El ingeniero forestal misionero Nicolás Ocampo respondió al diputado nacional de La Libertad Avanza, Diego Hartfield, después de su exposición sobre la yerba mate en la Cámara de Diputados. A través de un extenso descargo en redes sociales, cuestionó la desregulación del sector, defendió la intervención estatal en contextos de sobreoferta y advirtió sobre el avance de grandes empresas sobre pequeños productores y molinos.
Sábado 23 de mayo de 2026. La exposición del diputado nacional libertario Diego Hartfield sobre la situación yerbatera en la Cámara de Diputados generó una fuerte respuesta pública del ingeniero forestal misionero Nicolás Ocampo, quien cuestionó con dureza la visión económica impulsada por el oficialismo nacional para el sector productivo de Misiones.
A través de un extenso texto publicado en sus redes sociales, Ocampo acusó al modelo libertario de profundizar la concentración del mercado yerbatero, beneficiar a un pequeño grupo de grandes empresas y dejar a productores, tareferos y pequeños molinos expuestos a una lógica de libre mercado que, según sostuvo, “no existe en ningún lugar del mundo” para economías regionales de estas características.
El ingeniero también planteó que la crisis actual de sobreoferta ya había sido advertida años atrás al gobierno nacional y defendió la intervención estatal como una herramienta transitoria para sostener precios, preservar las chacras y evitar un deterioro social en el interior productivo misionero. En paralelo, reclamó políticas de financiamiento y alivio fiscal para fortalecer la competencia industrial y evitar una mayor concentración de la actividad yerbatera.
El posteo de Ocampo

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Diego Hartfield, para empezar, aunque no comparto su visión, valoro que hable, porque la diputada de su bloque que es del sector productivo brilla por su silencio.
Le digo:
El problema yerbatero se acentúa ante la falta de sinceridad cuando hablan funcionarios como usted, que no se animan a decir que no les interesa el bienestar de las personas, o por lo menos de las que trabajan en la chacra. Cada vez parece más que está en ese cargo para defender los intereses de unos pocos.
Si tuviese interés por el bienestar de las personas, seguro tendría una mirada mucho más humana y constructiva.
Le cuento que en ningún lugar del mundo existe el libre mercado que usted y su gobierno libertario plantean. Y ahora me voy a abocar solo a la yerba mate, nuestro cultivo madre.
Para empezar, la yerba mate no es un producto como otros de la canasta básica familiar, de consumo común para cualquier ser humano, como el fideo, el arroz o la carne. El 85% de su producción (datos de 2025) se consume en Argentina, e influye mucho que sea un producto cultural, porque, por más propiedades que tenga, poca gente en el resto del mundo va a consumir mate como lo hacemos nosotros, compartiendo la saliva. Hay que ser sinceros. Y anhelo con todo mi corazón que podamos exportar yerba multiplicadamente; hay que intentarlo siempre. Pero, hasta ahora, la historia nos dice que su mercado tiene un techo, y bajo en comparación con otros productos alimenticios.
Básicamente, si usted libera el mercado de la yerba mate, como están haciendo, las cinco empresas (de más de 100 en actividad) que fijan hoy el precio harán perder el valor del trabajo de los productores y, por ende, el valor de sus chacras, ya que no es sencillo reinventarse como lo plantean ustedes. Tampoco proponen alternativas al respecto, lo que eleva intencionalmente el nivel de daño social.
Estas acciones están haciendo que esas empresas, con ganancias desproporcionadas a costa del trabajo de los productores, vayan comprando sus tierras y dejándolos a la deriva “del mercado”. Además, ponen en desventaja competitiva a los pequeños y medianos molinos, que no tienen capacidad de stockearse. Así concentran cada vez más la actividad, situación que tampoco le conviene a ningún consumidor, porque mientras menos competencia haya, más altos van a ser los precios en góndola. Es economía básica, amateur, de primeras infancias; no le voy a pedir que se informe sobre la historia yerbatera de nuestra provincia.
Y le digo que es real que estamos en un momento de sobreoferta de yerba, una situación sobre la que productores y el Gobierno provincial alertaron al Gobierno nacional en el año 2016, cuando estaba el señor Sturzenegger, y no hicieron nada: fue siga, siga.
También creo que limitar la producción y regular un precio no son decisiones con finales felices, y mucho menos en un país económicamente pobre como el nuestro. Pero sí son herramientas para paliar situaciones transitorias como la actual, que en este caso no solo servirían para cuidar a las familias de los pequeños y medianos productores, sino también nuestra cultura productiva. Y algo importante: no sería en detrimento de nadie.
Si quiere mejorar la situación, le sugiero propuestas para incrementar la competencia de la industria: eliminar todos los impuestos y brindar créditos blandos a las pequeñas y medianas industrias, para que amplíen sus infraestructuras, sumen espacios de almacenamiento y mejoren las tecnologías en sus procesos. Así podrían incorporarse más compradores al mercado para que, cuando en algún momento la yerba valga en góndola lo que corresponde, puedan mejorar su situación por completo.
No es regular; es intervenir para mejorar la competencia y el bienestar de las mayorías.
Ganamos todos: productores, pymes industriales y consumidores.
¡Saludos!

