El dirigente peronista Carlos Valenzuela llamó a Milei «bufón», lo acusó de defender intereses extranjeros y cuestionó a los dirigentes de origen peronista que acompañan políticas contrarias, a su juicio, al bienestar de los trabajadores. Ante el Día de la Lealtad, que se celebra el 17 de octubre, pidió sostener las convicciones y construir un frente nacional.

Jueves 15 de octubre de 2026. «La lealtad es con el pueblo». Carlos Valenzuela eligió esa definición para discutir el sentido del 17 de octubre, Día de la Lealtad, y las responsabilidades actuales del peronismo. También cuestionó con dureza al gobierno de Javier Milei y a los dirigentes que, después de militar en espacios peronistas, acompañan políticas que considera perjudiciales para los trabajadores. Frente a las diferencias internas, pidió tiempo para la reorganización y propuso reunir a distintos sectores en un frente nacional.
Para Valenzuela, según expresó durante una entrevista con Raquel Lukowiec en Canal 4 Posadas, la conmemoración exige revisar qué intereses defienden quienes ejercen el poder. «Lo que hay que mantener siempre son las fuerzas de las convicciones frente a los distintos hechos que van sucediéndose», sostuvo. Desde esa perspectiva, aceptó que el movimiento debe responder a los cambios sociales y tecnológicos, pero ubicó el bienestar de las mayorías como una obligación que debe perdurar.
El Día de la Lealtad recuerda la movilización obrera del 17 de octubre de 1945, cuando miles de trabajadores llegaron a la Plaza de Mayo para exigir la libertad de Juan Domingo Perón. A 81 años de aquella jornada, Valenzuela interpretó que su enseñanza política conserva vigencia en la defensa de los derechos y en la capacidad de enfrentar al poder.
«El día de la lealtad es una lealtad con las convicciones en defensa de los intereses de las mayorías, sean o no peronistas», afirmó. Su lectura trasladó el compromiso desde la identificación con un dirigente hacia las condiciones de vida de quienes trabajan, estudian o necesitan protección del Estado.
Al referirse al Presidente, endureció el tono. Llamó a Milei como «ese bufón que hoy es presidente» y lo acusó de sostener «intereses foráneos» y someter al pueblo. Esas expresiones formaron parte de su caracterización política del Gobierno, al que contrapuso con los intereses que, según sostuvo, debe representar el peronismo.
También describió un malestar social que, a su entender, todavía carece de una expresión política suficiente. «Hay una conciencia colectiva que está abajo, una energía que se está moviendo y en algún momento va a ser la erupción», pronosticó. Confió en que ese proceso permita recuperar un rumbo orientado a resolver los problemas de las mayorías, aunque no señaló plazos ni una conducción para esa alternativa.
La discusión sobre los derechos laborales concentró otra de sus críticas. Ante la pregunta sobre qué pensaría Perón de los dirigentes de origen peronista que respaldan cambios cuestionados, respondió que les daría «un merecido voleo». Después explicó el fundamento de su reproche: consideró que ninguna disciplina política justifica abandonar las convicciones.
Valenzuela admitió que las transformaciones del trabajo requieren revisar las normas. «¿Hay que modernizar leyes? Sí hay que modernizar leyes», expresó, pero rechazó que ese argumento habilite un retroceso en la protección laboral. «Lo que no podés vender en el altar de los dioses del saqueo en la Argentina es el bienestar del pueblo argentino, que es el bienestar de los trabajadores», afirmó.
Su planteo electoral mantuvo ese mismo tono. Sostuvo que el voto tiene consecuencias sobre el precio de los alimentos, el transporte, las jubilaciones y el acceso a la salud y la educación. Por eso propuso juzgar a los candidatos por los intereses que representan y por el efecto de sus decisiones sobre la vida cotidiana.
«Primero tiene que mirar la heladera, cómo está su heladera, si tiene heladera», respondió cuando Lukowiec le preguntó qué debería observar un trabajador antes de votar. Luego advirtió que elegir a quienes, según su interpretación, favorecen intereses externos implica comprometer el bienestar propio y el de la familia: «Estás rifando tu calidad de vida».
Valenzuela reconoció errores dentro del campo que identifica como nacional y popular. Sostuvo, sin embargo, que la elección debe considerar qué dirigentes actuarán a favor de los ingresos, la salud y la educación de la población. Para él, ese criterio debe pesar más que las consignas de campaña.
Cuando la entrevista abordó la fragmentación del peronismo y las distintas convocatorias por el 17 de octubre, pidió evitar las urgencias. Interpretó que el movimiento atraviesa un reacomodamiento después de la derrota nacional de 2023 y cuestionó que ahora se le exija una respuesta inmediata. «Los melones se van a ir acomodando», dijo, y señaló como horizonte «un gran frente nacional».
En Misiones, valoró lo que describió como una recuperación de la actividad partidaria. «El PJ ha reverdecido», afirmó al mencionar la interna y el funcionamiento de consejos políticos municipales. Consideró favorable esa organización, aunque recordó que la identidad peronista también reúne a militantes que participan fuera del partido.
«El PJ es una herramienta electoral», definió. Desde esa mirada, planteó la necesidad de encontrar un camino compartido y vinculó las posibilidades de la provincia con el rumbo del país: «Si no resolvemos lo de la nación, no tenemos destino como provincia, ni como municipio, ni como empresa, ni como trabajo».
Su pertenencia al peronismo comenzó en el ámbito familiar y tomó forma partidaria en diciembre de 1982, según recordó. Contó que entró solo a un local del PJ sobre la calle San Lorenzo, en los meses previos al regreso de la democracia, y que Lalo Gil realizó su afiliación. También evocó los relatos de su madre sobre el 17 de octubre.
Al explicar cómo vive la conmemoración, volvió a la memoria de la militancia. Dijo que recuerda a los compañeros y las compañeras que murieron después de dedicar parte de sus vidas al bienestar popular, y que esa evocación lo lleva a preguntarse por las responsabilidades presentes. «No hay que dejar de festejar. No hay que dejar de recordar», sostuvo.