El secretario legislativo a cargo del área parlamentaria, Gabriel Manitto, pasó por Plural TV para explicar el funcionamiento de la Cámara de Representantes de Misiones. Destacó la decisión política de vanguardia que permitió que una pandemia no afecte el trabajo legislativo. “Hay productividad”, resumió en el programa que se emite por Canal 4Posadas, los martes de 19 a 20.

Domingo 9 de mayo de 2021. Las legislaturas son los espacios donde se elaboran, discuten y sancionan las leyes. La Cámara misionera, una de las de vanguardia del país tanto en lo edilicio como en el sistema tecnológico, sancionó en los últimos tres años, 203 leyes en 57 sesiones, a pesar del contexto de pandemia del año pasado –que continúa- y de tres procesos electorales del año anterior (2019). En los procesos electorales, el poder Legislativo cede al Tribunal Electoral el edificio para el resguardo de las urnas y los votos, y para su conteo final, una situación que se repetirá este año.
“Para nada se trabaja poco: en 2018 tuvimos 21 sesiones y sancionamos 49 leyes; en 2019 -con tres procesos electorales donde se cedió la Cámara a la Justicia electoral para el resguardo de las urnas y los votos y el escrutinio definitivo, sancionamos en 13 sesiones ordinarias 67 leyes. En 2020, atravesados por la pandemia, con medidas sanitarias de por medio, en 23 sesiones ordinarias sancionamos 87 leyes. Esto explica el trabajo. Hay productividad”, asegura el secretario legislativo a cargo del área parlamentaria, Gabriel Manitto, en una charla con Plural TV, por Canal 4 Posadas, donde explicó el funcionamiento del cuerpo y el proceso que transcurre una idea o propuesta hasta que se convierta en ley.
La composición actual de la Legislatura misionera conformada por 40 diputados, que este año renovará 20 bancas, se integra por 26 legisladores del Frente Renovador de la Concordia; cinco de la Unión Cívica Radical y cuatro del PRO –que conforman el bloque de Juntos por el Cambio-; cuatro del Partido Agrario y Social y uno del Partido Libertad, Valores y Cambio.
El trabajo se desarrolla en las trece comisiones permanentes, integradas de manera que reflejen lo más cercanamente posible la proporción política que hay en la totalidad del cuerpo. Las comisiones son una suerte de mini-legislatura. Están encargadas de analizar y tratar los proyectos que ingresan a la Cámara, que se remiten a las comisiones, de acuerdo a las competencias. Se analizan en la comisión para un eventual dictamen y ese dictamen, después, será tratado por el pleno en el recinto.
Las trece comisiones abarcan todas las comisiones posibles. Y si algún tema no se encuadra en las comisiones por tema, ingresan a las de Asuntos constitucionales para su análisis y eventual tratamiento. Los presidente y vice de cada comisiones son electos por sus pares, cada año aunque las comisiones se integran cada dos años a partir de que en ese tiempo se renueva la mitad de los Legisladores, a través de las elecciones de medio tiempo y las que se dan en simultáneo con las elecciones provinciales generales.
Diez de esas trece comisiones están presididas por diputados del oficialismo y las otras tres por el Pays, el radicalismo y el PRO.

Trabajo legislativo

En esta entrevista informativa sobre el trabajo del Poder Legislativo, Gabriel Manitto explicó también la tarea del secretario legislativo a cargo del área parlamentaria. Se trata de llevar adelante, dijo, “el control constitucional de todos los actos y procedimientos que se dan. Tengo a cargo el análisis y el tratamiento de los proyectos que van ingresando a la Legislatura, controlando la constitucionalidad. El trabajo se complementa con el acompañamiento del equipo de coordinación jurídica y el área parlamentaria, asesorando para los dictámenes y la sanción”.

-¿Es verdad que los diputados trabajan solo la mitad del año y una día a la semana?
-El periodo legislativo, de sesiones ordinarias, va del 1 de mayo al 31 de octubre. Es el período donde se reúnen las comisiones y el tiempo de las sesiones. Pero no es el único momento que trabaja la legislatura. Fuera de esa fecha, los diputados siguen trabajando, presentando proyectos, recogiendo y escuchando las necesidades para plasmar los proyectos. Para nada se trabaja poco: en 2018 tuvimos 21 sesiones y sancionamos 49 leyes; en 2019 -con tres procesos electorales donde se cedió la Cámara a la Justicia Electoral para el resguardo de las urnas y los votos y para el escrutinio definitivo, en 13 sesiones ordinarias sancionamos 67 leyes. En 2020, atravesados por la pandemia, con medidas sanitarias de por medio, en 23 sesiones ordinarias sancionamos 87 leyes. Esto explica el trabajo. Hay productividad. Hay una clara decisión política para que cuestiones extrañas a la labor legislativa -como ceder las instalaciones para los procesos electivos o ante una pandemia-, no afecten el trabajo legislativo.

-Para aprobar una ley que se presenta en enero, por ejemplo, ¿hay que esperar el período de sesiones ordinarias indefectiblemente? ¿Qué pasa si hay una urgencia?
-El trámite normal comienza con el inicio de las sesiones ordinarias porque los expedientes deben tomar estado parlamentario, ser conocido por todos los diputados y pasar por un tratamiento natural que es el debate en comisiones, estudios. Cuando obtiene dictamen, baja al recinto para su tratamiento por el pleno. En ocasiones especiales se convocan a las sesiones extraordinarios si amerita el interés público urgente, como ocurrió con aquel pacto fiscal que envió el Gobierno del entonces presidente Mauricio Macri, donde la legislatura aprobó por mayoría en una sesión extraordinaria.

