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Alfredo Schiavoni, Pro (foto: Raúl Echague)

La Cámara de Representantes volvió a suspender por ley las sentencias judiciales que ordenan desalojos en predios urbanos y rurales.  Se pronunció así a favor del derecho social a la vida digna que en los casos de ocupaciones ilegales afectan el derecho a la propiedad. Alfredo Schiavoni del PRO fue el único, entre las oposiciones, que mostró coherencia ideológica y como otros la tuvo clara y no se dejó envolver en pragmatismos demagógicos

 El Poder Legislativo de la provincia volvió a suspender por ley las sentencias judiciales que ordenen desalojos en predios urbanos y rurales. La iniciativa fue de los diputados Héctor Bárbaro y Myriam Duarte y contó con el respaldo, ya en comisión, de la bancada de la Renovación, que incluso a sugerencia de Claudia Gauto extendió los plazos hasta el 31 de agosto de 2016. Como explicó Bárbaro, la vigencia de esta suspensión está sujeta a que los beneficiarios acrediten en expediente judicial antes del 31 de diciembre de 2015, encontrarse empadronados en el IPRODHA conforme lo prevé la ley para demostrar que el inmuebles intrusado es destinado a vivienda única y familiar, o de producción agropecuaria cuando se verifica una ocupación superior a ocho años. La prórroga introduce a la vez mecanismos para que se cumpla el mandato de hacer conocer el alcance de los beneficios. Como subrayó Bárbaro una ley que no se conoce nunca podrá ser aplicada por lo que la nueva normativa involucra también al Poder Judicial en la difusión del beneficio. El diputado abundó en ejemplos de desalojos realizados en plena vigencia de la ley.

COHERENCIA IDEOLÓGICA Y EL LABERINTO DE LA DEMAGOGIA: Con la suspensión de los desalojos que ya tienen sentencia del Poder Judicial, el Poder Legislativo dicta una nueva norma para suspender las medidas e involucra al Poder Ejecutivo en su aplicación. Es decir que todo el aparato del Estado toma posición en la tensión jurídica y filosófica que subyace en el derecho individual a la propiedad y el derecho social a una vida digna, como hubo de señalarlo el sindicalista Aníbal Velázquez en un nota publicada en este sitio.  Es así que el posicionamiento que tuvieron los representantes del pueblo en el debate por la ley de suspensión, tiene un profundo contenido ideológico y también identitario. El proyecto del partido Agrario y Social y el acompañamiento del Frente Renovador, se puede decir que está en armonía con los principios de esas fuerzas políticas. Para decirlo de una manera concreta, ante la contradicción entre Estado – Corporaciones, Capital y Trabajo, entre la economía de oferta o de demanda, o entre lo individual y lo social, siempre se posicionan del lado de los trabajadores y el consumo. No sólo desde la retórica, sino que hablan desde los proyectos y las leyes sancionadas.  Muestran coherencia al sancionar la suspensión. La misma coherencia muestra Alfredo Schiavoni, que en soledad votó en contra. Es conocida la posición del PRO ante los polos planteados. Entiende que la el gasto público es función de la inversión privada en las empresas y rechazan la teoría que el consumo genera inversiones. Expresa en ese sentido, toda una filosofía, que a riesgo de ser esquemáticos, se puede categorizar como de centro derecha.  En contraposición, el voto positivo de la UCR a la suspensión, no se muestra en sintonía con sus propios proyectos de ley y de declaración. La bancada del ucerreísmo que promovió una alianza con las derechas, precisamente con el PRO, abunda en proyectos que preponderantemente tienden al control del poder político, nunca de los abusos empresarios, tanto en cuestiones ambientales como fiscales o en la remarcación de precios. Desde Pastori en adelante, la bancada de la UCR en Misiones, en sintonía con el sancismo, cuando habla desde los papeles, se viene mostrando decididamente ganada por el neoliberalismo y aunque la oratoria mantiene metáforas populares manifiesta una obsesión por controlar a las mayorías.  Pero, cuando aparecen proyectos como el de Bárbaro quedan enredados en esa retórica de demagogia para clases medias y terminan perdiendo el rumbo, o quizá volviendo al rumbo yrigoyenista o alfonsinista. Perdidos o reencausados, lo cierto es que desnudan incoherencias doctrinarias y terminan confundiendo a sus propios votantes. ¿De qué lado están? ¿Cuál es la identidad del partido? Respuestas que, por ejemplo, llevaron al concejal Juan Holz a pasarse de la UCR al PRO, precisamente en busca de coherencia, la coherencia que está pidiendo el votante radical. 

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