En una entrevista con Economis, funcionarios nacionales reconocieron que la ley de coparticipación perjudica a Misiones, tal como viene denunciando todo el poder político provincial.  En el NEA, nuestra provincia es la que más habitantes tiene y la que menos recibe.

Posadas (Jueves, 9 de febrero) En una entrevista con el recientemente creado “Economis” que dirige Juan Carlos Argüello, el secretario de Provincias del Ministerio del Interior, Alejandro Caldarelli, reconoció que la actual ley de Coparticipación perjudica a un grupo de provincias y que Misiones estaría entre ese grupo. Destaca el sitio que son declaraciones en el sentido que un día antes tuvo su jefe, el ministro Rogelio Frigerio, quien también admitió que Misiones estaría perjudicada, por ser las más poblada del NEA y la que menos recibe.

El potencial utilizado por los funcionarios es interpretado políticamente. Observa que “si bien, al igual que Frigerio, Caldarelli trató de evitar dejar una definición contundente para no quedar “pegado” en la negociación que se viene y que tiene por objetivo reformar esta ley que data de 1988”.  Es cierto que los funcionarios nacionales abren el paraguas, pero con las apreciaciones, por más que sean en tono potencial, se está admitiendo la injusta distribución de los recursos que recauda la nación en nombre de las provincias.
La reforma de la ley que data de 1988 cuando la UCR liderada entonces por Barrios Arrechea, que era ministro de la Nación, y tenía los dos senadores por Misiones, y el PJ liderado por el gobernador Humada, cedieron a las presiones y resignaron cerca de un tercio de los recursos. No es historia antigua, Está presente todos los días, cuando en lugar de gotear 100 pesos, gotean 70 de la coparticipación. Y desde hace casi 30 años.  Se sabe que el año electoral hará imposible acordar con los 24 gobernadores la reforma a la ley, requisito indispensable impuesto en la constituyente de Santa Fe – Paraná de 1994.
Caldarelli debe conocer al detalle todos los datos, pero así y todo dice “creo” que hay que analizar de nuevo todo el sistema de distribución. Y allí es cuando habla doctrinariamente cuando sostiene no ya en potencial que “tiene que hacerse pensando en el gasto que tiene que cubrir cada provincia y viendo los recursos que tiene cada uno, ahora el 14 (de febrero) hay una reunión y vamos a empezar a hablar del cronograma para ver como lo encaramos”.  Decimos que Caldarelli debe manejar números y fórmulas porque como desoculta Economis, “fue su socio durante años en la consultora Economía & Regiones, que fundaron cuando Frigerio dejó la función pública a fines de los 90”.
“Puede ser –insiste el funcionario en su moderación- que Misiones sea de las que recibe menos, sabemos que hay muchas inequidades y hay que reconocerlas para poder corregirlas, ninguna provincia se puede levantar de la mesa con menos recursos de los que tenía, hay que hacerlo de acá adelante con el potencial aumento de recursos, si desde la Nación se va a encarar una reforma tributaria, este tema tiene que ponerse en la mesa con las provincias”, afirmó el funcionario, tras participar ayer a la  mañana de la puesta en marcha de la oficina regional de la UIF con sede en Posadas. Misiones recibe hoy menos Coparticipación que Formosa, Chaco y Corrientes, a pesar de tener mayor población que necesita servicios básicos como salud, educación, seguridad, justicia o vivienda. Explicó que “el objetivo es presentar (el proyecto de la nueva ley de Coparticipación) este año para ver si la podemos sacar el año que viene, es una Ley convenio, se aprueba por unanimidad o sea que ninguno va a estar disconforme”, señaló.

Los recursos son de las provincias

La movida por una nueva ley de coparticipación tiene el inocultable objetivo de devolver porcentajes a la provincia de Buenos Aires que en 1988 fue tan castigada como Misiones ya que perdió también alrededor de un tercio de lo que recibía antes.
En este sentido se puede señalar que hay condiciones objetivas para una convergencia de intereses en las negociaciones que se abrirán la semana próxima.
Pero como venimos insistiendo desde estas columnas, los recursos que recauda la nación son de las provincias (ver nota del 30 de enero “Desconocen que los recursos de la coparticipación son de las provincias”).  Cuando la nación que oprimió al interior para manejar a su antojo la aduana perdió los ingresos del comercio exterior por la crisis del capitalismo en 1930, inició un proceso para apoderarse de lo que antes despectivamente denominaba “impuestos internos”.
Es el lugar histórico, político e ideológico, donde deben pararse los gobernadores, porque la movida iniciada desde la nación apunta a eliminar los ingresos brutos. En ese sentido se pronunció también Caldarelli en las declaraciones a Economis (ver entrevista de Martín Boerr: “Nación insiste en que Ingresos Brutos es un impuesto distorsivo”, en economis

Establecer criterios objetivos

IIBB será un frente de batalla en las conversaciones que se inician el 14 de este mes. El otro frente será el de establecer criterios objetivos de distribución, primaria y secundaria. Primaria, porque la nación se horroriza por los gastos de las provincias, pero cada vez se desprende de la responsabilidad en la prestación de los servicios básicos del Estado como Salud y Educación.  La Nación, por otra parte, es una abstracción y una organización histórica que apenas tiene 400 años de existencia. Nadie vive en la nación, se vive en los pueblos de provincia.
En la distribución secundaria, es decir entre las provincias, la historia ha demostrado que no pueden establecerse fórmulas rígidas como la que viene castigando a Misiones desde 1988. Los recursos deberían adecuarse a las necesidades de gasto de cada nivel de gobierno, según las competencias, servicios y funciones  que deban cumplir.
¿Cómo deben ser medidas?. Ante todo no debe dejarse en manos de contadores o administradores. Es política pura. Definir los valores estándares para la prestación de servicios requiere una mirada integradora que todavía no puede generarse desde un software. Por ejemplo, asfaltar una ruta en Misiones, demanda más inversión que en las superficie planas de  la región pampeana. La demanda de médicos o docentes en zonas rurales es más intensiva que en los grandes núcleos urbanos.  Misiones tiene la característica de una demografía extendida en todo el territorio. Un centro de salud o una escuela en Buenos Aires puede prestar servicios a miles de habitantes que viven en las manzanas de alrededor, en Misiones para atender la misma cantidad de gente se requiere mucho más infraestructura. Son datos a contemplar también más allá de la cantidad de habitantes, que deben incluirse en las fórmulas para la distribución si se pretende cumplir con los principios de equidad y solidaridad que establece la Constitución. Otros indicadores, como el equivalente del desarrollo, la calidad de vida y la igualdad de oportunidades son también requisitos muy ambiciosos establecidos por los constituyentes de 1994.

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