Por Aníbal Velázquez
Scioli dio una lección de peronismo a intelectuales y periodistas cuando estuvo el domingo 21 en el programa 678. Sólo con un temple bien firme y con la tolerancia propia de su estilo pudo refutar y desarmar la irreverencia de los periodistas que, creyéndose dueños de la verdad, convirtieron la entrevista en una interpelación y en un examen para probar su kirchnerismo.
Después de seis años el Gobernador de Buenos Aires y recientemente candidato presidencial por el FPV fue invitado al programa de la Televisión Pública. Fue invitado porque su compañero de fórmula es el Chino Zannini.
Desde una irreverencia más allá de la soberbia los panelista no buscaron debatir con el candidato, lo interpelaron creyéndose dueños de la verdad absoluta. Un día después, en el programa siguiente fue invitado el filósofo Ricardo Foster. Todos justificándose pos sus irreverencias sin un dejo de autocrítica, presos de una mirada acotada por los prejuicios.
Al borde de la incomprensión recurríamos a evocaciones de nuestras lecturas formativasm como los escritos de Vladímir Ilich Uliánov (Lenin), su disputa con Krautsky a principio del siglo pasado y su “izquierdismo enfermedad infantil del comunismo” (1920). Su “Qué hacer?” (1901-1902) y sus debates con León Trotsky y Rosa de Luxemburgo por su concepción de partido de “iluminados”.
EL ULTRAKIRCHNERSIMO SIMBÓLICO: En ellos decía Lenín, algo así como: “En 1908, los bolcheviques «de izquierda» fueron expulsados de nuestro Partido, por su obstinado empeño en no comprender la necesidad de la participación en un «parlamento» ultrarreaccionario…” El ultrakischnerismo de los panelistas, ultrakirchnerismo académico, si se puede decir, de construcciones meramente simbólicas, los aleja de la política, de la realidad y del barro en donde el kirchnerismo de carne y hueso, con el alma y los brazos populares, libra las batallas por un mundo mejor. Por eso no preguntaron por la política monetaria, cambiaria, bancaria, política productiva, las asimetrías regionales, las deudas como una profunda reforma fiscal. Su infantilismo de izquierda no lo dejó despegar de su cultura porteño centrista. Con todo desparpajo dijeron que tal actitud o aquel acto “no nos gusta”. “Se va a enfrentar a Magnetto?”. Kicillof será su ministro?. Recién es candidato y ya le quieren imponer ministros. No digieren la defección de Randazzo y su portazo caprichoso, impropio de la cultura peronista. Con el invento de un Florencio progre la intelectualidad podía justificar (justificarse) su apoyo a un gobierno pe-ro-nis-ta.
MEJOR QUE DECIR ES HACER: Desde sus más de treinta años de militancia y de gestión Daniel Scioli les dio un baño de realidad política. Los desafió con aquella consigna bien peronista de que “mejor que decir es hacer”. Hasta sus definiciones más duras estuvieron teñidas de una implacable realidad. Hasta el más serio de los periodistas Edgardo Mocca puso en duda si fue Scioli el que eligió a Zannini o si se lo impuso la Presidenta. Al día siguiente como para justificar sus desatinos invitaron a Ricardo Foster. El de Carta Abierta y su risa cómplice cuando Randazzo hizo bromas desatinadas al referirse a la discapacidad física de su entonces oponente para las PASOS. El filósofo remitió en sus argumentos al hilo de Ariadna “desde la gobernación de Buenos Aires a la Casa Rosada” de una de las cartas abiertas de la agrupación de intelectuales. Tratando de justificar sus posturas y definiciones Ricardo perdió su hilo de Ariadna y deambuló por sus laberintos de palabras y conceptos para decir nada. En su “qué hacer?” Lenin y sus debates giraban en torno a la disyuntiva de los intelectuales para afirmar que si no defendían sus posturas de independientes críticos del poder u ocupaban funciones en un gobierno no revolucionario eran traidores. “Pero transportar ciegamente, por simple imitación, sin discernimiento, experiencias a otras condiciones, a otras coyunturas, es el mayor de los errores…”. Recordamos también a Jhon Willian Cooke y sus cartas con Perón, Abelardo Ramos (Revolución y contra Revolución en la Argentina), Rodolfo Puiggrós y su “Pensamiento nacional”, …tantos. El candidato a presidente por el FPV, ya cuando se despedía del programa 6 7 8 les dio una lección en lo gestual, con lo que forma parte de la cultura peronista, tener una chicana a flor de labios siempre, les dijo a los panelistas que el programa le encantó, que hacía rato quería estar para debatir con ellos y “ que vendría todas las veces hasta convencerlos que lo voten… soy persistente…”

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