“Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana”, advirtió el papa Francisco en una misa multitudinaria en la base aérea de Las Palmas, en Lima, con la que culminó su visita apostólica al Perú, destaca la Agencia Católica. En tanto Vaticano News hace el cierre con el concepto: “El mejor modo de mantener la esperanza es estar unidos”.

La cobertura periodística del viaje del papa Francisco a Chile y Perú ocultó más de lo que mostró. La prensa hegemónica, que ha quemado todas las naves de credibilidad, la encuadró como parte de los conflictos internos de la Argentina. Utilizó la gira para alimentar el odio en la sociedad y sostener la vigencia de la grieta, que no es más que una vieja metodología de dominación a través de la construcción de pertenencias sociales en dos veredas enfrentadas. Ni el Papa se salva de estas manipulaciones. Sólo falta que Bonadío le dicte prisión preventiva. Pero como observó ocurrentemente un analista, el Papa no vive pensando en Macri. Es la cabeza nada menos que de la Iglesia Católica de todo el Mundo. Las condenas al rumbo que está tomando la humanidad no tienen que ver con posicionamientos partidistas. Es una Voz, con mayúsculas, que se hace escuchar alertando por el daño ecológico y la deshumanización de las relaciones sociales. Del mismo modo, su compromiso con los pobres y excluidos no habilita la utilización de la otra vereda. Es cierto que el Papa habla por sus gestos y molesta que al denunciar las injusticias a la vez anuncie, desde el Evangelio, la posibilidad de un mundo distinto. Estas manipulaciones, diríamos fascistas de la prensa hegemónica, fueron observadas por el rector de la UCA arzobispo Víctor Manuel Fernández, que en una nota en La Nación, que reproducimos abajo, reflexionó sobre las “erróneas interpretaciones” del mensaje del papa Francisco y advirtió que algunas de las afirmaciones periodísticas sobre el pontífice “están plagadas de imaginación”. “Si uno leyera este hecho con la misma imaginación, podría deducir que hay un plan organizado de desprestigio”. También el obispo Oscar Ojea, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, critica duramente la cobertura del viaje de Francisco en declaraciones a Página 12.

Advertidos de estos “errores”, optamos por tomar de la Agencia Católica Argentina y de la página Vaticano News, las crónicas finales del viaje del Papa a nuestra América.

Lima (Perú, Domingo 21 Enero) (AICA) El papa Francisco concluyó este domingo su viaje de tres días al Perú con una misa ante más de un millón de personas en Lima, donde dedicó su homilía a los excluidos y advirtió sobre las situaciones “de dolor y de injusticia” en las ciudades.
Ante un millón de personas que se dieron cita en la base aérea de Las Palmas, el pontífice denunció que en las ciudades existen “situaciones de dolor e injusticia que a diario se repiten” y que “nos pueden generar la tentación de huir, de escondernos”.
Francisco sostuvo que en la ciudad existen personas que “consiguen los medios adecuados para el desarrollo de la vida personal y familiar”, mientras que “son muchísimos los no ciudadanos”, “los ciudadanos a medias o los sobrantes urbanos”.
Tras afirmar que estas personas “están al borde de nuestros caminos”, recordó que van a vivir “a las márgenes de nuestras ciudades sin condiciones necesarias para llevar una vida digna”.
“Duele constatar que muchas veces entre estos sobrantes humanos se encuentran rostros de tantos niños y adolescentes”, aseveró, y lamentó que los barrios “que podrían ser un espacio de encuentro y solidaridad, de alegría” se “transformen en un espacio de huida y desconfianza”.
El Papa cuestionó que sean “un espacio para la indiferencia, que nos transforma en anónimos y sordos ante los demás, nos convierte en seres impersonales de corazón cauterizado y, con esta actitud, lastimamos el alma del pueblo”.
Por último, llamó a que “la degradación sea superada por la fraternidad, la injusticia vencida por la solidaridad y la violencia callada con las armas de la paz”.
Una huella imborrable en mi corazón
Francisco se despidió de Perú diciendo que su visita de tres días “dejará una huella imborrable en su corazón”, al finalizar la misa multitudinaria que presidió en La base Aérea de Las Palmas, en Lima.
“Agradezco a todos ustedes que han hecho posible que esta visita dejará una huella imborrable en mi corazón”, expresó Francisco al despedirse de los peruanos al término de la misa multitudinaria que presidió en la base aérea de Las Palmas, en Lima.
El pontífice también agradeció “al presidente Pedro Pablo Kuczynski, a las autoridades civiles, a los miles de voluntarios que con su trabajo silencioso y abnegado como hormiguitas contribuyeron para que todo pudiera concretarse”.
“Me ha hecho bien encontrarme con ustedes. Gracias”, concluyó.

