El caudal alcanzó los 6.620 metros cúbicos por segundo y los pronósticos indican que podría llegar a 8.000 m³/s por las intensas lluvias en la cuenca alta brasileña. El Parque Nacional Iguazú suspendió temporalmente el acceso al circuito más visitado para proteger a turistas e infraestructura, mientras mantiene habilitados el resto de los recorridos y monitorea la evolución del río. La fotografía de la portada es de la crecida histórica de 2014.
Jueves 2 de julio de 2026. El Parque Nacional Iguazú dispuso este jueves el cierre preventivo del circuito Garganta del Diablo como consecuencia de la crecida del río Iguazú, cuyo caudal alcanzó los 6.620 metros cúbicos por segundo (m³/s) durante la tarde del miércoles y mantiene una tendencia ascendente. Las proyecciones hidrológicas indican que el volumen de agua podría llegar a 8.000 m³/s a lo largo de la jornada, impulsado por las abundantes precipitaciones registradas en la cuenca alta del río, principalmente en el sur de Brasil.
La decisión fue adoptada de manera conjunta por la Administración de Parques Nacionales (APN) y la concesionaria Iguazú Argentina (IASA), que activaron el protocolo previsto para este tipo de eventos hidrológicos. El objetivo consiste en preservar la seguridad de los visitantes, del personal que trabaja en el área protegida y de la infraestructura turística, especialmente las pasarelas metálicas que conducen hasta el balcón de la Garganta del Diablo.
Las autoridades informaron que el circuito permanecerá cerrado hasta que las inspecciones técnicas determinen que las condiciones permiten reanudar el tránsito de visitantes sin riesgos. Mientras tanto, los circuitos Superior e Inferior, el Sendero Verde y los restantes servicios del Área Cataratas continúan funcionando con normalidad, aunque bajo monitoreo permanente.
Un caudal muy superior al promedio, lejos de los históricos
El aumento del caudal resulta significativo si se considera que el promedio histórico del río Iguazú en las Cataratas oscila entre 1.200 y 1.500 m³/s. En otras palabras, el volumen actual ya multiplica entre cuatro y cinco veces el caudal habitual, generando un espectáculo natural de enorme intensidad pero también condiciones incompatibles con la circulación segura sobre las pasarelas.
Sin embargo, la creciente todavía permanece muy por debajo de algunos episodios extraordinarios registrados durante los últimos años.
En octubre de 2023, una de las mayores crecidas documentadas obligó a cerrar completamente el Área Cataratas cuando el río superó los 18.000 m³/s, un volumen doce veces superior al promedio normal. Aquella creciente provocó importantes daños sobre las pasarelas de Garganta del Diablo y requirió extensos trabajos de reconstrucción antes de su reapertura.
También en julio de 2023, otra fuerte crecida llevó el caudal por encima de los 10.000 a 12.000 m³/s, con un pico previsto inicialmente de 6.500 m³/s que luego continuó aumentando debido a las lluvias persistentes sobre la cuenca brasileña.
En el extremo opuesto, las Cataratas atravesaron en 2020 una de las sequías más severas de las últimas décadas. Durante aquellos meses el río descendió hasta 289 m³/s, menos de una cuarta parte de su caudal normal, dejando al descubierto sectores rocosos habitualmente cubiertos por el agua y reduciendo notablemente el número y la potencia de los saltos.
Un río que depende de toda la cuenca
El comportamiento del río Iguazú no depende únicamente de las lluvias caídas en Misiones. Su cuenca abarca más de 60.000 kilómetros cuadrados y nace en el estado brasileño de Paraná, donde se concentra buena parte de las precipitaciones que luego alimentan las Cataratas.
Por esa razón, muchas de las crecidas más importantes se producen incluso cuando en Puerto Iguazú no se registran lluvias intensas. Las precipitaciones ocurridas cientos de kilómetros aguas arriba demoran entre varias horas y algunos días en llegar al Parque Nacional, lo que permite realizar pronósticos hidrológicos y adoptar medidas preventivas antes de que el pico de la creciente alcance el área turística.
