Una nueva Argentina, defendiendo lo indefendible. Cuando ser profundo no es lo mismo que venirse abajo.

Por Iván Osvaldo Ortega

Martes 11 de noviembre de 2025. A propósito del advenimiento, en nuestro país, de una derecha chapucera: marejada por inexpertos, advenedizos, oportunistas y violentos, con los nervios patológicamente crispados. Sin mucha, o muy poca, cultura lingüística y nula actividad social caritativa.
Caben, pues, estas palabras y algunas aclaraciones terminológicas del castellano.
Como decía mi padre, el licenciado y periodista Osvaldo “Neneco” Ortega: «Pobre es el trabajador que cava pozos (hace un trabajo duro que nadie quiere hacer, y aprovechándose de eso, es explotado y gana muy poco). Y también es muy, muy pobre el que, teniendo muchos caudales, solo tiene eso: dinero.
Por lo demás, humilde es el humano que no tiene soberbia.
De escasos recursos son los ciudadanos que, trabajando o no, pero con sus ingresos (formales o informales), no llegan a cubrir sus necesidades de vida dignamente (los rezagados del sistema capitalista, por ejemplo, que son necesarios, porque alguien debe juntar la basura; decía Neneco: ningún pudiente sueña con que su hijo crezca y elija eso como trabajo).
Indigentes son personas que carecen de los medios necesarios para vivir, es decir, que necesitan ayuda porque no tienen los recursos económicos suficientes como para proveerse alimentos y refugio.
Mendigo o mendicante es el terrícola que vive de la limosna.
Necesitado es el semejante que, de forma apremiante, está desvalido de lo más nimio para subsistir.
Menesteroso es un hombre (mujer o varón) que es insolvente o no poseedor de lo necesario para sobrevivir.
Pordiosero es el prójimo que pide limosna, un sinónimo de mendigo. El término se deriva de la expresión «por Dios», que era usada por quienes imploraban en el santo nombre de Nuestro Señor.

Y lo más interesante:
Miserable:
Desgraciado, infeliz, desdichado (cuando se refiere a una persona).
Tacaño, avaro, mezquino, cicatero (cuando se refiere a la pichulería o pichuleo).
Despreciable, abyecto, canalla (cuando se refiere a algo ruin).
Pobre de valores, indigente emocional, menesteroso de afecto o amor (cuando se refiere a la pobreza moral y emocional).
También significa:
Insignificante, nimio, irrisorio (cuando se refiere a algo de poco valor, valía o precio monetario).

Epílogo ejemplificador:
Para el papa Francisco, el amor a los pobres y necesitados no era ni es una bandera política, sino el corazón mismo del Evangelio. Su insistencia en la justicia social y la solidaridad nace de las palabras de Jesús: “Tuve hambre y me diste de comer” (Mateo 25). Desde los profetas hasta las bienaventuranzas, la Biblia recuerda que Dios se revela en el rostro de quien sufre, y que la fe auténtica se expresa en obras de misericordia. Cuidar del necesitado, liberar al oprimido y compartir con el hambriento no son gestos ideológicos, sino la forma más concreta de vivir el mandamiento del amor. En definitiva, servir a los pobres —como repite Francisco— no es ser de izquierda: es ser cristiano.
Habiendo aclarado todo esto, y habitando en un mundo tan desparejo, injusto y cruel, puedo decir que un materialista, egoísta e insensible social es tan solo un pedazo (cacho) de carne con ojos. Y estoy seguro de que su triste humanidad vale menos que “su caniche acicalado”, que morfa mejor que un jubilado que no llega a fin de mes.