“Del dolor y el temor a la alegría y la esperanza”, el Papa concluyó su Visita a Chile y Perú”

El Vaticano (Lunes, 22 de enero) “El mejor modo de mantener la esperanza es estar unidos”, con estas palabras el Papa Francisco se despidió de las miles de personas congregadas en la celebración Eucarística en la Base Aérea de las Palmas de Lima y así concluyó su 22º Viaje Apostólico Internacional

Chile: Que en los desiertos de nuestros temores y dolores, florezca la alegría y la esperanza
El 22º Viaje Apostólico Internacional inició en la ciudad de Santiago con las inesperadas palabras del Papa Francisco a las Autoridades chilenas, “perdón, vergüenza y dolor”, palabras que enseguida tocaron un delicado y sentido problema de la Iglesia y la sociedad en esta parte del Sur de América, el problema de abusos sexuales contra menores por parte de ministros de la Iglesia. Al igual que el complejo reclamo de los pobladores originarios de la Araucanía, que hasta ahora no encuentra solución; como también el tema de la integración social de los emigrantes en el norte del país, entre tantos otros.
A todos ellos, el Santo Padre les dijo que es necesario promover “procesos de transformación” para conseguir la unidad, pero no será posible esta unidad e integración, sino se “acrecienta la capacidad de diálogo”, una capacidad que comienza con la “capacidad de escucha”. Este es el único camino, señaló el Pontífice, para que Chile pueda encontrar unidad y poder ver las alternativas más viables a sus problemas. Lo mismo vale para la Iglesia, sus ministros deben seguir estos “procesos de transformación” para poder sanar las heridas y solo sabiendo escuchar, se podrá lograr esto.

Perú: tierra de esperanza por su biodiversidad, su juventud y su fe, no se dejen robar la esperanza
“El mejor modo de mantener la esperanza es estar unidos”, un aliento, una exhortación al pueblo peruano que afectado por la “corrupción generalizada” de sus gobernantes, siente que le roban la esperanza. Corrupción que se manifiesta en diversos ámbitos de la sociedad, e incluso llega a amenazar la rica biodiversidad de este país, generando una serie de consecuencias para el planeta y los más vulnerables de la sociedad.
A ellos, el Papa Francisco les recordó que “el Perú no es una tierra huérfana, es la tierra de la Madre”, es una tierra de esperanza, de esperanza por su biodiversidad, de esperanza por sus jóvenes, de esperanza por su fe popular y sus diferentes manifestaciones religiosas. Hoy más que nunca sus pastores deben ser constructores de unidad, la unidad es el único modo de mantener la esperanza y en esto deben estar atentos a la construcción de los nuevos ídolos, ídolos sedicientes que nos pueden robar la esperanza.

Con los ojos de Francisco
Quienes hemos seguido a Francisco en estos dos maravillosos países, hemos visto desde una perspectiva diferente realidades de temor y dolor, realidades de alegría y esperanza, realidades de color y de vida que tiene la alegría salir a las calles y soportar varias horas bajo el sol del verano del hemisferio sur.
Hemos visto la realidad con los ojos de Francisco, hemos visto a “quienes no ven” y solo quieren ser tocados, quizás como el ciego de quien habla el Evangelio, hemos visto a los descartados y los últimos, al pueblo de Dios que se congrega porque quiere ver, aunque sea por breves momentos al Vicario de Cristo, el Sucesor de Pedro que los visita. Quedará grabada en su memoria y por su puesto en la nuestra, el hecho de poder “haber encontrado” a Jesús.

