Ramón Ayala, identidad que guía, que nos guía, a través del tiempo, recordándonos quiénes somos y de dónde venimos, como testimonio vivo de esta riqueza cultural que nos describe en la intersección de la naturaleza, las tradiciones, la música y la vida misma.

Martes 12 de diciembre de 2023. Acá, en el litoral argentino, la identidad surge de los paisajes y se narra desde el cancionero popular. Es una identidad arraigada en la tierra, moldeada por las aguas de los ríos grandes, las melodías que salen del monte, o las picadas, de las costumbres que nos sostienen, del trabajo que nos alimenta.
Identidad que guía, que nos guía, a través del tiempo, recordándonos quiénes somos y de dónde venimos, como testimonio vivo de esta riqueza cultural que nos describe en la intersección de la naturaleza, las tradiciones, la música y la vida misma.
En las notas y acordes que Ramón Ayala compuso a lo largo de su prolífica carrera, encontramos la esencia del litoral argentino, tejida con los hilos de su vida y las historias de esta, su tierra natal. Ramón, el poeta del monte misionero, supo capturar nuestra identidad como pueblo a través de sus letras, que no son más que miradas que convirtieron la realidad cotidiana en melodías que resonarán para siempre.
Ramon canta, Ramón cuenta el litoral argentino con sus paisajes cautivadores y sus costumbres arraigadas y las convierte en el escenario vivo donde su propia vida se entrelazan con las nuestras, capaces de describir ya no sé si sus aventuras o mis aventuras por estos vastos paisajes: arroyos, ríos, costas, humedales, arriba de una canoa o debajo de una ponchada, como sinfonía diaria que componen el monte o las chacras con yerba mate, donde están los versos y los acordes, las metáforas, las costumbres que conectan al hombre con la naturaleza y su cultura, en clave de identidad, revelando experiencias, amores perdidos y amores encontrados, añoranzas, bravura, ternura… en acordeón o guitarra con ritmos tan conocidos y tan creativos que, como nos van definiendo, “nos va doliendo el alma”.
Ramón nos dejó la semana pasada pero nos acompaña desde hace casi casi un siglo, contribuyendo de manera generosa, creativa, ocurrente… contando, cantando, la hospitalidad, la alegría y la vitalidad de nuestra gente, en un eco eterno que retumbará en el arte y en el paisaje, en la memoria, en el monte.
Los paisajes de Ramón Ayala son las narraciones de las historias que se entrelazaron con la identidad de este pueblo, depositadas sobre un lienzo natural que imprime un carácter tan fuerte que nos emociona, porque nos retrata.
En un puñado de más de 300 canciones –además de pinturas, poesía y anécdotas-, Ramón Ayala, ¡Ramón! dejó El cosechero, Mi pequeño amor, Posadeña linda, El Mensú, Alma de lapacho y Canto al río Uruguay, un puñado que contiene la visión canónica del universo litoraleño.
Pucha que hay pena en el yerbal. Es que ahí va Ramón, cruzando el amanecer.