Por su trayectoria, nadie puede creer que la iniciativa de Macri de habilitar el debate por la legalización del aborto tenga matrices progresistas. Algunos dicen que fue idea de Durán Barba, para adelantarse a las oposiciones que estarían por dar curso al empuje del 8M y a la calle. No hay que descartar sin embargo a los amigos del poder financiero. Desde el Informe Kissinger de 1974, Estados Unidos considera a la Iglesia Católica el principal enemigo en la batalla por los valores en América Latina y su oposición al control de la natalidad. Se pretende silenciar la voz del Papa que denuncia la deshumanización de la globalización financiera.

Posadas (Domingo, 24 de junio) La consigna de “Volver al Mundo” que levanta entre otras simplificaciones de campaña el gobierno nacional, lo que no sincera es a qué Mundo. Porque hay varios mundos. La Argentina con Macri volvió, es cierto, al Mundo regido por la lógica del capital financiero con actores con el rol de seducir inversores, entre ellos las calificadoras de riesgo. Riesgo para los Bancos. Otro Mundo es Posible sostuvo, desde Porto Alegre el progresismo que todavía no digiere el retroceso generalizado sin asumir que sus recomendaciones eran la otra cara, pero del mismo Mundo. Con vasos comunicantes con esa alternativa humanista, es el Papa, el Vaticano más precisamente, el que promueve, también el Mundo Uno, pero enfrentado al poder del Dinero.
El Papa Francisco, su prédica, es la voz más fuerte que se deja escuchar en contra del sentido de la globalización. Sus mensajes ya son tomados por sociólogos y referentes no sólo académicos sino también políticos. Al denunciar el anti-humanismo del poder del Dinero, al promover rebeliones ante el discurso dominante rompe la pretensión hegemónica de que no hay otra alternativa.
El mundo, nuestro país, nuestra provincia tiene muchas voces que se levantan contra la injusticia y la tendencia a la exclusión de un capitalismo que ni explota sino que descarta a las personas, son muchos, pero la voz que se escucha es la de Francisco. Es la Voz de los desposeídos. Al denunciar anuncia una esperanza de mundo nuevo. Por eso molesta. Irrita al imperio que siente enfrente el poder de la Palabra de un hombre sólo armado con el Evangelio.
En Misiones Plural hemos hecho referencia, siempre desde un abordaje de la política de la profunda significación que tiene la Iglesia en América Latina. Cualquier proyecto de dominación atiende el campo del poder del Dinero, del poder de las armas, pero también el de los valores, batalla que se libra en el ámbito de la cultura. Para Estados Unidos, ya lo vamos a ver, es la Iglesia Católica el enemigo más fuerte que tiene en nuestros países.
Desde este contexto, cabe preguntarse por la verdadera intención de Mauricio Macri de poner en debate la legalización del aborto.
Hoy precisamente en la Nación se trata de afirmar, sin duda alguna, que fue una idea de Durán Barba, no sólo como cortina de humo, sino para adelantarse a una posible iniciativa de las oposiciones que darían curso al empuje del 8M.
Pero es posible contemplar también que haya sido una sugerencia del poder financiero internacional. La idea, deslizada por Clarín, es desautorizar la palabra del Papa infringiéndole una derrota cultural en su propio país.
Vemos los antecedentes para que no quede el argumento en meras especulaciones:

Antecedentes del respaldo del imperio al aborto

Hillary Clinton en los años en que estuvo al frente de la diplomacia de Estados Unidos, se pronunció y propició políticas de impulsar el aborto en todo el mundo utilizando su capacidad de liderazgo global.
El matiz progresista que reviste en la superficie el respaldo a las demandas del movimiento feminista, esconde el fondo de recomendaciones del “Memorandum del Estudio de Seguridad Nacional número 200” (National Secrity Study Memorandum 200) más conocido como “El Informe Kissinger” porque fue solicitado por el gran estratega en 1974.
Lo que entonces era confidencial, se conoce ahora porque fue desclasificado.
En el informe queda en claro dos cuestiones que explican la iniciativa de Mauricio Macri y le dan un encuadre más coherente con su trayectoria.
Es público el Informe que tiene fecha el 24 de abril de 1974. Kissinger exponía la preocupación de EEUU por que la emergencia de naciones productoras competidoras pudiera restar preponderancia a las exportaciones del imperio. Se dice con todas las letras que el crecimiento demográfico registrado en los países de América Latina es una “amenaza”. “Ese desequilibrio poblacional”, de por sí sólo constituye de por sí una fuerza capaz de alterar el statu-quo. El Informe K (ya que estamos, el otro K, Mister K) asociaba como potencial para el desarrollo de nuestros países con el crecimiento poblacional. “Es un activo importante”, dice el IK. Preveía un importante peso específico en el concierto de naciones a los países con mayor población y en consecuencia había que operar con el objetivo de reducir la población EEUU.
Uno de los aspectos maquiavélicos de las políticas propuestas es el que se describe en estos párrafos:
“Es vital que el esfuerzo para desarrollar y fortalecer el compromiso de parte de los líderes de los países subdesarrollados no sea visto por ellos como una política de un país industrializado para mantener sus fuerzas bajas o para reservar recursos para utilización de los países “ricos”. El desarrollo de tal percepción puede crear una contra-reacción adversa a la causa de la estabilidad poblacional. Por lo tanto, los EEUU y otros países “ricos” deben tener cuidado de abogar por políticas para los países subdesarrollados que sean aceptables dentro de sus propias fronteras. (Esto puede requerir debate público y afirmación de nuestras intenciones políticas). El liderazgo “político” en los países en desarrollo debe, por supuesto, ser tomado cuando sea posible por sus propios líderes.
Dice el IK “los EEUU pueden ayudar a minimizar las acusaciones de que hay una motivación imperialista detrás del apoyo a las actividades poblacionales afirmando repetidamente que tal apoyo deriva de una preocupación con respecto a:
1. El derecho de la pareja individual de determinar libremente y responsablemente el número y espaciamiento de sus hijos y a tener información, educación, y los medios para lograrlo; y
2. El desarrollo fundamental social y económico de los países pobres para los cuales el rápido crecimiento poblacional es a la vez una causa y una consecuencia de la pobreza ampliamente diseminada.
Más aún, los EEUU deben actuar para enviar el mensaje de que el control del crecimiento poblacional mundial está en el mejor interés de países desarrollados y en desarrollo por igual”.
El Informe propone que “se estudien y mejoren todos los medios para evitar o dificultar que se engendren nuevas vidas (anticonceptivos, esterilización, imposición cultural de un modelo de familia con dos hijos, adoctrinamiento desde los primeros años de escuela, creación de las condiciones que empujen a la mujer al mundo laboral y a contraer matrimonio más tarde…)”, y también que se acepte la “solución” de eliminar una vida ya engendrada: el aborto. En palabras del propio Informe:
“Ningún país ha reducido su población sin el recurso al aborto” (“No country has reduced its population growth without resorting to abortion”) sic en el Memorandum de Seguridad Nacional 200 del Departamento de Estado, conocido como el Informe Kissinger.
Señala una investigación publicada por Catholic.net, antes de Trump, que “por esto el Informe Kissinger se considera la piedra fundacional de la política estratégica estadounidense de promocionar el aborto en todo el mundo. Esta política ha permanecido vigente años y ha sido adoptada por la ONU y otras organizaciones internacionales y organizaciones relacionadas con la ONU: ACNUR, la OMS, UNICEF, el Bando Mundial. La pervivencia de estas políticas en las organizaciones internacionales ha permitido que se mantengan a pesar de que el presidente Bush prohibió financiar con dinero público a organizaciones abortistas que operaran en el extranjero. Pero con la llegada a la presidencia de los EEUU de Barak Obama, el panorama se ha vuelto más oscuro: Barak Obama ha levantado las restricciones que impuso Bush y recientemente Hillary Clinton ha expresado el deseo de la nueva Presidencia del país de impulsar el aborto en todo el mundo utilizando su capacidad de liderazgo global. Tras el paréntesis de Bush, el Informe Kissinger vuelve a marcar esta línea estratégica de la política estadounidense 35 años después.
Como buen estratega, el señor K concluyó que el Informe determinaba que el gran “enemigo” a vencer “culturalmente” en América Latina era la Iglesia Católica.

