La Asociación de Periodistas de Corrientes pidió una urgente recomposición salarial durante una nueva audiencia con empresas periodísticas en la Secretaría de Trabajo provincial. El planteo se produce en un escenario de pérdida del poder adquisitivo, transformaciones profundas de la industria y la inminente desaparición del histórico Estatuto del Periodista Profesional, prevista para comienzos de 2027 si el Congreso no aprueba una nueva legislación.
Miércoles 1 de julio de 2026. La negociación salarial de los trabajadores de prensa de Corrientes sumó un nuevo capítulo esta semana con una segunda audiencia entre la Asociación de Periodistas de Corrientes (APC), representantes de empresas periodísticas y autoridades de la Secretaría de Trabajo provincial. El eje del encuentro fue el reclamo sindical de una recomposición salarial urgente que establezca un piso de 800.000 pesos de bolsillo para los periodistas y trabajadores de prensa.
La audiencia volvió a poner en evidencia una problemática que excede a Corrientes y atraviesa a gran parte del periodismo argentino: salarios que perdieron capacidad de compra frente a la inflación, planteles reducidos, creciente sobrecarga laboral y un proceso de transformación tecnológica que modificó profundamente la forma de producir información sin que esa mayor exigencia se refleje en las remuneraciones.
Durante el encuentro, el secretario general de la APC, Diego Miner, expuso ante las autoridades laborales la situación económica que atraviesan los trabajadores del sector y sostuvo que los ingresos actuales ya no permiten cubrir las necesidades básicas de numerosas familias.
El dirigente sindical solicitó que la negociación establezca un salario mínimo de bolsillo de 800.000 pesos para todos los trabajadores de prensa comprendidos en la discusión.
«Es necesaria una urgente recomposición salarial de los trabajadores de prensa. Los salarios de periodistas hoy no alcanzan para cubrir los costos de la canasta básica alimentaria. Eso lleva a los trabajadores a una situación de profunda crisis económica y social. No estamos reclamando nada extraordinario; buscamos dignificar la remuneración de quienes ejercen diariamente esta profesión», expresó Miner.
Las empresas pidieron más tiempo
Los representantes de las empresas periodísticas presentes solicitaron un nuevo plazo para analizar la situación económica de cada medio y elaborar una propuesta que será presentada durante la próxima audiencia convocada por la Secretaría de Trabajo.
Participaron representantes de los diarios Época, El Libertador y El Litoral.
La organización sindical también solicitó que la autoridad laboral intime a las empresas periodísticas que todavía no participaron de las audiencias para incorporarlas formalmente al proceso de negociación.
En representación de la APC asistieron además los secretarios Atilio Ramírez y Erika Rivero; el vocal Christian Fernández; y los revisores de cuentas Guillermo Fernández, Alicia Iñíguez y Juana Prieto.
La reunión fue encabezada por el subsecretario de Trabajo de Corrientes, Gastón Breard, junto al asesor legal Nicolás Repetto.
Una discusión que supera la cuestión salarial
Aunque el reclamo inmediato apunta a recomponer los ingresos, el conflicto refleja un deterioro que especialistas, universidades y organizaciones gremiales vienen describiendo desde hace varios años.
La digitalización de los medios modificó profundamente las rutinas periodísticas. Hoy un mismo profesional suele producir contenidos para ediciones impresas, portales web, redes sociales, radio, televisión y plataformas audiovisuales, además de registrar fotografías, grabar videos y realizar transmisiones en vivo. Esa multiplicación de funciones convivió, en numerosos casos, con estructuras de personal más reducidas y salarios que evolucionaron por debajo del costo de vida.
Como consecuencia, muchos periodistas complementan sus ingresos con varios empleos simultáneos o desarrollan tareas independientes fuera de su jornada habitual para sostener su economía familiar.
Diversos estudios sobre la profesión advierten que esa realidad también repercute sobre la calidad del trabajo periodístico. La reducción de los tiempos destinados a investigar, verificar datos y desarrollar coberturas de profundidad condiciona la producción de información de interés público y limita las posibilidades de especialización y capacitación permanente.
El escenario nacional

La negociación que se desarrolla en Corrientes coincide con un momento de cambios para la regulación del trabajo periodístico en Argentina.
La reforma laboral aprobada este año dispuso la derogación de la Ley 12.908, conocida como Estatuto del Periodista Profesional, aunque esa decisión recién entrará en vigencia el 1 de enero de 2027.
Sancionado en 1946, el estatuto reguló durante ocho décadas aspectos específicos de la profesión, entre ellos las categorías laborales, modalidades de contratación, licencias, estabilidad e indemnizaciones propias de la actividad periodística.
Hasta fines de este año la norma continúa plenamente vigente.
Mientras tanto, la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN), junto con sindicatos de distintas provincias, presentó en el Senado un proyecto destinado a reemplazar el histórico estatuto por un régimen actualizado que incorpore los desafíos actuales de la profesión, como el teletrabajo, las plataformas digitales, la inteligencia artificial, la cláusula de conciencia, la protección frente a la violencia contra periodistas y nuevas modalidades laborales.
Si ese nuevo marco normativo no fuera sancionado antes del 1 de enero de 2027, el sector dejaría de contar con un régimen profesional específico y quedaría alcanzado exclusivamente por la legislación laboral general y los convenios colectivos vigentes.
Un debate sobre el futuro del periodismo

En ese contexto, la discusión abierta en Corrientes adquiere una dimensión que trasciende una negociación paritaria. El reclamo por salarios que permitan cubrir el costo de vida se vincula con un debate más amplio sobre las condiciones en las que hoy se ejerce el periodismo en Argentina.
Para las organizaciones sindicales, mejorar las remuneraciones constituye un requisito para garantizar estabilidad laboral, favorecer la formación continua de los profesionales y fortalecer la calidad de la información que reciben los ciudadanos.
La negociación continuará en una próxima audiencia convocada por la Secretaría de Trabajo de Corrientes, donde las empresas deberán presentar una propuesta concreta frente al pedido sindical de fijar un salario mínimo de bolsillo de 800.000 pesos para los trabajadores de prensa de la provincia.
