Los profesionales en turismo están frente a un vaciamiento laboral, pero también de representatividad institucional. El Estado y la autoridad de aplicación no lo contempla en sus políticas de profesionalización del sector; las corporaciones no los quieren y no lo reconocen como profesionales y tratan de dejarlo de lado a toda costa. Los reclamos en defensa de la profesión son esfuerzos aislados.
Por Jorge Posdeley, licenciado en Turismo.

 

Posadas (diciembre de 2016). La actividad turística global se muestra al mundo como una de las de mayor crecimiento y de prosperidad económica y, además, como de mayor generación de mano de obra ocupada, superando inclusive a la que genera la industria pesada y la automotriz. Siempre que exista un viajero por el mundo, ese movimiento global tiende a impulsar un desarrollo en destino del tipo inclusivo, refrescando la actividad su economía para la generación de empleos directos, indirectos e inducidos, muy necesarios en la diversificación laboral para toda la comunidad anfitriona, forjando un cuadro de bienestar y buscando siempre nuevas oportunidades de desarrollo local.
Los datos de esta actividad -según la Organización Mundial del Turismo (OMT)- son más que alentadores máxime teniendo en cuenta que los países emergentes -como Argentina en general y la provincia de Misiones en particular-, responden a aquellos destinos considerados como los que mayores posibilidades de crecimiento turístico tienen con miras al 2030.
Esta presunción global debería ser simplemente un disparador para el análisis de las posibilidades turísticas futuras de nuestros países, nuestra región y nuestra provincia. Demás está decir que la actividad turística viene experimentando un continuo y sostenido crecimiento a favor de una profunda diversificación de productos y servicios que busca convertirse en uno de los sectores de la economía con mayor crecimiento en el planeta. El turismo mundial se encuentra en la búsqueda sistemática de nuevos destinos; esta dinámica convirtió a la actividad en un motor que tracciona el progreso socio económico de un país o en definitiva de un lugar, es decir, en un destino turístico.
La Argentina -según el Ministerio de Turismo de la Nación-, es el segundo país de Sudamérica en el ranking de llegadas internacionales: asimismo las estadísticas nacionales del turismo nos muestra que la actividad representa el 7.1% de las exportaciones de bienes y servicios y es considerada, además, como la primera en cuanto a la exportación de servicios se refiere.
Es también una de las actividades económicas más importante para las economías regionales porque redistribuye recursos desde las grandes ciudades (porque ahí se originan) hacia las economía más pequeñas del resto del país. La actividad representa en Argentina la ocupación del 5.4 % del empleo total, una cifra cercana a los 1.09 millones de puestos de trabajo. El Ministerio de Turismo de la Nación aspira terminar su gestión política 2016/2020 con la incorporación de 300 mil nuevos puestos de trabajos en toda la cadena de valor del sector turístico, logrando alcanzar 9 millones de turistas extranjeros y elevar a US$ 8.000 millones el gasto que realizan en el país para 2020.
Con estos datos más que elocuente que demuestran de la importancia de la actividad turística para las economías globales, nacionales, provinciales y locales, no cabe ninguna dudas que nos encontramos en frente a una de las pocas actividades económicas que no tiene techo de crecimiento y que además, es una de las generadoras de mano de obra por excelencia en el mundo.
Es así que deberíamos considerar a la capacitación como una de las herramientas principales para acompañar el rápido crecimiento de la actividad y afrontar de la mejor manera los cambios que se producen constantemente en los hábitos de consumos de los viajeros y en la generación de nuevos servicios. Los turistas globales necesitan ser atendidos y bien atendido, elevando con esta simple acción la calidad de los servicios prestados tendientes a satisfacer a los clientes.
En este es el escenario turístico, a menudo venimos escuchamos desde hace tiempo que se pregona el concepto de promover la calidad y formación de los Recursos Humanos, pero la realidad que se vivencia en el ejercicio de la profesión es otra, diametralmente opuesta al crecimiento de la actividad: los profesionales en turismo se enfrentan en la actualidad a un vaciamiento de la profesión y a una pérdida de espacios laborales producto de las políticas nacionales de precarización laboral. Recordemos simplemente que la UCR y el PRO acordaron dejar afuera a los profesionales en turismo (5.000 personas) en la nueva ley de agentes de viajes, favoreciendo a los empresarios y las corporaciones del sector.
La sanción de esta nueva norma es inminente, solo es cuestión de tiempos en los calendarios de aprobación y a la fecha no se ha generado desde ningún espacio con representatividad, ningún signo de rechazo, lo que significa una gran complicidad con los generadores de empleos en detrimento de los profesionales en turismo que carecen de representatividad y de sindicalización.
Otro expediente que también polémico y que atenta en contra a la legitimización laboral por competencia y que afectan puntualmente a la pérdida de espacio laborales de los guías de turismo, corresponde al Expediente 7607-D-2016, donde se solicita al poder Ejecutivo que disponga de medidas necesarias para la inclusión de nuevos ítems en las capacitaciones obligatorias para quienes oficien de coordinadores y asistentes de turismo estudiantil. El Registro de Coordinadores y Asistentes de Turismo Estudiantil fue creado por la Resolución 237/2007 y esta sería una buena oportunidad para incluir a los guías de turismo profesionales en el registro, reivindicando la profesión y la necesidad de profesionalización del sector; sin embargo, nuevamente, los guías no son considerados en las modificaciones solicitadas en el polémico expediente que solicita únicamente la Capacitación en RCP, primeros auxilios y en uso de lenguaje no sexista y trato no sexista.
De esta manera, nuevamente, se pierde a un número muy importante de guías profesionales quienes se han capacitado en la academia para cumplir con esta labor.
Pero la situación más preocupante que por lejos deja evidenciado la precarización laboral a los cuales son sometidos los profesionales y que evidencian además la desprotección frente a las propuestas laborales ejercidas por la patronal, propietaria de las agencias, se ve reflejado en la bolsa de trabajo que sociabiliza a sus matriculados el Colegio de Profesionales del sector en Misiones, a través de un correo electrónico de su Presidente, donde se informa de una oportunidad laborar para ejercer la idoneidad en turismo en una agencia, dejando en claro y recomendando al posible profesional postulante que los honorarios mínimos éticos por la firma del Representante técnico está pautada en $6000, una cifra irrisoria para un profesional, para su colegiado, una cifra por debajo de un empleado ubicado en la parte más baja escala salarial, ubicándose a la altura de un maestranza o un cadete sin ninguna responsabilidad ni calificación profesional que tiene un piso de 13.000 pesos, dentro de la escala salarial de Faevyt .
Definitivamente los profesionales en turismo se encuentran frente a un vaciamiento laboral, pero también de representatividad institucional. El Estado y la autoridad de aplicación no lo contempla en sus políticas de profesionalización del sector; las corporaciones no los quieren y no lo reconocen como profesionales y tratan de dejarlo de lado a toda costa y si es posible reemplazarlos, los necesitan lejos de una sindicalización seria y representativa.
Así, entonces, nuevamente los reclamos de los profesionales en turismo en defensa de su profesión son únicamente esfuerzos aislados de unos pocos militantes de la profesión que todavía pretenden jerarquizarla.
Pero solos será difícil, muy difícil.

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