La ponderación política que hizo Frigerio de la rebelión de las provincias, iniciada por Passalacqua, contra el exceso de las oposiciones al sancionar en Diputados modificaciones al impuesto a la Ganancias, fue el dato central de la visita que hizo a Posadas el ministro que tiene la misión de articular, desde la política y las inversiones en obras públicas, las relaciones institucionales entre la Casa Rosada y las provincias.
Posadas (Viernes, 23 de diciembre) “En Misiones quizás mejor que en cualquier otro lugar de la Argentina se entiende lo que es trabajar en equipo”, distinguió ayer, aquí, Rogelio Frigerio, el ministro del Interior de la Nación que tiene la misión de articular, desde la política y las inversiones en obras públicas, las relaciones institucionales entre la Casa Rosada y las provincias. “El gobernador Hugo Passalacqua entendió enseguida el llamado del presidente Mauricio Macri, de ponernos por primera vez en la historia de la Argentina todos, una sola camiseta, dejando de lado las partidarias”, agregó enfáticamente al dejar inauguradas viviendas en Itaembé Guazú. Una hora antes, en Iguazú, en declaraciones exclusivas valoraba la abierta rebelión iniciada por Passalacqua en contra de la ley de las oposiciones en Diputados que, modificaba el impuesto a las Ganancias pero perjudicando los ingresos de los estados provinciales. “Sentimos el primer apoyo del gobierno misionero que salió a defender los intereses de la gente. Es cierto el gobernador de Misiones entendió de inmediato la inviabilidad del proyecto y marcó el camino. Su planteo ni bien se aprobó ese proyecto de ley abrió los ojos a los demás gobernadores. Realmente debo decir que tuvo una visión muy acertada de lo que iba a suceder con las provincias si se aprobada el proyecto de Ley de la oposición”.
Estas declaraciones de Frigerio tienen una profunda significación político – institucional para el momento por el que atraviesa la Argentina y por supuesto Misiones. El país no es ajeno a la restauración neoconservadora en el continente. Pero el proceso en nuestro país tiene ingredientes sustancialmente diferentes al modo en que se produce la embestida neoliberal. Por ejemplo en Brasil se habla de una “democracia suspendida” debido a las irregularidades manifiestas en el impeatchment contra Dilma Rousseff que dejó las manos desatadas a las derechas para iniciar drásticas políticas de regresividad distributiva y congelamiento del gasto público. Aquí, Macri tiene compromisos de origen al consagrarse en forma legal y legítima como Presidente. Si los 90 dejaron la enseñanza empírica, que refuta cualquier abordaje académico, de la inviabilidad del neoliberalismo en la Argentina, la implosión del 2001 es también una referencia concreta y no de teorías que enseña que las crisis siempre las paga el pueblo, el sector más desprotegido de la sociedad.
Es el contexto que llama a la necesidad de cambiar el eje tradicional de la forma de hacer política en la Argentina, habitualmente ganada por el esquema modelo – antimodelo que lleva a la contradicción nada dialéctica oficialismo – oposición. Si el proceso democrático argentino -refundado en el sentido del pronunciamiento popular del 30 de octubre de 1983- se puede interpretar en la figura de una espiral ascendente, el mapa de representación de la totalidad del poder político nacional, repartido en la Presidencia, el Congreso y las Gobernaciones, constituye una oportunidad histórica y a la vez, hablando en dafo, una fortaleza.
Como se lo viene señalando en estas columnas (ver links abajo), esta mirada sobre la realidad política argentina que inexorablemente impone condiciones a las provincias, es la que primó en la decisión de la conducción de la Renovación, cuando Carlos Rovira delineó la estrategia de la actitud colaborativa y el gobernador Passalacqua la fórmula más específica de gobernabilidad con gobernabilidad se paga. Es la línea estratégica que va construyendo el rumbo en la práctica concreta.
Volvemos así a la significación político – institucional de la presencia de Frigerio en Iguazú y Posadas, para inaugurar nuevas casillas en el paso fronterizo del puente Tancredo Neves y 452 viviendas en el barrio Itaembé Guazú. Las fotos, con el vice gobernador Oscar Herrera Ahuad, en el Norte con el intendente Claudio Filipa y aquí con Joaquín Losada, son gestos que refuerzan el camino y en la misma sintonía gestual de las fotos de abril, cuando Mauricio Macri estuvo oficialmente en Misiones.
Esta valorización del diálogo político entre las distintas esferas de representación popular y territorial, no es fácil y debe librar muchas batallas en el frente cultural. Derechas e izquierdas, conservadores y progresistas, peronistas y antiperonsitas, tanto como el poder real económico y mediático abonan, todos los días, en su prédica consignas que si se miran bien constituyen diferentes caras de la misma moneda. Macri puede estar convencido que la salida pasa por desregulaciones y más mercado, puede estar presionado por la ortodoxia de la city, pero en estos tiempos, el funcionamiento de las instituciones se hace cargo. No hace falta la calle. Son los gobiernos de provincias y sus representantes territoriales en el Congreso los que pueden arrimarle a su despacho las demandas de una realidad complicada.
Frigerio viene a Misiones. Se saca la foto y elogia sin medias tintas la actitud colaborativa de Passalacqua, pero no reniega de sus convicciones. En las declaraciones a nuestro sitio, al encuadrar lo sucedido con la ley de Ganancias sostuvo también que “después de unos días donde parecía que primaba en la Argentina la demagogia y el populismo por suerte podemos dar esta señal de fin de año. La mayoría de los dirigentes políticos y sobre todo los que tenemos responsabilidad en el manejo de los recursos de la gente apostamos a la seriedad y responsabilidad y no nos manejamos con demagogia y populismo. Y, esto es muy importante para los que necesita la Argentina que son inversiones que se transforman en empleo y éste es la única forma que tenemos desde el gobierno para reducir la pobreza. Dimos una nueva señal hacia el mundo de que en la Argentina la gran mayoría de los dirigentes apuestan a la seriedad y al cumplimiento de la palabra. Hay que recordar que se votó por unanimidad un presupuesto nacional que la media sanción de diputados dinamitaba. La buena noticia es que pudimos parar la pelota y que pudimos hacer primar la responsabilidad y seriedad y el cumplimiento de la palabra”.
Aquí en Posadas reforzó la teoría, que simplificadamente se puede llamar del derrame, al afirmar que el déficit fiscal todavía no es grave ya que la Argentina recuperó financiamiento, para precisar que sin embargo habrá que reducirlo con inversiones que generen recursos genuinos.
Más que la reglamentación de la ley para Pymes y la pulseada por el ITC diferenciado, el anuncio más trascendente que hizo Frigerio estuvo relacionado con la expectativa real de promocionar en todo el País la construcción de viviendas de madera, aspiración de los misioneros dormida desde hace más de treinta años.
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