Octubre se juega simbólicamente en la provincia de Buenos Aires, pero más allá del resultado  electoral, por más bien que le vaya, la Alianza oficial seguirá siendo minoría en ambas cámaras del Congreso nacional.  Para afianzar la gobernabilidad Macri apuesta a dirigentes con capacidad de diálogo y armado de acuerdos. Lo quiere a Humberto Schiavoni en el Senado.

Buenos Aires (Viernes, 10 de marzo) Enviado Especial.  A mitad de camino del ajuste estructural, el gobierno de Mauricio Macri se encuentra en una encrucijada de caminos. Si bien no renuncia al rumbo, ratificado con firmeza por el Presidente en el mensaje del 1° de marzo a la Asamblea Legislativa, la reacción popular  por los efectos de las medidas que expulsa franjas sociales  a la pobreza mientras muchos sectores pymes se vuelven inviables, le impone límites objetivos a gobierno.
Los diarios que apoyan a Macri, Clarín y La Nación, fundamentalmente, anuncian hoy a toda tapa que se moderarán las subas de tarifas y el recorte del gasto hasta después de las elecciones. Revelan la decisión de Macri de postergar ajustes hasta octubre “para evitar reacciones negativas” con impacto en los comicios.  La crónica de La Nación desnuda el dilema que no puede resolver el Gobierno.  Dice el diario que “en medio del conflicto con la CGT y con el peronismo, el presidente Mauricio Macri definió una prioridad para este año: la coalición oficialista Cambiemos deberá ganar las elecciones legislativas del 22 de octubre próximo. Por eso ordenó atenuar y postergar los ajustes del gasto público, el recorte de los subsidios y el aumento en las tarifas del gas, el transporte público y el agua. Según pudo saber LA NACION, ante la falta de índices favorables de la economía para exhibir durante la campaña, Macri demorará, también, la reducción del gasto público”.  El razonamiento es al menos contradictorio. Encierra una falacia lógica. Sería algo así: es necesario el ajuste y la reducción del gasto público para la gente esté bien, pero como la gente está mal por el ajuste y la reducción del gasto público, entonces postergo el ajuste para ganar las elecciones y poder hacer el ajuste.
Los dos diarios del oficialismo informan, en forma exclusiva, que ayer el primer mandatario invitó a almorzar a la Casa Rosada a Horacio Rodríguez Larreta, a Marcos Peña y a María Vidal con el propósito de diseñar estrategias para recuperar la iniciativa perdida. Pero toda la información, digamos oficial de Clarin y La Nación, se limitan al anuncio, contradictorio en sí mismo, de sostener el gasto para ganar las elecciones.
Pero no es tan sencillo, la tregua, que parecería estar pidiendo el  Gobierno, es muy inestable. El factor tiempo le juega en contra, tironeado por derecha e izquierda, o si se quiere por el círculo rojo y los sectores populares. La resistencia en las plazas, que computó el inédito descabezamiento de la cúpula de la CGT y doblegó a Vidal en el conflicto docente que la gobernadora asumió como una guerra, tiene del otro lado a empresarios y la ortodoxia que aprieta a Macri por el ajuste y lo critica por el gradualismo.  
Mientras los popes del PRO almorzaban en la Casa Rosada, se reunían  en el simbólico Hilton Resort de Buenos Aires, especialistas de la economía, las finanzas y las inversiones, convocados por Expo EFI 2017, en la que se juntan  actores del sistema financiero y el mercado de capitales. Desde ese foro, Daniel Artana les mandó un mensaje contundente: “el Gobierno no puede darse el lujo de anunciar un programa fiscal y no cumplirlo, como ya hizo varias veces”.

