La postulación de Cecilia Britto al Parlamento del Mercosur anunciada por Carlos Rovira tiene una profunda significación política si se tiene en cuenta que ocupa un lugar especial en su esquema de toma de decisiones, al punto de ser su mano derecha en los casi ocho años al frente del Poder Legislativo. Se presume que no se desprendería de una de sus colaboradoras de mayor confianza si no le estuviera asignando otra función que, él considere estratégicamente fundamental.

La doctrina de la Renovación, que se va realimentando en la praxis, tiene su génesis en el agotamiento del bipartidismo subordinado a los poderes fácticos. Desde la caída del Muro de Berlín que dejó sin contraparte al capitalismo salvaje y sus atropellos, los gobiernos argentinos, sus partidos, se volvieron hiperrealistas. La consigna “lo mejor es lo posible” era una metáfora de la resignación y al mismo tiempo de disociación entre la naturaleza de las representaciones delegadas y las acciones de gobierno. La fuerza de la globalización actuó como disciplinamiento y justificación de la renuncia del poder político a realizar los cambios que pedían sus votantes. Todos se volvieron moderados, precavidos, dispuestos a obedecer para sostener un sistema que en definitiva no daba respuestas al pueblo. No es casual que el CEO de Clarín, allá por los 90, considerara a la Presidencia “un puesto menor”. Cuando Rovira produce rupturas en 2003, la más profunda y estructural, precisamente, fue poner en cuestión esa lógica de pactar con los poderes fácticos para mantener una simulación de república disociada de la voluntad popular. No era fácil en un mundo en el que hasta la socialdemocracia europea admitía como inevitable la destrucción de las instituciones del Estado de Bienestar. Por eso la lucha central es cultural, se da en el modo de pensar para recuperar la expresión de la soberanía popular como fuerza política sostén de la toma de decisiones. Soberanía que se expresa desde abajo.
LO LOCAL Y EL HUMANISMO: Por supuesto que es innegable la existencia de la fuerza fáctica de la globalización en el reordenamiento de los procesos sociales. Asumiendo con toda crudeza la existencia de esos procesos, la estrategia de Rovira fue potenciar el espacio local para la recreación de un proyecto a escala humana. No hay que desconocer la prepotencia de la globalización financiera, tentación en la que caen fundamentalistas de izquierda y derecha, si no desmenuzar sus efectos ya que, es también indiscutible que esos efectos de la globalización se manifiestan en el espacio local. Es en el barrio, en cada casa, en la chacra donde se siente y se sufre. La Renovación aparece en el tablero político interpretando esa tensión, razón por la cual se va inscribiendo como una institución política que da curso a lo local que, emerge como espacio potencial para la recreación de un proyecto de emancipación. Pero esto no significa proponer un aislamiento inconducente. Rovira lo reiteró varias veces. El desafío es articular lo global y lo nacional con lo local para que Misiones no quede subsumida al mercado internacional, asimétrico e injusto. Pensar la economía poniendo el punto de partida en las personas de carne y hueso, personas que no viven en el Globo abstractamente sino en su aldea. Esto es humanismo. Poner en cuestión la lógica del neoliberalismo que todo lo explica desde flujos financieros y neologismos académicos. Allí la misión que lleva la Britto al parlamento del Mercosur.
LA BATALLA POR LO LOCAL SE LIBRA EN LA ARENA INTERNACIONAL: ¿Por qué en el Mercosur?
Cuando anunció la postulación de Britto, el conductor de la Renovación fue categórico al afirmar que con las elecciones directas de los diputados del Parlamento del Mercosur “se abre un tiempo político importante donde la responsabilidad va en aumento. Serán elegidos como representación del pueblo y de las provincias”. Después de categorizarlo como espacio latinoamericano subrayó que “por supuesto que allí vamos a llevar todo tipo de ideas que se transformen en proyectos”. El interés en participar activamente en ese espacio regional, se corresponde así con la decisión de sumar las fuerzas de la Renovación y el justicialismo en la provincia en la lucha por el modelo. Contrariamente a lo que se interpretó desde la política chica, dar la pelea en el Parlamento del Mercosur potencia la lucha por lo local. Es más misionerismo y no menos. La fuerza de la globalización financiera y del imperialismo no está debilitada. Están logrando someter a los gobiernos de Europa y vienen por los países de Sudamérica. Los fondos buitre, las multinacionales, las embajadas yankees y los socios internos que medran con la pobreza de sus países, vienen tratando de debilitar la unidad expresada en el Unasur. Dar la pelea por los intereses de Misiones demanda la presencia de una voz propia en todos los ámbitos nacionales, regionales e internacionales. Britto, con toda la confianza de Rovira, lleva la palabra Renovadora a la nueva etapa que se abre en el Parlamento del Mercosur. Esto no implica desconocer el trabajo que hicieron y están haciendo los legisladores misioneros que actúan como delegados del Congreso Nacional, entre ellas Julia Perié que también será candidata pero en la boleta extensa del distrito único nacional que presidirá Jorge Taiana
CENTRALIDAD POLÍTICA Y EL ESPÍRITU DE MAR DEL PLATA: Vale rescatar en este sentido la recomendación del Parlamento, promovida por Sandra Giménez, para que “el Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur, financie un programa de Sistema Integral de Salud, para brindar a los hermanos vecinos, mayormente brasileros y paraguayos, una eficiente atención médica en los tratamientos de salud en todas sus especialidades, en el territorio de la Provincia de Misiones”. Es cierto que son “recomendaciones”, pronunciamientos y si se quiere, meras peticiones, pero así y todo, cobran envergadura porque visibiliza en toda la región las especificidades de la convivencia en las fronteras. Cuando el putsch del imperio contra la unidad de Sudamérica en general y el Mercosur en particular se vuelve virulento, a nuestros países sólo les queda avanzar en instrumentos necesarios como el Banco del Sur, la construcción de infraestructura integrada (energía, trasporte, servicios). Es el contexto en que el Parlamento del Sur adquiere una centralidad política insoslayable para mantener el espíritu de Mar del Plata, cuando los países de nuetra América se plantaron al imperio con el No al ALCA. Es el momento, también, de abrirle las mentes a las cancillerías para que la integración cambie la idea del Mercosur pensada desde las capitales y como dijo Rovira al anunciar la postulación de Britto, potenciar la voz de lo local para lograr una integración consistente y en beneficio de los pueblos.