La rebelión contra los mandatos político partidarios de Buenos Aires se está extendiendo a varias provincias. Jujuy elige diputados el domingo. En la campaña electoral el oficialismo de Morales y del PJ eludieron las fotos con dirigentes nacionales. Sólo el kirchnerismo intentó nacionalizar la elección. Los partidos provinciales. El sujeto de la historia. La identidad de los pueblos en un mundo que asiste a una crisis estructural que no deja ver la salida.

Jueves 24 de junio de 2021. La rebelión contra los mandatos político partidarios de Buenos Aires se está extendiendo a varias provincias.
El contundente respaldo popular a la Renovación aquí en Misiones, el 6 de junio, es una prueba de que ante la crisis de la credibilidad en la política, los pueblos del interior se aferran a la confianza que genera la proximidad de las dirigencias locales. No hay otra lectura al resultado electoral que rompió la falsa opción de la grieta que construye abismos entre dos veredas en un movimiento centrípeto.
La defensa de la autonomía en la toma de decisiones es también uno de los ejes del debate prelectoral de los jujeños que el domingo próximo concurrirán a las urnas para elegir diputados y concejales. La cuestión federal, no sólo interpela a la dirigencia y a los pueblos de provincias en los momentos de votar, también en la definición de las políticas. En Jujuy hay pronunciamientos en defensa de la explotación provincial del litio, recurso natural estratégicos para los próximos años cuya explotación pone en tensión a las pretensiones de inversores privados con las del estado nacional. La voz de Jujuy es una tercera posición entre esos dos modelos de concentración.
También hay voces en Santa Fe y Entre Ríos donde se debate la participación de las provincias en el control estatal de la hidrovía.

La rebelión jujeña y santafesina contra los porteños

Leemos en El Tribuno de Jujuy que la campaña electoral que concluye esta semana, se caracterizó por “la ausencia de políticos nacionales que en otras ocasiones solían acompañar a sus amigos en actos, reuniones, conferencias, etcétera, algo que a pesar de las limitaciones de la pandemia podrían haber hecho observando los cuidados lógicos”.
Se afirma que Gerardo Morales prefirió mantener lejos a sus correligionarios “para evitar que le trasladen a Jujuy el escándalo de internas y patéticas vanidades que los tiene revueltos en el Amba”. Más aún, Morales hizo explícita la distancia, su ajenidad con las disputas al interior del PRO y sumó su voz para objetar la concentración del poder y la prepotencia de los porteños.
En tanto que en el peronismo, que va dividido en cinco boletas, fue el kirchnerismo, que no respalda al presidente del PJ de Jujuy, el que “salió a buscar la foto tradicional, los mensajes grabados y el abrazo de los últimos cien metros de carrera”. Afirma que “en grandes porciones de la sociedad jujeña, esas “bendiciones” lejos de ser un espaldarazo tonificante, pueden ser un peligroso abrazo de oso”.
Como calcado de lo sucedido en Misiones, desde el kirchnerismo en Buenos Aires pretendieron armar la lista del PJ. El presidente Rubén Rivarola, acusado de ser socio de Morales, resistió las órdenes y logró oficializar la lista del partido con el sello Frente de Todos Partido Justicialista. La diputada nacional Carolina Moisés, la elegida del kirchnerismo, sin peso territorial no pudo imponer candidaturas y terminó rompiendo con el PJ para armar el Frente de Todos Jujuy. Corolario de la injerencia porteña: el peronismo va en Jujuy dividido en cinco.
En Santa Fe se viven tensiones similares. En esa provincia este año se renuevan las bancas en el Senado. Leemos en El Litoral que desde el Instituto Patria se pretende imponer la candidatura de la kirchnerista María de los Ángeles Scanun que termina mandato. Omar Perotti apoya la reelección de Roberto Mirabella. La intransigencia porteña no alteró la decisión del Gobernador que demostró fortaleza al presentar “Hacer Santa Fe”, como agrupación propia en el PJ. El sello que espeja el cordobesismo tiene fundamentos irrebatibles en defensa de la autonomía local en la toma de decisiones. El lunes se dejó trascender la posible candidatura del ministro Agustín Rossi. Se desvestiría un santo para evitar la diáspora del peronismo santafesino.
También al interior de Junto x el Cambio de Santa Fe los enrolamientos de los candidatos con referentes nacionales desvirtúa la elección de los candidatos para las Paso. Esta semana, también desde Buenos Aires, al macrismo se le ocurrió resucitar a Miguel del Sel con la intención de desalentar internas. Pero los radicales santafesinos muy difícilmente se dejen arrebatar la banca que deja el Lole Reutemann por el dedo de un porteño.

El litio y la hidrovía

La cuestión federal se muestra como eje de los debates también en cuestiones estructurales.
Brevemente:
La nueva concesión de la hidrovía está tensionada por Juntos x el Cambio que hace lobby en favor del statu quo, en el extremo opuesto un sector vinculado al kirchnerista Instituto Patria la nacionalización, mientras las provincias, entre las que se cuenta la nuestra, enarbolan una tercera posición y apuestan a la federalización y darle entidad en la toma de decisiones del creado al Consejo Federal. Pero una hidrovía más federal no se concreta con reuniones, sino con una concesión eficaz que genere las condiciones para ampliar el volumen de comercio fluvial más allá de la región pampeana.
La intención de nacionalizar los yacimientos de litio en Argentina genera también tensiones entre nacionalización, libre mercado y la tercera posición federal. La reforma a la Constitución Nacional de 1994 dice expresamente en el artículo 124: “Corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio”.

