El Presupuesto Nacional elaborado por el gobierno nacional pone de manifiesto el éxito de la estrategia “colaborativa” anticipada por Carlos Rovira ya en diciembre. La vio clara. Al renunciar a la oposición destructiva y denunciadora, se logró conformar una base de sustentación representativa desde el funcionamiento de las instituciones y el diálogo político para enfrentar la voracidad del poder concentrado. Con el respaldo de los gobernadores Macri se puede correr algo de las políticas de ajuste neoliberal. Aumenta la inversión 34% en obras públicas y compensa la crisis por la caída del consumo y la crisis de las pymes.
Posadas (Viernes, 16 de septiembre) La fuerte apuesta a la reactivación de la obra pública como motor del crecimiento y del consumo interno proyectada en el Presupuesto Nacional que ayer dio a conocer el ministro Prat-Gay en el Congreso, es una buena noticia para la economía de Misiones. En su exposición ante los diputados mencionó entre las prioridades de inversión al Plan Belgrano. «Allí vamos invertir 95 mil millones de pesos, casi un punto del PBI”, dijo mientras que en forma desagrega adelantó también el Plan de Agua Potable y los programas para construir 120.000 viviendas que tendrá un aumento del 60 por ciento. En el proyecto de Presupuesto se mantienen también varios programas nacionales que constituyen aportes no reintegrables para las provincias, que incluyen fondos afectados a obras y fondos como el incentivo docente.
Rovira la tuvo clara
Esta decisión expresada en el diseño del primer Presupuesto que elabora el gobierno de Mauricio Macri pone de manifiesto el éxito de la estrategia de las provincias gobernadas mayoritariamente por partidos de diferente signo político. Aquí, ya desde el 10 de diciembre, la actitud fue calificada por Carlos Rovira como “colaborativa”. El conductor de la Renovación misionera la vio clara. La derrota de la continuidad con cambios del FPV encerraba al mismo tiempo del triunfo del proyecto neo-conservador, el germen de una oportunidad. Las referencias que habitualmente hace Rovira de la matriz DAFO, pueden servir para desocultar el proceso en la toma de decisiones estratégicas. Reconociendo la naturaleza de las amenazas y las debilidades siempre se abren oportunidades para acentuar las fortalezas propias. La mayoría opositora en el Congreso de la Nación, que a su vez es la debilidad de Macri, fue la oportunidad de introducir modificaciones a la lógica partidocrática de oficialismo y oposición, de amigo – enemigo. Rovira sufrió en carne propia esa lógica destructiva de las oposiciones cuando en 2003 la Renovación tuvo que gobernar con un Legislativo diseñado para obstruir.
La realidad después del ballotage presentaba un poder político fragmentado con un Ejecutivo con el respaldo de la opinión pública pero en minoría en el Congreso. La acertada y desdramatizada lectura de esa realidad política, es la que ahora expresa resultados. Al menos los enunciados de esos resultados. Hablando, sentándose en la mesa sin renunciar a las convicciones, pero aprendiendo a escuchar razones y las necesidades del otro, los gobernadores pudieron canalizar las necesidades de las provincias, donde por otra parte es donde viven las personas de carne y hueso.
Esta interpretación se refuerza contrastando las tapas de hoy de los diarios del poder hegemónico que, exigen en lugar de informar, un mayor ajuste. La Nación muestra sin descaro su horror porque “el Gobierno apuesta a sostener el gasto aumentando 32% la inversión en obras y 37% los servicios sociales y previsionales”. Clarín, ya sin límites presiona jugando al opositor y pasa factura porque Macri no cumple la promesa de campaña de eliminar el impuesto a las Ganancias de los salarios. Descalifica además a Prat Gay porque no proyecta bajar el déficit y adentro del diario sus analistas asocian los mayores gastos con promesas a los gobernadores. El Cronista se suma a la alarma por “gasto alto” que proyecta el Presupuesto y anuncia que el déficit financiero seguirá en 5%. Además estos tres diarios que son los más abiertamente jugados con posiciones neoliberales hacen un juego con “los gastos” proyectados en el Presupuesto y las demandas de los gerentes y empresarios que participaron de la ronda de negocios bautizada como mini-Davos. El Cronista incluso utiliza una advertencia de la Unión Industrial que denuncia la caída de la actividad en un 7% en julio.
Seguridad política
Esta relación del gobierno nacional con las oposiciones y los gobernadores no termina de ser digerida por el poder real. Los intereses más concentrados no se dan por aludidos cuando en el foro del Mini-Davos los posibles inversores reclaman seguridad jurídica. Las ponencias de los ejecutivos de las empresas que estuvieron interesadas en el reunión de Buenos Aires, además de hacer referencia al coste argentino, entre los que computan, salarios, impuestos y logística, todas hicieron hincapié en la volatilidad de la política económica argentina. Pocas excepciones, como el gerente local de una automotriz japonesa, restaron trascendencia a los cambios de rumbo que se producen en la Argentina por el famoso péndulo entre lo que llaman populismo y gobiernos como el de Macri. La presencia en el “road-show del presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti,” con el objetivo de prometer «seguridad jurídica» para que traigan inversiones, tampoco tranquilizó a los empresarios extranjeros. «Lo que ustedes contraten o acuerden está tutelado constitucionalmente, y eso ha sido reforzado por una jurisprudencia de la Corte», indicó Lorenzetti en el Foro y sostuvo, que «la Corte no cambiará su jurisprudencia porque cambia el gobierno». Hombres duchos en la lógica de los negocios, sin conocer las disquisiciones de las teorías del Derecho, saben por experiencia, que la afirmación de Lorenzetti es al menos ingenua y no se corresponde con la marcha de la historia. Las leyes no son mandamientos divinos y ni siquiera morales, son normas de convivencia definidas por las relaciones de fuerza en el seno de una sociedad. Pueden cambiar aunque los jueces pretendan ser guardianes de la propiedad privada. Sucedió en Estados Unidos. Para garantizar el New Deal, Roosvelt amplió el número de ministros de la Corte.
