El narrador posadeño, Santiago Morales, que publicó en editorial universitaria “DVDteca de Babel” y “Papeles de Recienvencidos” inicia hoy una publicación semanal con reflexiones que en un diario de papel bien podrían publicarse en la contratapa. En la web, flotarán en el ciberespacio como las otras notas del sitio. En la nota de hoy, Morales destaca la paradoja de pertenecer a un lugar donde nunca se estuvo, al que nunca se ha viajado. Por eso la licencia de llamar a la columna: Contratapa

Soberanía

Por Santiago Morales
1- En marzo de 1983, a casi un año del desembarco argentino en Malvinas, la Dictadura cívico militar, ya en sus últimos meses de gobierno, decidió establecer el 2 de abril como “Día de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur”.
El 2 de abril de 1983 fue feriado. La dictadura se despedía pero antes dejaba en claro que el día del Operativo Rosario era “su” efeméride para la historia nacional y el bastión donde se refugiarían los militares acusados de gravísimas violaciones a los derechos humanos que, para 1983, eran el tema de conversación nacional.
Para 1984, Alfonsín quitó al 2 de abril del calendario de feriados. “Memora un hecho cuya celebración resulta incongruente con los sentimientos que evoca”, decía el decreto de anulación firmado por el ex presidente radical.
Además, la resolución disponía que el feriado volviera al 10 de junio, día que recordaba la llegada del gobernador Vernet, en 1829, para hacerse cargo de la Comandancia Política y Militar en las Malvinas y las adyacentes al Cabo de Hornos por parte del Gobierno de la provincia de Buenos Aires. De ahí en más, fue el “Día de la afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Malvinas e Islas del Atlántico Sur” .
Cambió el feriado, algunas maestras se desorientaron. Griselda Gambaro escribió en los 90’ lo que hoy bien podría ser un slogan de Cambiemos: Los cambios son siempre lentos, mientras que los sufrimientos inmediatos.
2- Cuando Alicia Castro encaró al primer ministro británico, en plena calle, exigiéndole respuestas algunos medios dijeron “La embajadora Castro se olvidó del protocolo” Esa crítica esconde lo importante: el reclamo, que va en la línea de nuevos protocolos, de nuevas políticas de cuestionar protocolos obsoletos u obstaculizadores.
Castro, que en su infancia fue a un colegio británico y habla inglés con acento inglés pero no por eso es entreguista sino que denuncia una política de desmalvinización, se opuso a la propuesta de un referéndum. “No todos pueden tener auto-determinación. Por ejemplo, una provincia en mi país no puede decidir votar y formar parte de China. Nosotros no queremos sacarle la britanicidad a los habitantes de las Malvinas, ellos están orgullosos de ser británicas y respetamos eso.”
3- Para Horacio González, Sociólogo, ex director de la Biblioteca Nacional, el libro Les Iles Malouines publicado en 1910 de Paul Groussac sostiene con una fortísima documentación los derechos argentinos sobre las Malvinas. Escrito un poco antes de comenzada la era del petróleo, muy anterior los misiles aire-tierra, los submarinos nucleares y la disputa por los recursos naturales. Dice que a pesar de haber sido escrito hace más de cien años la actualidad de Les Iles Malouines nada tiene que envidiarle a Los Pichicyegos de Fogwill, magnífica picaresca nacional “Tanto uno como otro tratan de guerras, navegaciones y lenguaje, de la imbricación en el ser recóndito de la conciencia de todas estas dimensiones” visto con el ojo de ambos filólogos que abordan la profunda reflexión sobre la condición histórico-social argentina.
4- Castro, ex embajadora en UK , y González coinciden, nos hacen ver que es imprescindible poner a los pueblos en acto de reflexión inmanente sobre su propia historia pero como dice González: “Ese formidable utensilio de los pueblos, el plebiscito, es fruto de la existencia de una alteridad en la razón profunda que mantiene ese débil hilo entre disenso y unidad de las poblaciones. Al hacerlo artificial, tautológico, tan decidido de antemano como anulatorio de la trama historiográfica subyacente, se convierte a este instrumental básico de las democracia en una pobre bagatela”.
En ese contexto un irónico periodista inglés sugirió que sedujeran a Cameron con el Nobel de la paz para ver como revertía inmediatamente su postura.
En la película El imperio del sol (1987) dos prisioneros de guerra charlan:

-Remember, we are british
-yeah, i’ve never been there.

(-recuerda, somos británicos
-sí, nunca estuve ahí.)

En esa pequeña línea del guión está el núcleo de la paradoja de pertenecer a un lugar donde nunca se estuvo, al que nunca se ha viajado.

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