
González y Bordón decidieron reincorporar al bloque de la UCR a Mario Pegoraro que había sido inhabilitado de su condición de “radical” por haber integrado la fórmula de la Alianza PRO-Cambiemos, que justamente integra la UCR. Fue después de una dura reprimenda y clase de política que le dio aquí José Cano, radical que integra el gobierno de Macri. La decisión inconsulta de los diputados sin respetar los dictámenes del Tribunal de Conducta del partido pone en evidencia el despotismo con que se maneja la UCR Misiones. Delante del funcionario nacional, Pegoraro los trató de mentirosos .
“¿Pero ustedes a qué juegan, cómo hacen política?” disparó José Cano a desprevenidos directivos de la UCR Misiones en una reunión reservada concertada en el Hotel Maitei, aquí en Posadas. Fue el miércoles pasado después de las agotadoras reuniones que, el coordinador del Plan Belgrano de inversiones en infraestructura para todo el Norte argentino, hubo de mantener con funcionarios del gobierno provincial.
Hernán Damiani, Gustavo González y Germán Bordón lograron que Cano, uno de los ucerreístas del gabinete de Macri, los recibiera fuera de protocolo con el propósito formal de “hablar de política”. En realidad esa fórmula ambigua de abrir audiencias como asunto para la agenda no es más que un eufemismo para pedir cargos. Hay varias delegaciones de organismos nacionales que no se han cubierto en Misiones, y los ucerreístas no resisten la ansiedad. Pastori en Buenos Aires se desvive por lo mismo y no hay reunión o pasillo en el que no reclame por cargos y sugiere nombres.
La cúpula que maneja el partido se encuentra pulseando por los cargos y por as candidaturas del año que viene con el PRO por un lado (que está en otra) y al interior del partido con los concejales de Posadas, Arjol y Pianesi que, en la carrera por las elecciones internas que renovarán cargos partidarios este año cuentan con el respaldo del médico Navarro y hacia las estructuras del poder dejan mostrar la influencias de Coty Nosiglia. Como habitualmente sucede en estas peleas internas de la UCR, los otros tratan de compensar y buscan refugio en Sanz.
Es el contexto en el que se sentaron con Cano. El funcionario, que tiene un cargo inventado y no pertenece al entorno del Presidente y está lejos de sentarse en la mesa chica, no es precisamente el que pueda “repartir” o decidir nombramientos aunque su Programa Belgrano dependa directamente del ministro jefe de gabinete. De todos modos allá fueron, con listas y todo. Pero grande fue la sorpresa cuando Cano, que no se destaca por tener un comportamiento diplomático, de entrada, sin dejarlo a hablar les reprochó de frente haber concurrido a las elecciones del año pasado con listas propias. Incuso los responsabilizó por la pérdida de una banca en el Congreso de la Nación.
El periodista Juan Carlos Argüello revela partes de la reunión en el análisis político que publica hoy en misiones online. Dice “El tucumano dejó también un sabor amargo a los dirigentes radicales misioneros, con quienes mantuvo un encuentro reservado. Cano les reprochó que, por las disputas internas y la división con el PRO el radicalismo haya perdido la posibilidad de contar con un nuevo diputado nacional y ahora esté fragmentado. Los locales le prometieron la reincorporación del macrista Mario Pegoraro, cuya afiliación fue suspendida, pero el ex motociclista les pidió una nota escrita antes de aceptar el convite. La palabra no alcanza para recuperar la confianza en los colores”.
Enterado de las expulsiones de dos diputados, la decisión de conspirar contra el PRO con la Lista 3 y la posterior “inhabilitación” por un año de Pegoraro, paradojalmente por unirse a la fórmula de Cambiemos en la provincia, Cano estalló en contra de sus interlocutores que, sin hacerse cargo de nada, se presentaron con una listita similar a la de una agencia de colocaciones. Dicen que en pleno reproches se sumaron al grupo el diputado del PRO, Alfredo Schiavoni, acompañado como lo hace habitualmente con el mismísimo Pegoraro.
Fe cuando Cano les recriminó nuevamente la habilitación y les “sugirió” que lo reincorpren al bloque en forma inmediata. “Bueno, lo reincorporamos ya”, dijeron Bordón y González. “Ustedes son muy mentirosos, así que lo quiero por escrito” atinó a responder un siempre moderado Pegoraro.
¿Y la institucionalidad? A todos los presentes se les pasó por alto la mínima simulación de institucionalidad. Pegoraro fue inhabilitado por resolución del Comité de Conducta, esa institución creada en el Comité Central de la UCR, como herramienta que remite a las purgas estalinistas. ¿De dónde el poder de exonerar o de absolver que tienen los diputados del partido y su presidente? ¿No es acaso el Tribunal un organismo independiente que estudia los casos antes de fallar?.
Si Damiani, González y Bordón tienen el poder de absolver, se desprende que fueron los responsables de las últimas expulsiones y suspensiones.
