
Cetrero nocturno, cuento de Sebastian Borkoski (del libro con el mismo nombre publicado en 2012) habla de la soledad. Y nunca está mejor dicho que un cuento «habla». Una de las maravillas de este texto es eso: el parlamento del solitario. Dicho soliloquio puede ser consecuencia del esclavizante trabajo en internación selvática, si charlar con un pájaro es visto como síntoma de locura; o reflejo de la resistencia de un destierro, un aislacionismo, si vemos la oralidad como sustento de humanidad. Es decir, o habla porque quedó loco o habla para sobrevivir, para no quedar loco.






