El legado del Che Guevara atraviesa diversas miradas pero su papel en la Revolución Cubana y en otros movimientos revolucionarios en América Latina y África es innegable. Ernesto, el Che, dejó huellas en la lucha por la justicia social; en la guerrilla y la contracultura; en el pensamiento político y en cientos de miles de jóvenes de todo el planeta que se inspiran en su lucha contra la explotación y la opresión. Y aunque tiene detractores, su figura universal permanece. Dicen que el Che aprendió a caminar en la chacra misionera, rodeado de yerbales.
Lunes 9 de octubre de 2023. El 9 de octubre de 1967, hacen hoy 56 años, murió asesinado en La Higuera, Bolivia, el revolucionario Ernesto «Che» Guevara, mientras intentaba llevar la revolución a América del Sur. Al matarlo, lo volvieron inmortal.
El Che había nacido en Rosario en 1928. Pero dio sus primeros pasos en la tierra colorada, en una chacra de Caraguatay, acá, en Misiones, rodeado de yerbales, a la vera del río Paraná, donde está hoy el Parque Provincial Solar del Che.
Después, médico, político, guerrillero… como comandante del ejército revolucionario cubano derrocó al dictador Fulgencio Batista, aquel memorable 31 de diciembre de 1958, junto a Fidel, Raúl, Camilo, junto a otros nombres que como el suyo, están en la historia.
El joven Ernesto, capaz de jugar al fútbol y rugby, de correr noventa minutos pese al asma que marcó su vida, llevó salud por los rincones olvidados de América Latina.
Fue Director del Banco Nacional de Cuba, Director de la Reforma Agraria y Ministro de Industrias de ese país. Pero el guerrillero -mito o héroe- también aró la tierra desde arriba de un tractor y pronunció memorables discursos, como aquel ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, la ONU, enfundado en el uniforme verde oliva de la Revolución. El Che fue médico y fue fotógrafo. También fue periodista, creador de Prensa Latina junto a Fidel y al periodista argentino Jorge Ricardo Masetti.
Ernesto nació en un hogar burgués y recibió una educación privilegiada. Cuando salió de la Argentina, presenció la pobreza y la injusticia como una línea vertebral de la América, que lo llevó a comprometerse en la lucha por la igualdad social. En Cuba, creó el sistema de salud con atención gratuita y de calidad para toda la población, que todavía hoy -más de 60 años después, es admirado por su alcance y eficacia.
En sus viajes por el mundo… Yugoslavia, Rusia, China, Europa del Este, El Congo, África, desarrolló una profunda conciencia de las luchas de los pobres y oprimidos en todo el mundo, que lo comprometió con el sueño de una revolución global. Y lo plasmó a través de otra de sus pasiones, la literatura –tanto como lector como escritor–, donde dejó pensamientos y experiencias escritas en forma poética.
El Che también creyó que la educación era esencial para la liberación de las personas y se abocó con pasión a promocionar la alfabetización y la educación en Cuba, que logró reducir de manera drástica las tasas de analfabetismo en ese país.
El Che trascendió como un revolucionario valiente y comprometido, pero era un hombre complejo con una visión global y una fuerte pasión por la justicia social. Su legado va más allá de la imagen icónica, y su influencia en la política, la medicina y la educación, perdura en todo el mundo.
Antes, mucho antes, en sus primeras “Notas de Viaje”, que después se conoció como “Diarios de Motocicleta”, Ernesto escribió, que sus relatos son los que sus ojos vieron y aunque admite que pudo haber una mirada fugaz, “no siempre equitativamente informada” y con “juicios demasiado terminantes”, sentenció que ya no existía aquel sujeto a quien reclamarle. “El personaje que escribió estas notas murió al pisar de nuevo tierra Argentina, el que las ordena y pule, “yo”, no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo interior. Ese vagar sin rumbo por nuestra “Mayúscula América” me ha cambiado más de lo que creí”.
