Referentes de Patria Grande presentaron un petitorio al gobernador Hugo Passalacqua para exigir un precio “de bolsillo” de $80 por kilo de hoja verde para los trabajadores de la tarefa. Advirtieron sobre la caída de la cosecha, la migración laboral hacia Brasil y el deterioro social que atraviesan las familias tareferas tras la desregulación del mercado yerbatero.

Por Liliana Díaz

Viernes 22 de mayo de 2026. Referentes de Patria Grande, el partido que conduce Juan Grabois, acompañaron este viernes a Hilda Martínez a la Casa de Gobierno en Posadas. Entregaron en Mesa de Entradas un petitorio al gobernador Hugo Passalacqua, en representación de casi un centenar de tareferos y tareferas de los barrios del municipio de Wanda.
En la nota piden al gobierno que garantice un pago de 80 pesos por kilo de hoja verde de yerba mate, de bolsillo, para tareferos y tareferas. “Sabemos que esta crisis se profundizó desde que el INYM perdió facultades para intervenir en la fijación de precios a partir del DNU 70/2023”, consignan en el escrito.
“Por eso le pedimos que deje de acompañar las políticas nacionales de desregulación que están hambreando a nuestro pueblo, que se pronuncie claramente en defensa de los tareferos, tareferas y productores misioneros, y que reclame la restitución de facultades del INYM.”
“No puede ser que el mate, símbolo de nuestra tierra y de nuestra identidad, se sostenga sobre la explotación, la miseria y el hambre de quienes lo hacen posible con su esfuerzo diario”, expresaron.

Panorama desolador


A sus 60 años, Hilda no tiene ningún ingreso. Hace unos 20 viajaba en el camión, volviendo de la tarefa arriba de las ponchadas. Se cayó, estuvo 2 años imposibilitada por lesiones en la columna. La ayudan sus hijos, tareferos también.
Su hija tarefera se fue a Brasil con su hijo mayor, dejando a los más chicos a cargo del padre. Como tantos otros, tuvo que migrar porque en la cosecha de uva o cebollas le pagan el doble.
Los otros hijos salen a las 3 de la mañana, pero ya casi no vienen los camiones. Es que ante el bajo precio los productores prefieren no cosechar. Y los que lo hacen tienen los yerbales en mal estado, lo que significa que en toda la jornada se logre muy poca cantidad de kilos. “Ayer mi hijo sólo cortó 300 kilos, sacó apenas 11 mil pesos. Ni para media bolsa de harina alcanzó”, cuenta Hilda.
En la reunión estaba Matías, referente del MTE en el barrio San Lorenzo. “Nosotros somos el número, así nos llama el cuadrillero”, contó. Sabe de lo que habla, porque empezó a tareferar a los 11 años con su papá. “Es muy duro”, dice.

Visibilizar el trabajo


José Luis “Cachorro” Fuentes, referente provincial de Patria Grande, explicó que hoy la centralidad de los reclamos está en el productor. Por eso consideran necesario poner el foco en los más castigados de la cadena productiva: los tareferos. “Los pocos tareferos que consiguen trabajar cobran apenas 40 pesos por kilo”, señaló. En ese sentido, el documento que presentaron al gobernador recuerda que la Comisión Nacional de Trabajo Agrario fijó para diciembre una referencia de 77,23 pesos por kilo. Nuestro pedido de 80 pesos de bolsillo es razonable y está plenamente justificado”
Lejos de eso, apenas le pagan 40 pesos. Además, se redujo considerablemente la bolsa de mercadería que recibían en interzafra. Y durante la zafra, ni siquiera eso perciben.
Para «Cachorro» es urgente y necesario que se restituya la potestad de fijar precios al INYM. Pero además, hay que reconsiderar la representación de los trabajadores en el directorio. Hoy hay solamente 1 de 12 miembros, totalmente desequilibrado ya que son el sector más numeroso, mientras que los productores tienen 3 representantes, las cooperativas y la industria 2.

El 85 por ciento
El propio gobernador Passalacqua reconoció en el discurso de apertura de sesiones de la Cámara de Diputados que el sector del trabajo genera el 85% de la renta yerbatera.
Es un negocio de 650 millones de dólares al año, pero la mayor parte se la llevan la industria y la comercialización. Y a la hora de discutir precios, se escucha con fuerza la voz de los productores que reclaman un precio que los industriales generalmente no quieren pagar.
La que nunca se escucha es la voz de los que con la fuerza de sus brazos, con helada o sol abrasante, sin obra social ni jubilación, generan una riqueza de la que unos pocos disfrutan. Por eso Hilda y los tareferos y tareferas de Wanda quieren que se los escuche. Y que se reconozca el precio de su trabajo, el peor pago de toda la cadena yerbatera, por debajo incluso de la canasta de indigencia.