La confianza como categoría de diferenciación política y electoral, por la previsibilidad que trasmite, se encuentran en el centro de las expectativas de los misioneros de acuerdo con sondeos de la opinión pública realizadas en sucesivas mediciones hasta la semana última. Es consecuente entonces, que la Renovación de la Concordia venga sumando adhesiones en contraste con las oposiciones que llegan a las Paso cargadas de incertidumbres. De acuerdo con esas encuestas la Renovación ya perforó ampliamente los 50 puntos de intención de votos. La confianza como categoría electoral fue tratada ampliamente en la revista Trincheras de julio. http://www.trincherasenlinea.com.ar/

Tomando definiciones de Carlos Rovira, el mensuario destaca que “la clave de la forma en que llegamos a las PASO es haber cerrado la provincia con bastante anticipación”, razón por la cual el electorado de Misiones obtiene garantías y previsibilidad al conocer a los candidatos, no sólo los postulados para los espacios nacionales sino también los provinciales y municipales. El método del consenso que tiene paralelismos con el de Cristina Fernández de Kirchner para definir las fórmulas termina siendo revalorizado en la toma de decisiones democráticas al fortalecer la unidad de las fuerzas políticas en función de un proyecto. Un consenso entonces, que no es neutro doctrinariamente ni arbitrario en la designación de las personas, sino que anuda confianza y previsibilidad. Pero así como el consenso es imposible sin una conducción estratégica del movimiento político, la conducción sólo puede afirmarse en un liderazgo fuerte y que se ejerza respetando el mandato del pueblo. No hay liderazgo sin delegación popular. Y esa confianza mutua y si se quiere lealtad de ida y vuelta se sostiene en los resultados de las gestiones de la Renovación desde 2003 y también en su pre-historia si se consideran las reformas introducidas en el primer gobierno de Rovira cuando todavía no había acumulado suficiente capital político para romper con los capangas.
LAS OPOSICIONES NO CONSTRUYEN LIDERAZGOS: Un seguidor atento de los debates políticos en Misiones lo que no puede dejar de advertir es el putsch permanente para romper el liderazgo de Rovira. Aunque en 2006 la sociedad se expresó en las urnas en contra de la reforma de la Constitución para habilitar un tercer mandato, una lectura fina del pronunciamiento popular no puede tampoco ignorar que su liderazgo había quedado intacto. Es lo que desocultaron las elecciones de 2007, pero antes su firme decisión de sostener la candidatura de Maurice Closs, ante los embates del poder mediático, de la Casa Rosada y hasta del embajador de los Estados Unidos. No lograron entonces romper el liderazgo de Rovira, como siguen sin lograrlo a pesar de ser un objetivo abierto y encubierto de los enemigos de cualquier movimiento emancipador. No van a lograrlo mientras su liderazgo esté arraigado en el pueblo misionero. En contraste, todo el arco opositor que intenta debilitarlo, no sólo fracasan en el intento sino que al mismo tiempo fracasan en la construcción de liderazgos alternativos. Es que es imposible construir en política si la norma de conducta es dejarse poner la agenda y los discursos por el poder económico que se expresa en los medios hegemónicos. Los opositores tienen mucho que aprender y aprender a distinguir las cosas y preocuparse tanto por Rovira sino a construir bases sólidas en el los sectores populares. Los medios son imprescindibles en la vida moderna para trascender en la arena política, pero quedan en meras ficciones si al mismo tiempo no tienen anclaje territorial y se mantienen fieles a la representación de sectores. Por ejemplo, si los dirigentes de la UCR se limitan a repetir el discurso de las corporaciones y hacen política con los títulos de los diarios que defienden un régimen social de acumulación concentrada, su electorado habitual, primero se desorienta y después, al ser permanentemente interpelado con discursos de las derechas, termina desconfiando de los suyos y votando directamente a los representantes del poder establecido. Hay excepciones de dirigentes políticos que están cerca a los problemas de la gente y hacen política en serio, pero en general, el coro mediático que ataca permanentemente a la conducción de Rovira, es solo eso, un coro mediático, una especie de farándula mediática trucha, -porque en Misiones no se replican los Tinelli ni las Legrand- que no construye nada. Ni siquiera entendieron el mensaje de las urnas en 2006. Con un obispo a la cabeza, la convergencia de intereses fue tan efímera como la que se registraron en estos años en los cacerolazos y en las marchas vergonzosas como la que se hizo con la absurda consigna “Ye sui Nisman”. Marchas, que como en todo piquete o corte de ruta, son visitadas por personajes de las oposiciones. La calle los anima a participar hasta en convocatorias de signo bien encontrados, como las que piden más al Estado y las que protestan por la presión fiscal. O estar denunciado por violencia de género y sumarse a Ni Una Menos. Por eso, es infructuosa como consecuente su tarea de capitalizar esas formas de expresión política. Las oposiciones así se ven, ora arrastradas por la agenda de Clarín, ora por el llamado de la gente. Desde 2003 cualquier liderazgo de las oposiciones ha sido demolido las mismas oposiciones al tomar como propio el “relato ideológico” y propagandístico de la anti-política de las derechas. Es el contexto en el que el liderazgo de Rovira en la Renovación de la Concordia establece una diferencia en la oferta política.