Por eso, los hombres de negocios, se prendieron más del concepto de “seguridad política” deslizado por Hugo Passalacqua que, fue uno de los pocos gobernadores que participó en el Foro. Las decisiones tienen seguridad política precisamente cuando son tomadas por consensos institucionales respetando las diversidades y las necesidades de las mayorías.
El Presupuesto en Misiones
Volviendo al Presupuesto, incluye obras que benefician a Misiones, no sólo las proyectadas en el marco del Plan Belgrano, una estructura burocrática que en realidad no toma las decisiones y ni siquiera administra el financiamiento. Por ejemplo, aparece en el PB el gasoducto, que está definido en otras oficinas. Dentro de las obras que están en la carpeta, del PB hay obras ya licitadas, en proceso de licitación y nuevas por un total de 95 mil millones de pesos en las 10 provincias comprendidas en el programa. Pero no es ese el valor que hay que tomar como referencia para considerar la distribución de fondos. Son obras ya planificadas, no se debe suponer que 95 dividido 10 a Misiones le tocan 9,5 mil millones. Nada que ver. Las obras contempladas en el PB pensadas para nuestra provincia son la remodelación de los aeropuertos de Posadas e Iguazú, entre 800 y 900 millones de pesos, la autovía Santa Ana-San Ignacio, con 430 millones de pesos en 3 años y el programa firmado esta semana para darle cloacas y agua corriente a tres barrios carenciados, 2 de Posadas y uno en San Ignacio por 180 millones de pesos.
Pero fuera del Belgrano hay compromisos de inversión en otros programas vinculados por ejemplo al plan, bien macrista, de entregar lotes urbanos con infraestructura de servicios como agua y cloacas.
En el presupuesto elaborado por Passalacqua, Misiones prevé financiamiento de aportes no reintegrables afectados a obras públicas por 6,5 millones de pesos. El desafío es lograr que las autoridades nacionales cumplan con las obras diseñadas. Las inversiones previstas fueron precisamente explicitadas por los funcionarios provinciales en la ronda de exposiciones que vienen realizándose en la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados. El mayor aporte es el previsto para el Programa de Construcción Techo Digno por mil millones de pesos, a los que se suman otros mil millones destinados a programas habitacionales y de educación; además de 770 millones y entre otros 788 para la construcción de servicios de agua potable y saneamiento.
Entre los aportes no reintegrables que la Nación compromete en el Presupuesto aparecen también fondos no destinados a obras públicas, por 3,1 mil millones de pesos. Se computan el FET por mil millones y el Fondo Nacional Docente por 776 millones de pesos entre los más importantes.
Bien por Safrán
El ministro de hacienda de la Provincia demostró en la elaboración de Presupuesto girado por el Gobernador al parlamento en julio, haber estimado con bastate precisión y anticipación la evolución de los indicadores de la macroeconomía. Adolfo Safrán trabajó las estimaciones previendo un dólar a 16,50 para 2017; una inflación del 15% y un crecimiento del PBI del 3%.
El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, cuando presentó ayer en el Congreso los principales lineamientos del Presupuesto para 2017, prevé un crecimiento del 3,5%, una inflación entre el 12% y el 17% y un dólar a 17,12 pesos.
Para cumplir con ese crecimiento, el gobierno nacional prevé además un incremento del consumo interno del 3,5 por ciento y de 14,4 por ciento de la inversión. El plan oficial no tiene previsto revertir el déficit comercial y apunta a un crecimiento -tanto en términos absolutos como relativos- de las importaciones por encima de las exportaciones para todo el período en análisis (2016-2019). Esto implica que el saldo comercial será el año próximo negativo en 1866 millones, en 2018 alcanzará a 3800 millones y en 2019, a 4929 millones.
El tipo de cambio promedio previsto para 2017 será de 17,92 pesos por dólar y luego ascendería a 21,21 en 2018 y a 23,53 en el ejercicio siguiente. La suba del dólar respecto al año próximo se ubicaría en 19,5 por ciento. Para no perder competitividad vía tipo de cambio, el gobierno estima que la inflación se ubicará por debajo de ese nivel. Prat-Gay aseguró que estará en “una franja del 12 al 17 por ciento”, aunque reconoció que todos los cálculos del Presupuesto se hicieron “en una base cercana al 17 por ciento (el límite superior)”.