Además del régimen natural de lluvias, el caudal también refleja la operación de los embalses hidroeléctricos ubicados sobre el río Iguazú en territorio brasileño, cuyas maniobras de descarga pueden acelerar los aumentos del volumen de agua durante eventos meteorológicos extraordinarios.
Cómo funciona el protocolo
El cierre del circuito Garganta del Diablo constituye una medida prevista dentro del protocolo operativo del Parque Nacional Iguazú.
Cuando el caudal supera determinados umbrales de seguridad, los equipos técnicos inspeccionan continuamente el comportamiento del río, la estabilidad de las pasarelas flotantes, los sistemas de anclaje y las condiciones generales de circulación.
Si las proyecciones indican un incremento sostenido del caudal, el acceso al circuito se suspende de manera preventiva para evitar que la fuerza del agua afecte la infraestructura o comprometa la evacuación de visitantes. En los casos de crecidas extraordinarias, incluso pueden desmontarse o abatirse sectores de las pasarelas para minimizar posibles daños materiales, como ocurrió durante las grandes crecientes de 2023.
La reapertura se resuelve únicamente después de verificar el descenso del río y realizar inspecciones estructurales completas sobre las instalaciones.
Mientras tanto, los visitantes pueden recorrer los demás circuitos habilitados del Parque Nacional Iguazú, donde el aumento del caudal también modifica el paisaje y potencia la fuerza de numerosos saltos secundarios, ofreciendo una imagen poco frecuente de las Cataratas en condiciones de creciente.
Las mayores crecidas del río Iguazú en las últimas cuatro décadas

En perspectiva
El río Iguazú presenta uno de los comportamientos hidrológicos más variables de Sudamérica. Su respuesta a las lluvias es extremadamente rápida porque gran parte de su cuenca se desarrolla sobre suelos basálticos de baja infiltración en el estado brasileño de Paraná.
Algunos valores permiten dimensionar la situación actual:
-Caudal medio histórico: entre 1.200 y 1.500 m³/s.
-Caudal actual (2 de julio de 2026): 6.620 m³/s.
-Pico previsto: hasta 8.000 m³/s.
-Mayor registro histórico: alrededor de 46.000-47.000 m³/s en 2014.
-Menor registro reciente: 289 m³/s, durante la sequía extraordinaria de 2020.
Esto significa que el caudal observado este jueves representa aproximadamente 4,4 veces el promedio histórico, aunque equivale apenas a entre el 14% y el 17% del volumen alcanzado durante la histórica creciente de 2014 (tal como muestran las fotografías de portada y al pie de página).
Evolución comparativa de los principales caudales registrados
Río Iguazú: principales caudales registrados
Comparación entre el caudal medio, la creciente actual y los principales eventos históricos. Valores aproximados en metros cúbicos (m³/s).

Cronología
-1983: el fenómeno El Niño provoca una de las mayores inundaciones del Litoral; el Iguazú alcanza cerca de 35.000 m³/s.
-Junio de 2014: la mayor creciente conocida en Cataratas supera los 46.000 m³/s y destruye parte de las pasarelas.
-Octubre de 2022: el río alcanza unos 17.500 m³/s, la mayor creciente desde 2014 hasta ese momento.
-Octubre de 2023: nuevo evento extremo con 24.200 m³/s, cierre total del Parque Nacional Iguazú y destrucción de pasarelas.
-Mayo de 2024: varias crecientes moderadas obligan a cierres preventivos del circuito Garganta del Diablo.
-Julio de 2026: el río vuelve a crecer por las lluvias en la cuenca alta brasileña; el Parque aplica nuevamente el protocolo preventivo y cierra temporalmente el acceso a Garganta del Diablo.
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Nota de la Redacción: En la nota que existen diferencias entre los registros publicados por distintas fuentes (Administración de Parques Nacionales, Instituto Nacional del Agua, concesionarias argentina y brasileña y medios especializados), debido a que algunos informan el caudal en distintos puntos de medición del río y otros redondean los valores máximos.

