La batalla por Ganancias refleja la indiferencia del país central con las realidades de provincia. No se trata ni de victorias de Macri o Massa, sino del financiamiento de las provincias, como lo demostró la claridad conceptual de Passalacqua, Schiaretti y Urtubey. Con el proyecto de Diptuados, Misiones pierde 10% de coparticipación. En la provincia sólo el 13% de los trabajadores pagan el impuesto. Se logró tiempo para estudiar en serio la ley. La Casa Rosada convocará a gobernadores, sindicalistas y senadores a una mesa de diálogo.

Posadas (Miércoles, 14 de diciembre) Las modificaciones al impuesto a las Ganancias que pagan los salarios, introducidas por las oposiciones en la Cámara de Diputados, han sido convertidas por la prensa porteña en un punto estratégico de las batallas políticas. Revisar los titulares de las notas y opiniones en torno a la pulseada, que ahora tiene como escenario el Senado, es comprobar la indiferencia, el desinterés e incluso el desprecio hacia las realidades de las provincias que deslizan tanto periodistas como algunos actores políticos. Las internas al interior del poder, si se quiere del círculo rojo, no pueden ocultar la manipulación de la información para presionar sobre la toma de decisiones del presidente Macri.  El fantasma del peronismo unido y toda su capacidad de destrucción intacta es, en las notas editoriales, el principal argumento para “disciplinar” a la Casa Rosada. Las imágenes de Kicillof y Massa como eje de propaganda pueden convencer a ciudadanos cautivos en el odio al kirchnerismo, pero nada tiene que ver con el debate de fondo en la reforma de Ganancias. La cuestión no pasa por una “victoria” de Massa o una “victoria” de Macri.
¿De qué nos sirve a los misioneros imputar al Presidente de tratar de eludir el costo político de vetar la modificación de Ganancias a pesar de lo prometido en su campaña?
¿De qué nos sirve imputar en cambio ese costo político a los senadores del pejota por rechazar el proyecto con media sanción en Diputados?
Entrar en ese juego es quedarse en la cáscara de los problemas como también marcar como un error táctico de Macri al enviar el proyecto a extraordinarias.

Claridad conceptual de Passalacqua

Desde estas columnas venimos observando, que el conflicto por el impuesto a las Ganancias que se cobra a los salarios no es una cuestión coyuntural. Es consecuencia de las postergaciones de años, de la clase dirigente, en definir un esquema tributario más progresivo y de la política en cumplir con la reforma de la ley de coparticipación impuesta por la Constitución en 1994. Que los salarios paguen Ganancias es regresivo y se sabe, pero desde su inclusión en la grilla en 1973, se viene hablando de la injusticia. Las contradicciones en algún momento salen a la superficie. Pero en un esquema de financiamiento que, en su injusticia, tiene un equilibrio inestable, tocar uno de los elementos genera el derrumbe de todo el edificio. Y hoy, no se puede tocar Ganancias sin desfinanciar a las provincias. Esto ya se explicó en notas anteriores  y en los argumentos de los legisladores de la Renovación con mandato en el Congreso.
En el caso de Misiones, como en la mayoría de los distritos, el proyecto tal como se aprobó en Diputados representa una caída de 10% de la coparticipación. Es inviable en estos momentos.  A esto se suma que las provincias del norte argentino tienen pocos trabajadores que pagan ganancias.  En Misiones ronda el 13% frente a un promedio nacional de 25%.
El gobernador Passalacqua fijo postura con claridad: el tema merecía una revisión en el Senado para no perjudicar a las provincias. Ayer  Juan Irrazábal, como integrante de la Comisión de Presupuesto no firmó el dictamen, ratificando la postura de Misiones que no tiene doble discurso.
No sucede lo mismo con otros gobernadores que no se manifestaron públicamente para no “pagar el costo político” pero llamaron en privado a sus senadores para pedirles que paren la pelota. En este callejón sin salida, en el que suelen encerrarse los que dicen una cosa y hacen otra, se propusieron ganar tiempo. Es por eso que accedieron también a postergar la sanción de la ley, pero condicionando el stand by a que Macri convoque a una mesa de diálogo para volver a discutir el tema buscando los consensos necesarios. De acuerdo con informes que nos hicieron llegar colegas de Buenos Aires, en poder político nacional destacó la claridad de Misiones con la abierta posición de Passalacqua, que en sintonía con sus pares Urtubey de Salta y Schiaretti de Córdoba, invirtieron la lógica del debate poniendo las finanzas de los estados provinciales en el centro del debate. El bombardeo mediático que apunta a los gobernadores, diciendo que son comprados, que son apretados, que venden gobernabilidad, es parte de la acción psicológica para debilitar a todo el arco de representación política en la toma de decisiones. Es otra manifestación y grosera del desprecio a las provincias.
Por eso, a pesar de todo el fárrago de información que se confunde con esas operaciones políticas, se estima que la Casa Rosada estará convocando a gobernadores, sindicalistas y senadores para una mesa de diálogo en próximos días. Sin apuro. Con la cuentas claras.

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