Misiones fue distinguida por la agencia de calificación de riesgo, Moody’s, en su último informe sobre la Argentina y las provincias.  El reconocimiento internacional a la administración del Estado misionero es fruto de la política de equilibrio fiscal y desendeudamiento definida por Carlos Rovira desde su primera gobernación y debería cerrar el debate por la cuestión impositiva que demagógicamente pretenden instalar las oposiciones en cada año electoral.

Posadas (Lunes, 6 de febrero) La política de equilibrio fiscal y desendeudamiento del Estado, aplicada por Carlos Rovira desde su primera gestión como gobernador y definida como una de las bases programáticas de la Renovación fue distinguida en el último informe de Moody´s Investors Service sobre la Argentina y las provincias.

El hecho fue destacado ayer por el diario Primera Edición en su columna de análisis político que publica los domingos. Bajo el subtítulo: Calificaciones, dice textualmente:

“En las últimas semanas se conoció el informe de una calificadora de riesgo de deuda prestigiosa a nivel internacional, que hizo sobre Argentina y las provincias. Es destacable que Moody’s consideró a nuestro país en un nivel B3 que significa “estable” y esa misma calificación le otorgó a las provincias de Misiones y Buenos Aires, colocándolas en el nivel de menor riesgo de deuda del país durante 2016. La noticia recorrió los despachos de los gobernadores de todo el país “causando muy buena impresión” ya que nadie imaginaba un desempeño semejante de la administración misionera, que acarrea un sinnúmero de complicaciones como por ejemplo: la bajísima coparticipación de recursos federales; las perjudiciales asimetrías económicas con Paraguay y Brasil; y el hecho de ser la única provincia que mantuvo la caja previsional sin recibir nada a cambio. “Pero, al observar el contexto, los analistas vieron que a la par de todas esas complicaciones económicas, Misiones tiene grandes méritos como por ejemplo el valor de no haberse endeudado nunca más; de mantener una gestión sólida y ordenada; de haber desarrollado como ninguna otra los sistemas de educación, salud y seguridad; y de haber mantenido el rumbo firme de una política fiscal justa. Ahora la Nación comenzará a imitar varios de los mecanismos de control fiscal y de orden financiero que hace tiempo Misiones aplica y defiende, en contra de la opinión de los detractores y evasores. Gastar menos y recaudar más es el camino y el Gobierno nacional parece decidido a tomar ese rumbo, aunque algunos de sus representantes en Misiones parecieran no haberlo notado todavía”, dicen en los pasillos de la Rosadita misionera. Después de conocerse el informe de la calificadora de deuda internacional, no parece casual que la Nación haya invitado al gobernador Passalacqua a diferentes giras internacionales y ya tenga otras fechas agendadas para giras más adelante.  Es que algunos funcionarios nacionales -la última vez que vinieron a Misiones- trazaron un paralelo al respecto de la imagen de gestión que quieren tener y reconocieron que “Misiones para el resto del país tiene la imagen de ser una provincia ordenada y equilibrada, sin deudas ni sobresaltos económicos” y esa es la misma imagen que el Gobierno nacional pretende reflejar de Argentina para el resto del mundo”.

El para qué de la recaudación

El equilibrio fiscal y el desendeudamiento del Estado provincial  fueron ejes distintivos de las administraciones de los gobiernos de la Renovación de la Concordia y ya desde el primer gobierno de Carlos Rovira.

El mentor de la Renovación siempre abonó la teoría de que el equilibrio fiscal no es de izquierda ni de derecha, ni un objetivo en sí mismo, sino un requisito insoslayable para una buena administración y sustentar la fortaleza del Estado. Cabe recordar que desde las rupturas del 2003 con los hábitos partidocráticos la política fiscal de la Renovación ha sido objeto de críticas y puesta en la agenda de los debates electorales. Plebiscitada  en todas las elecciones desde su creación, la política fiscal es abordada por  Rovira, fundamentalmente por el sentido del gasto, lo que los contadores llaman “correspondencia fiscal”, que el contribuyente sepa y conozca en qué se gastan los recursos recaudados. Como dijo en varias oportunidades: “la Renovación ha hecho hincapié en el gasto cambiando totalmente la dinámica de los 90, no endeudándose y no gastando más del presupuesto, porque ésta es una de las claves para acercar al equilibrio fiscal”. “Misiones, con la gestión renovadora, pone especial atención en los recursos, porque ese es el principio para el cumplimiento de las metas y programas propuestos por el presupuesto, para que no se tenga que acudir de manera irresponsable al endeudamiento, como ocurrió en el pasado”. Al referirse al capítulo de los recursos, explicó en varias ocasiones: “está sostenido por la política fiscal de la provincia, que ha dirigido impuestos muy pequeños pero con un cumplimiento cada vez mayor, donde la justicia social se realiza con las asignaciones de la recaudación por los más necesitados, de abajo hacia arriba, donde el esquema fiscal impone que los que más tienen sean los que más contribuyan“. Hoy Moody´s al distinguir a la administración del Estado misionero en los últimos años, le da la razón cuando Rovira adelantaba, allá por 2010 que “estamos en la segunda generación de llevar adelante una política fiscal proactiva, sensible y de justicia social; y no nos hace falta aumentar los impuestos porque hemos progresado en la eficiencia de su aplicación, en una horizontalidad de su cumplimiento”.

Más allá de los tecnicismos, el conductor de la Renovación siempre puso foco en remarcar el “¿para qué?” de la recaudación.  Desde ese enfoque hace referencia al modelo económico que busca financiar cada administración, con el doble propósito de sustentar la prestación de servicios como la educación y la salud y el mismo tiempo comprender cuáles pueden ser los vectores de crecimiento futuro que propendan a la estabilización de las cuentas públicas. Tres administraciones de la Renovación han demostrado que el equilibrio entre ingresos y gastos del Estado no es necesariamente regresivo y pueden financiar políticas públicas que pongan el foco en la inclusión social.

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