En busca de más muñeca política

En charlas informales con nuestros periodistas, dirigentes allegados a la Casa Rosada, desdramatizaron el resultado de las elecciones de octubre. Se admite que hay un valor simbólico en la Argentina que pasa por ganar en la provincia de Buenos Aires. Pero ganar o perder no va a cambiar mucho en la conformación del Congreso. Según deslizaron, la Alianza oficialista aspira a alcanzar el centenar de representantes de los 87 que tiene hoy en Diputados e incrementar, como máxima posibilidad, en ocho los senadores nacionales.
Es decir que por más bien que le vaya en las elecciones, Macri deberá terminar su mandato con minoría en el Congreso. Esta realidad, diríamos casi inmodificable, refuerza la necesidad del diálogo para mantener la gobernabilidad que ya está siendo debilitada en la calle. Es en este contexto posible y probable que el PRO demande mayor capacidad política para entenderse con los adversarios sin convertirlos en enemigos. No es lo que precisamente abunda en Cambiemos. Los socios del UCR, forzados a sobreactuar su lealtad a un proyecto que les es ajeno caen fácilmente en el fundamentalismo del antiperonista y ni digamos de Carrió y sus imitadores.  Mientras Emilio Monzó ha cumplido con bastante éxito el rol de acercar partes, en el Senado, curiosamente los acuerdos y puentes fueron tendidos más desde la banca de Miguel Pichetto que desde la ucerreísta ganada de sentimientos gorilas. La inexperiencia de Gabriela Michetti arrastró también a Federico Pinedo a la ambigüedad, según las fuentes. Este cuadro lleva a los estrategas del PRO a disputar al menos un senador propio en cada uno de los ocho distritos que en octubre renuevan bancas. Es el espacio que Macri le pide a Humberto Schiavoni que ocupe. Sus antecedentes de “armador” son elocuentes en los logros que tuvo como presidente del partido en conformar alianzas en todos los distritos para las elecciones de 2015.  Más allá de los resultados de Octubre, y el valor simbólico que siempre tiene, Buenos Aires expresará un retroceso para el FPV. En el distrito Cambiemos renueva sólo 4 de las 35 bancas en juego y el FPV 10.
En total, en Diputados sobre un total de 127 bancas que se renovarán el próximo año, el oficialismo que cuenta con 87 representantes pondrá en juego 42 bancas. El kirchnersimo sobre un total de 72 legisladores deberá renovar 32 bancas, mientras que el massismo pondrá en juego diez de los 23 escaños, todos de la provincia de Buenos Aires, y el bloque Justicialista arriesgará ocho de 17 lugares.
Se puede concluir entonces que habrá menos beligerancia en un Congreso algo más equilibrado en números pero con el oficialismo en minoría en ambas cámaras. Como venimos señalando en estas columnas, esta situación inédita en los años de recuperación de la democracia, abre posibilidades de afianzar el diálogo y la resolución de los conflictos por consenso institucional.

Macri no quiere internas en Misiones

Si lo quiere a Schiavoni en el Senado, el mismo Macri está adelantando que en Misiones no promoverá internas. Piensa en hacer cumplir a la UCR el pacto de Olivos, cuando reunido con los máximos directivos de la UCR, les concedió mantener los espacios que ya tienen en el Congreso. Como ya adelantara a este medio Ariel Pianesi, en el distrito hay voluntad de hacer cumplir lo acordado, por lo cual el candidato a senador está reservado para el PRO, Humberto Schiavoni en este caso, y el de candidato a diputado nacional reservado a la UCR, que deberá ser definido por el partido ya que el pacto no tiene nombres propios.
De acuerdo con deslizamientos oficiales a nuestros periodistas, el inescrutable Alex Ziegler, que amaga con irse sin no le dan un espacio, como habitualmente, tendría la tentadora oferta de ocupar la Subsecretaría en Agricultura que hoy está a cargo del ucerreísta Ricardo Negri, y que bien conocen los yerbateros.
Además de las reuniones que viene sosteniendo Macri, hoy el PRO realizará su primer Consejo Nacional del año, en el Club Sirio Libanés de Saavedra. La movida se propone bajar línea para homogenizar el discurso de defensa de la gestión. En momentos de protestas sociales por la caída del empleo, del poder adquisitivo del salario y el cierre de empresas pymes, se hace necesario salir a defender el proyecto con argumentos. No es el tiempo de gritos ni consignas vacías ya que la propaganda se agota cuando no hay resultados concretos. El PRO necesita más que nunca apelar a razonamientos y poner en funcionamiento la estructura partidaria que preside precisamente el misionero Schiavoni. Aunque a Saavedra no asistirá Macri, estarán  la vicepresidenta Gabriela Michetti; el ministro del Interior, Rogelio Frigerio; la gobernadora María Vidal y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien será el encargado de cerrar la reunión.

ziegler subsecretario web

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