La conmemoración del nacimiento de Perón dio para todos, escribe el dirigente sindical Aníbal Velázquez. Passalacqua aquí se reveló heredero de la tradición de las luchas del peronismo por la justicia social, la soberanía política y la independencia económica que sintetiza con las tradiciones del radicalismo alfonsinista que abonan las rupturas de la Renovación misionerista. Pero Macri también se siente peronista. Y pretende apropiarse de los símbolos, como el sentido de un día de sol y la alegría del pueblo.

Posadas (Martes, 10 de octubre, por Aníbal Velázquez) Con motivo de cumplirse el 8 de octubre  los 122 años del nacimiento del tres veces presidente de los argentinos, general  Juan Domingo Perón, estuve invitado por el sublema Unidos, del Frente Renovador de la Concordia, a un acto, con almuerzo organizado en el Club Racing.

Antes de servirse el suculento arroz con pollo hablaron el gobernador y los candidatos. Sorprendió que el segundo de la lista Unidos llegara a las corridas cuando ya hablaba el Gobernador. Desde sus palabras Passalacqua destacaba la importancia del General Perón para la historia Argentina. “Está inmerso en el entramado de las mentes y los entretejidos del corazón de los argentinos para que se lo recuerde vivo hasta hoy”. Pidió otro esfuerzo más a los militantes, dirigentes vecinales y referentes barriales que escuchaban con atención el mensaje. “Son solo dos semanas lo que restan para juntar votos que permita a nuestros, hoy candidatos, desde los parlamentos defender los intereses de los misioneros y potenciar el nuevo concepto que impulsa la Renovación: el misionerismo”.

Ricardo Welbach a su turno se reivindicó orgullosamente peronista y el ambiente familiar que representa toda reunión de militantes de ese pensamiento político, dijo que siempre se está en la vereda del campo popular y en el movimiento nacional y popular que siempre tiene en cuenta a la gente. Wellbach, desde su formación humanística viene trabajando la categoría del hombre misionero para resaltar nuestra identidad amenazada por la modernidad virtual y secularmente avasallada por el centralismo porteño. Pero este es tema para otra nota eventualmente.

La lista de oradores la cerró el diputado nacional candidato a primer senador por la provincia de Misiones. Para referirse a la fecha leyó algunas reflexiones de don Arturo Jauretche donde destaca que el pueblo se duerme y se despierta con las voces de los empleados del poder hablando mal del peronismo y sus hombres ocultando la verdad. “Ustedes pensarán que una reflexión de ahora-dice Maurice Closs- No, no lo es; lo escribió Jauretche en el año 1957, hace sesenta años- destacó”. Desde la posverdad el gobierno crea una realidad ficticia que usa para inventar un relato  que no es ni verdad ni mentira, es una mentira transpuesta en verdad y que nos lo inculca insistentemente desde todos los medios. Por eso Closs resalta la consigna del que fuera tres veces presidente: “La única verdad es la realidad”. Insistió también en invitar a caminar los barrios casa por casa como saben hacer los peronistas “para llevar nuestro mensaje de esperanza, al peronismo no los une el resentimiento sino la esperanza” dijo para invertir el concepto de la famosa frase de Borges y poner el espanto en el campo de los adversarios donde chapalean en el barro de la Alianza concepciones opuestas de país pero unidos contra el fantasma del kirchnerismo.

Mientras Passalacqua, aquí en el Racing, club popular si los hay, levantaba las banderas de la justicia social, la soberanía política y la independencia económica, y se reconocía heredero del legado del peronismo y sus luchas; el mismo día, el presidente Macri, reducía su peronización a la adaptación de  la famosa frase: “es un día bien peronista”. En un acto en Lomas de Zamora dijo: “hoy es un día Cambiemos”. Recordemos que esa construcción simbólica fue acuñada por primera vez, diríamos que espontáneamente,  por Luis Elías Sojit, un locutor deportivo muy amigo de Perón, para asociar al Movimiento y su significación reparadora con los días de calor y de alegría popular.

Traigo este contraste precisamente para abonar el debate de época. La primera lectura que se puede hacer pasa por la permanencia vital del peronismo. “Peronistas somos todos”, decía el general. Y es cierto si peronismo es sinónimo de movilidad social, de construcción de esperanzas en las familias más humildes, si es la expresión de la organización nacional para la liberación. Por supuesto  hablamos de peronismo como categoría superior del pejotismo. Passalacqua, de cuna radical, radical alfonsinista, socialdemócrata, se planta como heredero de las dos grandes tradiciones de las luchas populares en la argentina que tan bien pudo sintetizar el rovirismo en la construcción de un espacio político que une fuerzas en la expresión de la identidad misionera. Macri, por su lado, que niega el anclaje de su organización partidaria en la historia, se muestra interesado en apropiarse de los símbolos, no de los contenidos. Claro, su historia, lo acaba de subrayar Domingo Cavallo, es la obra del mediterráneo, la del Banco Central de la dictadura desde donde redactó la ley de entidades financieras para colocarlas en el centro de la acumulación del capital desplazando a un lugar de anacronismo la producción industrial. Es el neoliberalismo y el corralito. ¿Con qué peronismo se identifica Macri que tiene pejotistas en el PRO? No debe ser con Ramón Castillo precisamente, ni con Miranda, o más cerca en el tiempo con Lavagna mismo.

Sojit, el del “es un día bien peronista”, inspiró también otra célebre expresión relacionada con el peronismo: “Perón cumple, Evita dignifica”.  Veremos cómo hace Durán Barba para resignificarla.

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