Reflefixiones reúne historias familiares, ficción y una mirada crítica sobre la política. Antes de presentarlo este viernes en Posadas, el periodista conversó en Plural sobre la necesidad de seguir escribiendo, las redacciones que conoció y los dibujos que ahora comparte en sus redes.

Miércoles 21 de octubre de 2026. Cuando dejó de tener un medio donde publicar, Emilio Juri decidió reunir sus textos en un libro. Tenía relatos escritos en distintos momentos, recuerdos y reflexiones que durante la pandemia había comenzado a ordenar y corregir. “Cuando no tuve más medios para expresarme, dije bueno, voy a juntar y voy a publicar”, contó en Plural, el programa de Canal 4 Posadas.
De esa decisión surgió Reflefixiones, que presentará el viernes 23 de octubre, a las 19.30, en el bar cultural Tanta Tinta. El título combina las dos formas de escritura que Juri reconoce en sus páginas: “Ficciones que te hacen reflexionar o reflexiones ficcionadas”. Prefiere esa explicación a encuadrar el conjunto en un género, porque conviven relatos breves, algún cuento y una sección política llamada Politiquerías.
La conversación con Raúl Puentes en Plural comenzó con una broma sobre los periodistas que llegan a cierta edad y publican sus libros. Juri devolvió el comentario y precisó la diferencia entre una práctica que lo acompañó durante años y la decisión reciente de editar: “Llegó el momento de publicar yo creo, porque como dijiste, escribimos siempre”.
Ambos compartieron trabajo en Primera Edición desde comienzos de los años noventa. Ese pasado común permitió hablar de compañeros y rutinas sin demasiadas explicaciones, pero también reconocer dificultades actuales y discutir sobre política. El libro dio lugar a una conversación sobre cómo seguir expresándose después de trabajar durante décadas en los medios.
Juri recordó que antes encontraba espacios para sus textos en las publicaciones donde ejercía el periodismo. Las columnas de opinión también le permitían desarrollar una mirada propia sobre los acontecimientos. Mientras contaba con esos lugares, explicó, editar un libro no tenía la misma urgencia.
La pandemia favoreció el trabajo con los materiales que había acumulado. Recopiló escritos, corrigió y agregó otros, hasta darles una forma que conserva la diversidad de sus intereses. Al describirlos en la entrevista, pasó de la política a la familia y de las experiencias personales a la ficción.
El primer cuento incorpora una historia que le pertenece: la elección de los nombres de sus hijos, Pablo y Paula. Algunas personas le preguntaban por qué había elegido nombres semejantes, y parte de la respuesta aparece en ese relato, que definió como un homenaje familiar.
“Cuando uno escribe, es inevitable algo personal que vos pongas, aunque sea una total ficción”, sostuvo. Para Juri, la experiencia del autor interviene en la manera de mirar una situación y contarla, incluso cuando los personajes y los hechos nacen de la imaginación.

Una visita a la redacción
Para averiguar cómo publicar, buscó a Roberto Maack, que ya tenía experiencia con sus propios libros. Acordaron conversar una tarde de jueves en El Territorio. Juri llegó y encontró una redacción vacía, una imagen que contrastaba con la actividad que recordaba a esa hora, cuando faltaba poco para el cierre.
“Me deprimió”, dijo sobre aquella visita. El entrevistador reconoció enseguida la escena que su colega evocaba: periodistas que debían entregar sus notas y completar una edición antes de que comenzara el proceso de impresión.
El recuerdo llevó a comparar formas de trabajo. Juri habló de las coberturas que terminaban con el regreso a la redacción, las anotaciones de la libreta y la escritura a máquina. Mientras tanto, el fotógrafo debía revelar las imágenes en el laboratorio.
Durante su última etapa en Misiones Online observó otra rutina: colegas jóvenes escribían desde el teléfono mientras escuchaban una entrevista y publicaban casi en simultáneo. “Yo nunca pude hacer eso, jamás”, admitió. El conductor reconoció la misma dificultad, en uno de los intercambios en los que ambos dejaron de hablar de los cambios del oficio en términos generales y contaron cómo los habían vivido.
Juri situó sus comienzos en la revista Mbariguí, en 1982. Después trabajó en radio y en diarios de Misiones. Al repasar ese recorrido, vinculó sus recuerdos con nombres de compañeros y tareas concretas, desde una tapa que debieron cambiar por la guerra de Malvinas hasta los espacios que conseguían para publicar escritos propios.

El dibujo a mano y un error que funcionó
Las viñetas siguen siendo otra forma de intervenir en la actualidad. Juri las dibuja a mano y ahora las comparte en Instagram y en sus estados de WhatsApp, aunque llegó a este último espacio por una equivocación.
Quiso publicar en Instagram, tocó donde no correspondía y el dibujo apareció en su estado. La repercusión lo sorprendió y decidió continuar. “Funcionó el error”, aceptó, después de presentarse con humor como un “analfabeto digital”.
Esa relación con la tecnología también tiene sus resistencias. Defendió sus dibujos y expresó preocupación por las imágenes que produce la inteligencia artificial, especialmente por la dificultad de reconocer qué ocurrió y qué constituye una fabricación.
Recordó un video que representaba a integrantes de la Corte Suprema como Reyes Magos. Más que la escena, le inquietaba la posibilidad de que alguien la viera años después y la tomara como un registro verdadero. “Dentro de unos años no vamos a saber qué es realidad y qué no”, advirtió.
La inquietud enlazó con una preocupación que reapareció durante la entrevista: la memoria. Juri cuestionó el olvido de experiencias políticas anteriores y sostuvo que los contenidos que circulan mediante algoritmos pueden reforzar las convicciones de quienes los reciben. Expresó esas posiciones como parte de una mirada crítica sobre el presente, atravesada por su propia historia.
Al hablar de la dictadura, recordó que tiene amigos desaparecidos y explicó que algunas experiencias actuales le devuelven el miedo de aquella época. Su preocupación, dijo, alcanza a las generaciones que conocen esos hechos como un pasado lejano.
La política también ocupa un lugar explícito en Reflefixiones. Juri recordó una militancia que, según su experiencia, buscaba el bien común y mantenía una presencia permanente en los barrios. “Era hablar con la gente, pero no a pedir el voto”, señaló, al contraponer aquella práctica con formas actuales de participación que considera ligadas a una retribución económica.
Este viernes lo acompañarán Manolo Argañaraz y Roberto Maack en Tanta Tinta (calle Belgrano 1771, en Posadas). Además del libro, expondrá una selección de las viñetas que sigue haciendo a mano y que encontró cómo compartir, incluso a partir de un error con el teléfono.