Misiones lejos del ruido insustancial

Edi Zunino, el director de la Revista Noticias hace el domingo una reflexión sobre la irresponsabilidad de los políticos que pareciera no pueden hacer política sin deslizarse al límite del que se “vayan todos”. Sostiene que “la pelea electoral parecen estar predominando los interesados en aportar más ruido insustancial que puertas de salida para semejante crisis. Como si la política se autoimpusiera ser la parte más sórdida del show mediático de cada día, donde acude una población angustiada para hacer catarsis de sus padecimientos cotidianos e identificarse con personajes de seudo ficción capaces de decir las bobadas que cualquiera podría llegar a sostener con menos gracia en la mesa del bar…”
Dentro de este desborde de los que apuestan al caos, la campaña electoral de Misiones se registra también como un ejemplo. Las imputaciones, descalificaciones y judicialización que ganan el escenario nacional no tuvieron lugar en la provincia.
Es un mérito tanto del oficialismo como de las oposiciones que no caen en el abismo de la antipolítica. Además, en los análisis del largo plazo, la cuestión federal y las respuestas locales a los desafíos globales interpelan la impronta política del misionerismo.
Se podría arriesgar a sostener que en la batalla cultural, la palabra “misionerismo” es una palabra que se puede redimir en el contexto nacional, determinado a la vez por el momento de transformación civilizatoria estructural que atraviesa la humanidad. Mientras la pandemia puso sobre la superficie, al menos desde un abordaje ético, la insostenibilidad de este mundo aunque no se pueda prever la superación del capitalismo neoliberal, en la Argentina, la circularidad de una crisis que no pudieron revertir ni los gobiernos conservadores ni los de matriz popular en más de tres décadas, también constituye señales éticas que ya no tienen manifestación política en los partidos tradicionales ni los frentes nacionales. El fracaso decíamos, de los gobiernos democráticos de los últimos 38 años en revertir la decadencia, remite al debate fundacional de la Argentina, que estaba basada en la noción fundamental de que son las provincias las que constituyen la Nación y no el gobierno central.
Esto está presente en las voces de provincias.

La crisis y el sujeto de la historia

Contemporáneos de la crisis sistémica que vivió Europa y de las fallidas revoluciones de 1830 y de 1848 cuando se hablaba de la primavera de los pueblos, Marx y Engels escribieron en el primer párrafo del Manifiesto Comunista: “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las potencias de la vieja Europa se han unido en una Santa Alianza para acorralar a ese fantasma…”
Que el diagnóstico no haya sido exacto refuerza la metáfora. En ese momento de transformaciones estructurales, el Manifiesto instala al proletariado como sujeto de la historia. Protagonista de la luchas de clase.
Aunque después del Mayo francés del 68 el pensamiento que se elabora en los centros del poder económico y cultural entierran al sujeto, lo deconstruyen en las filosofías pos: posmarxistas, posestructuralistas y posmodernistas, y el capitalismo neoliberal construye subjetividades por fuera de la pertenencia de clase, en nuestra América Latina, como decía José Martí “Patria es humanidad”
No casualmente en su última aparición pública, Carlos Rovira, al hacer referencia a la crisis mundial interpela a los provincialismos, a la patria Chica, como el sujeto de la historia a escribirse en la Argentina en los próximos años. Por eso reitera su convicción de que los problemas globales tienen respuestas locales.

Expresiones de la identidad como los neuquinos

Es cierto que los partidos provinciales no son nuevos. Construyeron su identidad en torno a la defensa de intereses considerados claves para el estado local y su acción consistió fundamentalmente en la negociación con el gobierno central de turno. Los enfrentamientos con el centralismo porteño están en los fundamentos de la conformación del Partido Autonomista y Partido Liberal de Corrientes, el Partido Demócrata de Mendoza, Defensa Provincial Bandera Blanca de Tucumán y otros ya desaparecidos como el Partido Bloquista de San Juan.
Pero que mantiene su vigencia es el Movimiento Popular Neuquino. Brevemente, lo que se rescata en esta nota es el contexto de su creación. Nació como neoperonismo a fines de los 50 en los años de proscripción de Perón en semejanza a Unión Popular y otros sellos provinciales para eludir la proscripción. En 1973 el líder abolió a todos, pero el MPN se mantuvo firme porque a diferencia de otros, que eran respuestas circunstanciales, logró constituirse como expresión política de la “neuquenidad”. Desde su creación obtiene el respaldo para gobernar. Pero las presiones fueron con permanentes. Tanto la UCR y el PJ en los últimos sesenta años y ahora el bifrentismo, plantean en la provincia que hablar de federalismo significa mirar al conjunto de la Nación y plantean criterios de una democracia centralizada con la idea de que la unidad nacional se genera desde un fuerte poder central y acusan al MPN de no tener proyección histórica. El MPN interpreta en su carta fundacional que existe una antinomia entre nación y provincia, en tanto reconocía un centralismo que disputa los recursos. “Que no nos roben, que no nos saqueen”, fue una consigna que perdura.
Así, el federalismo se sitúa como la única respuesta política válida a un complejo mecanismo de desigualdades económicas, sociales, jurídicas y culturales.
“La dominación de los intereses antinacionales desde hace un siglo (se decía en 1963) nos dieron un país agroexportador y sin industrias. A diferencia del PJ y la UCR privilegiamos los intereses provinciales a los nacionales. Los problemas nacionales se solucionan primero remediando los provinciales, inversamente a lo que piensan justicialistas y radicales, para quienes el nudo federalismo-neuquinidad (o mejor dicho: neuquinidad-federalismo) instala una controversia problemática”.

Epígrafe: Ilustración temática tomada de Internet.

EV – Misiones Plural