La clase media está cada vez más endeudada. Y con pocos proyectos. Está atrapada en un peligroso laberinto de deudas por gastos con tarjeta, cuotas y préstamos. La principal causa: la cantidad de ofertas de financiación.

Lunes 2 de agosto de 2021 (Cecilia González para IProfesional). La clase media está en un laberinto de deudas, cuotas y refinanciaciones. El endeudamiento creció 11 puntos porcentuales (de 62% a 73%) entre 2020 y 2021, según un sondeo de la consultora D’Alessio Irol, y la clase media –sobre todo los sectores altos– fueron los más tentados a tomar deuda, atraídos especialmente por la facilidad de financiación con tarjetas de crédito de los planes Ahora 3, 6,12 o 18.
De hecho, a contramano de lo que se podría suponer, mientras un abrumador 73% de los hogares de clase media reporta algún tipo de deuda, en los sectores bajos esa cifra cae al 59%. Nora D’Alessio, vicepresidenta de D’Alessio Irol, atribuye el fenómeno a la mayor disponibilidad de herramientas de financiación para la población.
“La deuda más grande es con compras con tarjeta”, explica D’alessio, debido a la facilidad de compras en cuotas y plataformas de ecommerce.
“Un punto que vamos a seguir analizando es si este beneficio que ha obtenido la población no se puede revertir en una sensación de la opresión de estos sistemas, que los llevaron a consumir sin tener los medios para poder después afrontar esos gastos”, alerta.
“Esto lo vimos después de 2002, con todo el proceso que hicieron, por ejemplo, las tarjetas de crédito, que dieron beneficios y facilidades de compra, que llevó a una ‘luna de miel’ de la población con las tarjetas de crédito, que años después se revirtió en un ‘¿por qué me facilitaron tanto la compra y ahora no puedo pagar?'”, agrega.
“Otro de los puntos que también vamos a seguir analizando es en qué medida las compras de supermercados y las compras de alimentos se siguen haciendo con financiación en lugar de pago al contado. Porque este sería un síntoma bastante serio de lo que puede estar pasando” señala D’Alessio.
Paradójicamente, la presión por pagar las deudas es inversamente proporcional a cómo los sectores están efectivamente endeudados. El 83% del sector medio alto reporta deudas, el medio registra un 65% y el sector medio bajo un 59%.
Del otro lado, el 26% de los sectores medios bajos dice que quiere tratar de pagar sus deudas durante esta segunda mitad del año; el 22% en los sectores medios y sólo el 15% en los medios altos, señala el Monitor de Humor Social y Político, que elabora la consultora junto con Sergio Berensztein.
Tal vez una de los factores más sorprendentes –una suerte de radiografía de lo que está pasando en el país– es que apenas el 56% de los encuestados tiene algún proyecto que involucra dinero, de acá a fin de año. La mayoría (31%) planea mejorar el lugar donde viven (como alguna pequeña obra o reparaciones), mientras que intentar pagar sus deudas (23%) figura como la segunda prioridad. Otros proyectos como cambiar o comprar un auto caen al 10% y cambiar el celular un 8%.
Por otra parte, la compra de inmuebles o invertir para alquilar está casi al final de la lista, en línea con las intenciones de mejorar el espacio donde viven, síntoma de que no planean mudarse en el corto plazo.
“Cuando la sociedad deja de tener proyectos es que está muy mal. En 2002, los proyectos (con dinero) eran un 15% o un 20%, nada más. Después mejoró y ahora de vuelta estamos en algo como la mitad. No es un buen síntoma. Y dentro de ese 56%, un 23% dice que el proyecto que tiene es tratar de refinanciar sus deudas. No es un buen dato”, advierte D’Alessio.
En este sentido, una fuente bancaria señala: “Hemos notado un crecimiento de generación de nuevas deudas para cancelar otras deudas e, incluso, endeudarse para afrontar gastos corrientes, situación que atribuimos al ‘descalce’ entre la inflación real y el aumento de salarios”.
Y es que si bien varios bancos mencionan a las tarjetas de crédito como el principal factor de endeudamiento, también está creciendo la demanda de préstamos personales. De hecho, el último informe de First Capital Group señala que los préstamos personales crecieron 1,5% en junio, y un 18% en el primer semestre de 2021.
“Comparado con el año pasado, ahora están creciendo más los créditos personales que las tarjetas de crédito. Pero eso se debe también a que durante el año pasado la demanda de créditos personales cayó mucho –explica otra fuente bancaria –. Tienen tasa de interés real negativa. No sé si la gente lo percibe de esa manera o no, pero cuando hay posibilidades de endeudarte a una tasa fija que uno espera más baja de la inflación, hay más demanda”.

Alerta: crece la mora
La otra cara es que, luego de un año marcado por las regulaciones que aplicó el Banco Central de la República Argentina (BCRA) para tratar de contener el impacto económico de la pandemia, la mora está empezando a crecer.
“Esperamos que la mora aumente, nuestro plan de cargo de incobrabilidad para este año es alto, dado que ‘arrastramos’ cargo oculto del año pasado, traído por las disposiciones que tomó en su momento BCRA, incluso, dado que las reprogramaciones se terminaron efectivamente en marzo 2021 (excepto Repro II) esperamos que el cargo de 2021 sea mayor incluso que el planificado”, explica una de las fuentes.
En este sentido, otra de las fuentes bancarias consultadas analiza: “Si uno mira los indicadores de calidades de cartera del año pasado, probablemente sean los mejores de la historia. Hasta marzo de este año, lo que se hizo fue que cualquier cuota que el cliente o la empresa no pudiera pagar se consideraba transferida hacia el final de la vida del préstamo. Con lo cual, ningún cliente entraba en mora porque o pagaban o lo que no se pagaba se consideraba transferido hacia el final del préstamo”, explica.
Por lo tanto, era casi inevitable que una vez corrido el filtro regulatorio, la imposibilidad de afrontar los pagos, aunque sea de manera transitoria, comenzara a aflorar. Pero aunque el nivel de deterioro es importante, algunos son relativamente optimistas: “Hay muchos sectores que la están pasando mal y eso se ve reflejado, pero el nivel de deterioro general, hasta ahora, es incluso un poco menos de lo que hubiéramos previsto en un escenario como este”, señala una de las fuentes y agrega: “Hasta ahora veo un nivel de deterioro, pero no una situación explosiva como la de 2001”.
En este sentido, Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, apunta: “No se está esperando ahora un aumento de la mora porque, en definitiva, estamos entrando en un momento de un poquito más de reactivación. Salvo que haya nuevos cierres masivos de actividad en los próximos meses producto de un empeoramiento de los indicadores de la pandemia, lo que viene es un momento más desahogado”.
Explica, además, que en los próximos meses empezará a jugar “la parte que se puede llamar ‘buena’ de la inflación”: “En la medida que vayan ingresando los aumentos por paritarias las personas que pudieron conservar su trabajo, eso les recompone un poquito el sueldo y les permite ponerse un poco a tono con las deudas. Y el acreedor va a estar dispuesto a cobrar sin punitorios o con un valor de la cuota para que el deudor pueda cancelar y se ponga al día” cierra Barbero.