menem, distinguido continuador del proyecto neoliberal impulsado por la dictadura cívico-militar de 1976, en un discurso dirigido a los ex habitantes del “Albergue Warnes” de Capital Federal, en diciembre de 1990, afirmó: “Ustedes son los que más sufren y los que menos reclaman. Y así se puede gobernar, realmente”.

Ahora, en el 2016, la vicepresidenta que lúcidamente diferencia a los pobres de la gente normal, pregona que hay que aguantar por dos, tres o cinco años.

Sufrir y no reclamar, permiten gobernar. Este tipo de mensajes delatan la concepción de ciertos gobernantes, abonando la línea de la relativización de los derechos de la gente y la no ejercitación de los mismos. Sólo sufrimiento y resignación conducen a la fe vacía. Y cuanto más vacíos y despolitizados estén los hombres, más fácil se los podrá “gobernar”. Las vacuas y a la vez falsas promesas de la “revolución de la alegría” y de la “pobreza cero”, caracterizan con nitidez el perfil del gobierno actual del PRO-Cambiemos.

Asimismo permite inferir otro metamensaje sobre el tema de los derechos sociales y la alternativa de poder reivindicarlos. Si se sufre y no se reclama, tal vez alguien, en algún momento, pueda recibir algo que mitigue su padecimiento. Pero si alguien o algunos reclaman por la cobertura de sus necesidades y derechos, no estarán “facilitando” que los gobiernen y, seguramente, no recibirán premio alguno, en ninguna ocasión.

La vieja y nueva receta del neoliberalismo para los sectores populares es: aguantar las necesidades, tener esperanza, facilitar que los gobiernen y confiar en que “no los van a defraudar”. En síntesis, “que no reclamen nada de la sociedad y del Estado, que no perturben al pedazo del sistema ‘moderno’ y disfruten libremente de su miseria”