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El gobierno de la Alianza PRO – UCR ha decidido dejar de financiar la construcción de las viviendas tradicionales que lleva adelante el Iprodha en la provincia. Según se deslizó es la norma bajada por funcionarios nacionales que el miércoles 20 estuvieron reunidos con los directivos del organismo. El Techo, una de las tres T que levanta el papa Francisco como consigna de reparación de los pobres y la eliminación de la pobreza, queda así relegada. En la campaña electoral comparábamos modelos de crecimiento y entonces marcábamos que en la Capital, donde gobernaba el PRO en ocho años de gestión se financiaron 15 mil soluciones habitacionales, pero no se habían construido viviendas ya que apostaban a garantizar alquileres. En Misiones, el gobierno del Renovación, con menos del 20% del presupuesto porteño había llegado a 12 mil casas nuevas y más de 100 mil soluciones. No era cuento. Hoy es realidad.

Por Aníbal Velázquez

Posadas (lunes 23 de mayo) El miércoles 20 se recibió la visita de funcionarios nacionales del PRO responsables del plan de viviendas FONAVI. Corridas por los pasillos y lamentos se sintieron en la casa de las casas.

Estos porteños amarillos no entienden nada de nada. Tienen cara de asqueados cuando hablan con la gente. Dijeron algunos en su recorrida por localidades del interior. Que no cunda el pánico ya hemos pasado por esto y peores, se consolaban.

“No más casas tradicionales ni Plan Mejor vivir” Era la consigna repetida por los funcionarios que generó esa reacción. “Claro, ellos no van a recibir la envestida de los reclamos que se van a multiplicar. Nosotros somos los que pondremos el pecho” se quejaban a viva voz.

No más viviendas  tradicionales, la gravedad de este se dimensiona solo al imaginarse el rostro de un pobre que espera que le toque una vivienda como fue para sus padres y otros tantos. Así porque así,  será por la conceptualización que hace el presidente “son costos”. No es posible siquiera pensar que un trabajador pueda acceder a su casa con préstamos  con tasas usurarias ajustado el interés por el índice inflacionario.

Un funcionario nacional de alto rango asombrado decía que era injusto que a este gobierno lo tilden de gobierno para ricos justificando su queja con ejemplos de actos de caridad de “viejas gordas” a quienes Evita echara de su despacho. Cuando Mauricio Macri entra a la Junta de Cereales es ovacionado porque se había comprometido a vetar la ley antidespidos. Recordemos que al Presidente Alfonsín lo  abuchearon en La Rural. Otros presidentes optaron directamente por no ir. En cambio Carlos Menem fue otro mimado por la oligarquía. Entonces uno se pregunta ¿no es gobierno de ricos para ricos?.¿Quién se hará cargo de los pobres?.

Durán Barba consultor estrella de Cambiemos, con risa irónica decía que este gobierno no se podrá sacar el mote de ajustador e insinuó que podría irse antes, dando un ejemplo parecido de otro presidente latinoamericano.

No queremos que se vaya, como no lo quisimos antes con de la Rúa, solo pretendemos una distribución más equitativa de la renta nacional. Que sigan las viviendas tradicionales que generan empleo y soluciona el problema habitacional. Que continúen los programas de inclusión. “ahora sucedió un barquinazo muy fuerte- dice Adrian Paenza en una editorial del programa científicos argentinos -la sociedad naturalmente a tomado una decisión, eligió un modelo distinto, un modelo que privilegia las corporaciones… un modelo donde la ciencia pueda pasar a ser un bien de consumo…” Video en Youtube

El IPRODHA entonces deberá aguzar su ingenio para dar respuestas para no pasar a ser un organismo hueco. Deberá continuar con sus programas de lotes con servicios, relocalización de familias con asentamiento irregular. Este tipo de asentamiento merece un párrafo aparte, es la manera que encontró el pueblo para abrir una ventanita de acceso a bienes  que le son vedado. Una manera de entrar a un sistema del que fueran expulsados.

¿Encontrará nuestro gobernador una grieta que le traiga algo de luz a este laberinto? O será como aquel cuento de Borges de los laberintos, donde uno reta al Rey  invitado para que salga de ella, si pudiera, dejándolo en el desierto sahariano (los dos reyes y los dos laberintos).

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