«No todos los judíos somos Israel»: la voz disidente del Llamamiento Argentino Judío desarma las simplificaciones y advierte sobre los peligros del antisemitismo, la derechización política y la confusión entre judaísmo, sionismo y el actual Estado de Israel. Silvia Abaca, periodista e integrante del Consejo Directivo del Llamamiento, reflexiona sobre esta temática en una entrevista con Plural, programa periodístico de Canal 4 Posadas.
Lunes 7 de julio de 2025. La periodista Silvia Abaca —integrante del Consejo Directivo del Llamamiento Argentino Judío (LAJ)— irrumpe con una voz serena, crítica y profundamente comprometida sobre los dilemas que atraviesan a la comunidad judía en Argentina y en el mundo, desafiando tanto al sionismo tradicional como a los consensos que históricamente rigen la representación política del judaísmo en el país.
“El Llamamiento Argentino Judío es una organización de argentinos judíos que no pertenecemos a las instituciones tradicionales como AMIA y DAIA, y en muchos casos, nos oponemos a ellas”, resume Abaca. Desde ese lugar, la agrupación se define como progresista, plural y, sobre todo, no sionista, un posicionamiento que marca su distancia con el actual gobierno israelí liderado por Benjamin Netanyahu.
“Israel no nos representa”, dispara. El testimonio de Abaca cuestiona la identificación automática entre judaísmo e Israel. “Tenemos una lógica de pueblo judío que no tiene nada que ver con cómo ha evolucionado el Estado de Israel”, sostiene. Y va más allá: denuncia la “eliminación del pueblo palestino” y la “derechización de la sociedad israelí”, al punto de calificar al actual Estado como “fascista”.
En esa línea, remarca que no es posible utilizar el Holocausto como escudo para justificar las políticas actuales de Israel. “Lo que pasó en el gueto de Varsovia pasó. Pero eso no nos da derecho a mirar para otro lado frente a lo que sucede hoy en Gaza”, advierte desde el espacio Elina Malamud, desde un video que sirvió de soporte para la nota y donde se pregunta: “¿Qué representa Israel en el Oriente Medio? ¿Qué significa esa cuña europea en esa región?”. Para Silvia Abaca, lo que ocurre en Gaza no puede entenderse sin el marco geopolítico que rodea al conflicto.
Dos pueblos, dos Estados
El Llamamiento sostiene una consigna clara: dos pueblos, dos Estados. “Creemos en la existencia tanto de un Estado israelí como de un Estado palestino. Esa es nuestra base política. Por eso no somos sionistas”, aclara Abaca, en una postura que confronta con la que sostienen varias otras instituciones judías argentinas, a las que acusa de avalar sin matices las políticas de ultraderecha de Netanyahu. Pero también critica su alineamiento local: “Apoyan gobiernos como el de Javier Milei, que no solo no es judío, sino que sobreactúa una identidad que no le pertenece. Y eso es peligroso”.
Para Abaca, la sobreactuación del presidente argentino en su vínculo con Israel —desde sus gestos simbólicos hasta la recepción del premio conocido como “Nobel judío”— no solo es grotesca, sino funcional al crecimiento de discursos antisemitas. “La gente empieza a decir ‘nos gobierna un judío’, o ‘todos los judíos son como Milei’. Y eso alimenta un antisemitismo que estaba latente y ahora brota, incluso en sectores del campo nacional y popular”.
En ese marco, recuerda que el llamado “Plan Andinia” —la teoría conspirativa según la cual Israel buscaría apropiarse de la Patagonia— resurge con fuerza en las redes sociales, alimentado por prejuicios y desinformación. “¿Por qué se instalaría Israel en la Patagonia y no en Misiones, donde el clima y la tierra son más fértiles?”, ironiza, desmontando el absurdo.
Ante la pregunta de si existe una grieta dentro de la comunidad judía, Abaca prefiere hablar de diferencias políticas e ideológicas, más que de divisiones identitarias. “Un judío es un judío acá y en la China. Lo que varía son las posiciones políticas, y eso está bien”, señala. Lo que preocupa, dice, es que se borren esas diferencias y se pretenda uniformar el pensamiento judío detrás del sionismo o del gobierno de Israel.
Por eso insiste: “No todos los judíos somos sionistas, no todos apoyamos al Estado de Israel, y mucho menos a Netanyahu. No todos somos iguales”.
El silencio
Uno de los pasajes más críticos de la entrevista apunta al papel de los medios de comunicación. Para Abaca, la agenda internacional —y particularmente la del conflicto en Medio Oriente— ha sido relegada al olvido. “La política internacional en nuestros medios es una sección que prácticamente ha desaparecido. Y cuando se toca el tema Israel, suele hacerse con superficialidad o parcialidad”.
Desde el Llamamiento, explica, intentan llevar su voz a todos los espacios posibles, aunque no siempre encuentran eco. “Nos invitan poco. Hacemos lo que podemos, pero también cuesta. Porque hay muchos intereses cruzados y porque no conviene incomodar”.
Abaca señaló también que el Llamamiento no está solo. Existen otras organizaciones judías con posturas similares, como el ICUF (Judíos de izquierda), y también dentro del propio sionismo hay sectores críticos al gobierno de Netanyahu. La pluralidad existe, aunque no siempre tenga visibilidad.
“Hay que entender que cuestionar al gobierno de Israel no es antisemitismo. Al contrario: es una forma de defender los valores históricos del pueblo judío, aquellos ligados a los derechos humanos, la memoria, la justicia y la paz”, concluye.
La entrevista con Silvia Abaca no deja lugar para la indiferencia. Si bien son tiempos donde las voces críticas suelen ser silenciadas o demonizadas, el Llamamiento Argentino Judío representa una corriente interna del judaísmo que interpela, incomoda y pone sobre la mesa preguntas urgentes: ¿Quién representa realmente a los judíos? ¿Es posible disentir sin ser tachado de traidor? ¿Cómo se combate el antisemitismo sin avalar injusticias? En esa intersección incómoda entre la identidad, la geopolítica y la ética, el pensamiento crítico sigue siendo una forma de resistencia.
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