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Texto del artículo del rector de la UCA
A quien tuvo formación superior se le debe exigir que, cuando escriba algo que pueda afectar a otro, no se base en meras suposiciones. Por eso llama la atención hasta qué punto las afirmaciones periodísticas sobre el Papa están plagadas de imaginación, al mismo tiempo que todo se interpreta como si Francisco estuviera permanentemente pensando en Macri. El ego argentino es grande.
Esto se vio exacerbado días atrás en una llamativa andanada de notas periodísticas, todas dedicadas a atribuirle a Francisco ciertas intenciones políticas. Si uno leyera este hecho con la misma imaginación, podría deducir que hay un plan organizado de desprestigio. Pero es más adecuado pensar con la mente en frío y otorgar el beneficio de la duda.
Muchas veces se supone que todos los que tienen alguna tarea en instituciones católicas están ejecutando órdenes del Papa cada vez que hablan. Sin embargo, esto ni siquiera ocurre con los cardenales del Vaticano, ya que siguen pensando y hablando como quieren, como si Francisco no fuera papa.
¿Acaso no nos preguntamos muchas veces por qué no se sacaba de encima al cardenal Müller, quien no ocultaba una línea de pensamiento muy diferente e incluso lo criticaba? Y miremos al cardenal Sarah, que sigue proponiendo volver a celebrar la misa de espaldas al pueblo.
Por lo tanto, no se puede sostener que lo que diga la pastoral social de Córdoba, que podría hablar incluso sin consultar al obispo del lugar, venga digitado desde el Vaticano. Por la misma razón, deberían respetar a Grabois, que es un laico adulto e inteligente y puede tener pensamiento propio sobre temas políticos y sociales, sin suponer que repite lo que le ordena el Papa. Él como ciudadano libre puede opinar lo que quiera sobre el presidente o sobre la oposición.
No es realista decir que alguien, por ser asesor o consultor de una oficina vaticana, como es Justicia y Paz, esté marcando o representando el pensamiento del Papa sobre temas sociales.
Muchos de esos consultores jamás son consultados y a otros se los consulta solo sobre algún tema en particular: la trata de personas, el narcotráfico, etcétera. Es más, algunos de ellos pueden estar a favor de la eutanasia o del aborto en algunos casos, y esa no es la línea del Papa o del Vaticano. Entonces permítanle a Grabois que tenga el respeto del Papa, pero libérenlo del peso de estar representándolo.
Esto se vuelve más complejo todavía en las academias del Vaticano, donde una puede opinar lo contrario de otra. Así ocurrió, por ejemplo, en temas como los transgénicos, las células estaminales, etcétera. Sánchez Sorondo convoca a su academia a quienes quiere, sin pedir permisos del Papa ni certificados de buena conducta. Les da lugar en su foro de discusión porque desde su cargo pueden aportar algo sobre algún tema acotado, y así como invitó a Macri invitó también a Gils Carbó. Pero aquí dicen falsamente que “el Papa mandó llamar a Gils Carbó”.
Hoy, con Francisco, la Iglesia goza de una inédita libertad de expresión y no es necesario estar pensando qué diría el Papa para poder opinar. Ahora muchos católicos pueden tratar irresponsablemente a Francisco de hereje o de cismático, sin que les llegue siquiera un pedido de aclaración desde el Vaticano. Pocos años atrás recibíamos sanciones graves por mucho menos.
De todos modos, cualquier opinión que defienda los derechos de los más débiles podrá tener semejanzas con el mensaje de Francisco, que siempre habla desde las heridas de los más frágiles. Es improbable que él se dedique a reclamar a favor de las grandes empresas o de los poderes concentrados, por más racionales que suenen. Los poderosos ya tienen recursos de sobra para defender sus intereses y difundir su visión de la realidad. Los débiles de este mundo ya escucharon muchas veces que hay que seguir esperando.
Es en la sociedad civil donde han crecido la intolerancia y nuevos modos de censura. Por eso muchos optan por no opinar acerca de graves temas sociales, porque opinar es verse expuesto a una catarata de descalificaciones y de sospechas.
Esto no le hace bien a nuestro querido país. Solo empobrecerá más y más el ya limitado debate público, y no habrá progreso económico que supla la decadencia cultural y social.

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