Los sábados casi un centenar de ciudadanos se instalan en una plaza del kilómetro tres para ofrecer distintos tipos de mercaderías en forma de trueque o por muy pocos pesos

Eldorado (Jueves, 11 de mayo). El trueque volvió a la ciudad de Eldorado como en los peores momentos de la crisis de fin de siglo. Todos los sábados casi un centenar de ciudadanos, en su mayoría mujeres se instalan en la plaza ubicada sobre la avenida San Martín, a las alturas del kilómetro tres de ingreso al barrio Parque Residencial para truquear o vender por pocos pesos distintos tipos de mercaderías. “Desde hace un par de semanas, de a poco nos fuimos instalados los días sábados, cambiamos o vendemos por muy pocos pesos y con lo que obtenemos vamos tirando”; dijo Silvia Casanabe quien todos los sábados ofrece ropa usada.
Silvia dijo que “mucha de la ropa que ofrezco me quedó de mi familia y otra la compro por bolsas cerradas. Hay gente que paga en efectivo y mucha nos ofrece canjear un producto por otro. Por ejemplo, he canjeado ropa por alimentos no perecederos o vajilla”.
A su lado Manuela Sivisky también ofrece de todo, desde zapatillas usadas hasta vasos, pasando por lápices de colores, cuadernos y libros. “Mi marido es empleado en un aserradero y si bien no lo despidieron le redujeron la jornada laboral. Cobra unos 6.000 pesos mensuales. Nosotros tenemos cuatro chicos en edad escolar y con esto vamos zafando. Por ejemplo aquí por trueque conseguí la tela y, pro trueque una persona me hizo los guardapolvos para los chicos”.
La situación es altamente difícil para estos ciudadanos. ¿Por qué eligieron esta plaza? “Es que esta zona es muy comercial. En la zona oeste vive mucha gente”, dijo Aldo Caballero, jubilado que ofrece artículos de limpieza sueltos. “Los fracciono en mi casa. Durante la semana busco botellas de plástico y los ´`sábado ofrezco detergente, lavandina y desinfectante. Con esto tiro un poco porque con la jubilación no llego ni siquiera al día 15”.  “En mi caso cambio artículos de limpieza por mercadería como azúcar, aceite y fideos”.
Los clientes coincidieron es que es una opción para paliar la difícil situación. “Yo vengo todos los sábados. Por ejemplo, conseguí las zapatillas para mis hijos. Dos pagué y las otras dos las cambié por ropa que tenía de mis hijos y que ya no usaban”; dijo a modo de ejemplo Gabriela Macaster cuyo marido debido a que se quedó sin trabajo, porque fue despedido hace unos meses de un comercio, se dedica a cortar el césped.

Economía de emergencia

Para los ciudadanos consultados la situación que se está viviendo es similar a la del 2001/02. La implosión de la convertibilidad, con el corralito y la caída del empleo a récords históricos, generaron una crisis  inédita en el país. El panorama productivo, comercial y financiero era desolador y sin horizontes de recuperación inmediata. Al estar desocupada o subocupada más de la mitad de la población activa y 16.000.000 de personas viviendo en la pobreza, y sin perspectivas en la economía formal, entonces apareció el trueque como economía de emergencia, y se multiplicaron las redes de intercambio.
Hoy el panorama es diferente y así lo entienden aquí, pero los despidos en el sector de la madera y en el comercio, ha encendido los mecanismos de resistencia de la gente. “Las cosas suben todos los días y debemos rebuscarnos”; dijo Miguel Lombardi quien durante la semana trabaja en la fábrica de zapatillas Dass y los sábados junto a su esposa instalan en estas plaza para ofrecer vestimenta a cambio de mercadería.
Las personas consultadas dijeron que “inclusive hay gente que viene a buscar mercadería o ropa y ofrece a cambio servicio de electricidad, plomería, corte de césped, etcétera.
En otro orden dijeron que no tienen problemas con los comerciantes. “Ellos nos entienden. Nosotros no nos instalamos frente a sus negocios. Lo hicimos en una plaza para no molestarlos y, sólo estamos un día a la semana”; dijo Claudia Bernachea, madre de tres hijas en edad infantil que también puso un puesto en la mencionada plaza.

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