-¿Los ciudadanos pueden presentar iniciativas ante la Cámara?
-Sí. Se llama peticiones particulares y en principio no requiere más que presentar la nota por Mesa de Entrada. Se plantea la idea; ingresa, toma estado parlamentario y se le da el tratamiento que tiene cualquier proyecto que venga de un diputado o del Poder Ejecutivo –como el Presupuesto anual-. La formalidad la dará el equipo jurídico.

-¿Por qué mencionan siempre que la Legislatura misionera es de vanguardia frente a las demás Legislaturas del país?
-Desde que el diputado Carlos Rovira preside la Cámara de Representantes, las sesiones empiezan a las 18horas, indefectiblemente. Hay un orden; todas las sesiones se realizan. Por ejemplo, no se suspendieron ninguna, como tampoco las reuniones de comisiones. Lo establecido por las normas de funcionamiento se cumple a rajatablas. También está la cuestión edilicia -modernizada- y la digitalización de todo el proceso que está, además, auditado por las normas IRAM. Tenemos certificación cada dos años y auditorías cada año. Cumplimos con los estándares de calidad que exigen las normas internacionales que tienen en cuenta no solo la cantidad sino también la calidad.

-Después del primer DNU que dictó el aislamiento obligatorio el año pasado, pasó apenas un mes y medio para que la Legislatura misionera comience a sesionar y lo hizo de manera digital. ¿Estaba la tecnología para ello o se programó todo en ese tiempo?
-Cuando comenzaron las restricciones mientras el país discutía cómo sesionarían, la Cámara de Misiones contaba no sólo con las condiciones edilicias y tecnológica sino también con las últimas herramientas –tecnología- que nos permitió comenzar en tiempo y forma. En lo que respecta a los productos legislativos, hubo muchas normas para cuidar la salud. Mientras la Nación discutía si tapaboca sí o no, acá se sancionó la ley que obligaba a tapar nariz, boca y mentón y se establecía el pasaporte sanitario, una iniciativa del diputado Rovira, que creo que quedará para después de la pandemia, incluso. La Cámara estaba preparada por decisión política que la dotó de las herramientas tecnológicas. Están digitalizados todos los procedimientos. Esto permitió arrancar cuidándonos y respetando las medidas sanitarias. Se ajustó el trabajo con los diputados en ese mes y medio porque solo cambió la metodología, no el trabajo.

-¿Sesionan indefectiblemente desde sus despachos?
-Están en sus despachos; así se determinó con los presidentes de bloques porque la Cámara debe garantizar la conectividad y la conexión energética, por ejemplo. Si están en otros lugares, dependeríamos de qué tipo de servicio de Internert tienen, por ejemplo, lo que escaparían a nuestro alcance.

-¿Fue estresante el año digital?
-(Risas). Al principio no estábamos acostumbrados. Al principio era nuevo pero nos acomodamos a los tiempos que venían. El criterio y la decisión fue que el trabajo no se vea afectado y se estuvo a la altura de las circunstancias. En ese sentido quiero resaltar el trabajo y la altura de todo el personal de la Cámara de Representantes, de todas las áreas, porque sin sus ayudas sería imposible llevar adelante ese trabajo. El punto más fuerte modificado por la pandemia fue el trabajo cara a cara en las recorridas por la provincia: fue difícil poder recibir personas en las oficinas y armar reuniones por las medidas sanitarias; se restringió todo, pero nos adaptamos a esta nueva realidad.

-¿Se puede ingresar hoy a la Cámara?
-Hay medidas sanitarias que limitan el ingreso ahora. No es como antes que se podían usar los salones; está pensando en cuidar al personal y a los diputados; el ciudadano puede acudir pero no en grupo como antes.

-¿Cómo es el día jueves –día de la sesión- para Gabriel Manitto? ¿Cómo comienza?
-El trabajo comienza una semana antes, con el trabajo en las comisiones y los dictamen; controlando y asesorando en las iniciativas que tendrán dictamen y en la organización de las sesiones en sí. La sesión es el trabajo final.

-¿Cuál es el proceso por el que pasa una idea para convertirse en Ley?
-Entra la idea o el proyecto; va a una comisión y comienza el análisis del proyecto por tema por los diputados y los asesores de la comisión. Cuando está cerrado con todos los aportes, ese proyecto está en condiciones de dictaminarse, que es el tratamiento que le da la comisión al expedirse. Ese dictamen baja al recinto y es analizado por la totalidad del pleno y ocurre la sanción. Los asesores, el equipo de coordinación jurídica de la comisión, el primer dato que buscan es que no haya una ley vigente o similar. Empieza el análisis para ver si es viable, si no colisiona con otras normas, para evitar la duplicación de normas. Y si es viable o es necesario refundir una norma en otra.

-¿Si hay dos proyectos iguales, gana el que pelea más fuerte?
-(Risas). Dos proyectos similares se complementan, se tratan en conjunto y salen en un dictamen unificado.

-¿Por qué se entrega el edificio Legislativo a la Justicia Electoral en los procesos electorales?
-Se entrega para que adecuen las instalaciones para el resguardo de las urnas. Al final del acto electoral, todo viene a la Cámara para su resguardo hasta que comience, unos tres días después, el escrutinio definitivo. Se sella todo; se ponen cámaras para garantizar que nadie ingrese, ni pueda manipular nada. Ese trabajo está a cargo de la Justicia Electoral y por eso se les sede el edificio. Ellos requieren a las Legislaturas provinciales el uso de las instalaciones; en función de esa norma nacional, que establece que las Legislaturas sean las que resguarden las urnas. Pero ello no afecta en sí el funcionamiento de la Cámara; Si bien no hay sesiones pero el resto funciona con normalidad. No perjudica el trabajo porque en un año electoral, por ejemplo, sancionamos más normas que en un año de trabajo convencional.

RP – Misiones Plural