Amenazas sin mordaza

Kissinger, que era un genio, pudo develar que la Iglesia es la gente, que es mucho más que la jerarquía que tiene la cabeza en el Vaticano y como generales de campo a los obispos. No cayó en el error de Stalin cuando desde el dogmatismo del DIAMET desestimó el potencial de la resistencia de la Iglesia y con ironía preguntó cuántos tanques tiene el Vaticano. La pelea que sugirió Kissinger se libra desde entonces en el ámbito cultural, en poner en cuestión valores.
En el debate por la legalización del aborto en la Cámara de Diputados, esta percepción de que la Iglesia es el enemigo fue explícita en algunas exposiciones. Gustavo Menna, un ucerreísta que, con la fe del converso se ha propuesto ser “el rostro de Mauricio Macri en Chubut y en defensor de sus políticas que hasta ahora poco y nada favorecieron a la región…el único de su provincia que defendía a Aranguren”, según informa El Patagónico, Menna, con ese desborde del que tiene que mostrar adhesión en forma permanente, comparó el proyecto con lo sucedido en el siglo XIX con las leyes de matrimonio civil y la 1.420. “En este caso también debieron sortearse las fuerzas del oscurantismo. Incluso nuestro país tuvo que romper relaciones con el Estado Vaticano”. Muchas veces un marginal del poder dice lo que no puede decir su jefe.
Clarín, una de las patas del sistema, deslizó casi festejando que “el Papa está enfurecido por la despenalización en Diputados. Más que en Diputados, en su propio país. Para todo el mundo, el país del Papa. Nunca dijo nada sobre el aborto en los países que visitó. Lo descoloca acá y pierde autoridad afuera”.
Martín Lousteau, otro converso que tiene que sobreactuar su progresismo en una alianza de derechas, le preguntó al jefe de Gabinete por el sueldo de los obispos cuando Marcos Peña concurre a dar los informes al Congreso. “En el caso de los Obispos Diocesanos, perciben una remuneración de 46.800 pesos que los Auxiliares 40.950 igual que los Eméritos. “Que saquen, que hagan lo que quieran hacer, la Iglesia tiene al Espíritu Santo y siempre sufrimos persecuciones”, e indicó que eso no les preocupa porque con “la persecución la Iglesia siempre se hizo más fuerte y hagan lo que hagan siempre seguiremos evangelizando”., respondió aquí el obispo de Posadas sin amedrentarse por las presiones.

Aborto, FMI y distorsiones de los medios

Volviendo a la ofensiva del imperio recomendada por Kissinger, las palabras del cura villero, Pepe De Paola, tienen un anclaje que los medios no tomaron en cuenta cuando trataron de ridiculizarlo. Nunca dijo que el Fondo Monetario imponía la legalización del aborto para otorgar los préstamos. Desde el dogma de la Iglesia para rechazar el aborto y el contexto internacional, se preguntó retóricamente “¿Qué tiene que ver el Fondo Monetario Internacional con el aborto? “Aborto es FMI y FMI es aborto. En los escritos de su fundación encontramos los mismos argumentos que hoy encontramos en la Argentina”, para marcar la “contradicción” del “mundo pseudo progresista” que, dijo, “levanta banderas de presunta libertad sabiendo que este genocidio es inspirado y promovido por el FMI”. Estableció una relación directa entre la trayectoria legislativa que cumplen los proyectos de ley que suponen distintos grados de liberalización de la práctica abortiva con la aceptación del Presidente Macri y las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que comenzaron apenas dos meses después para obtener una significativa disponibilidad de fondos.
Pero la distorsión informativa para manipular no perdonan ni al Papa. En forma acrítica, en todos lados se repitieron los títulos de Clarín y La Nación que le hacían decir a Francisco que el aborto es una práctica de la misma naturaleza que el nazismo. Fue Juan Grabois, el que salió a poner en su justo lugar el sentido de las palabras papales: “lamentable tergiversación de los medios de comunicación y algunos incautos sobre los dichos de Francisco. La comparación con nazis y espartanos era en clara referencia a las prácticas eugenésicas para evitar niños con capacidades diferentes”.

El Papa al denunciar anuncia algo nuevo

Señalábamos que el papa denuncia el modelo y al mismo tiempo anuncia la posibilidad de construcción de alternativas.
Volvemos a rescatar parte de su mensaje a los movimientos sociales: “sabemos que «mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo y en definitiva ningún problema. La inequidad es raíz de los males sociales» (Exhort. ap. postsin. Evangelii gaudium, 202). Por eso, lo dije y lo repito: «El futuro de la humanidad no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las elites. Está fundamentalmente en manos de los pueblos, en su capacidad de organizarse y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio» (Discurso en el Segundo Encuentro mundial de los Movimientos Populares, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 9 de julio de 2015). La Iglesia también puede y debe, sin pretender el monopolio de la verdad, pronunciarse y actuar especialmente frente a «situaciones donde se tocan las llagas y el sufrimiento dramático, y en las cuales están implicados los valores, la ética, las ciencias sociales y la fe» (Discurso a la Cumbre de Jueces y Magistrados contra el Tráfico de Personas y el Crimen Organizado, Vaticano, 3 de junio de 2016). Es la prédica contra el capitalismo financiero que el poder imperial quiere silenciar.

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