La presencia de los gobernadores de Misiones y Córdoba  en la cumbre Macri-Temper fue considerada clave por analistas del diario La Nación. Passalacqua expresa la integración física, territorial y Schiaretti los acuerdos industriales. La representante de Misiones en el Parlasur mira más lejos en el análisis y destaca la decisión política de la Renovación en proyectar a Misiones con perfil propio en el nuevo orden mundial.

Posadas (Jueves, 9 de febrero) “Macri tomó nota de que Trump ha llegado al mundo”, expresó hoy el columnista de La Nación y TN, Morales Solá, al centrar en las relaciones internacionales el análisis del momento político de la Argentina. No casualmente es lo que reclamaba hace pocos días la representante de Misiones en el Parlasur, Cecilia Britto, pero desde otra perspectiva.

El columnista, reconocido más como operador que por su imparcialidad periodística, en otra órbita que la misionera, manda un mensaje al poder político que se muestra desorientado por los cambios que se están produciendo en el orden mundial. El Brexit respaldado esta semana por los representantes del pueblo en Londres,  el proteccionismo de Trump, que cuenta en Estados Unidos con más apoyos sociales y políticos de lo que presumían algunos analistas locales (Morales Solá entre ellos), y cuya prédica, la del proteccionismo,  tiene interlocutores e intérpretes de peso en los nacionalismo de Europa, constituyen datos centrales de la política internacional.  Hoy, la globalización neoliberal ya no representa más el paraíso deseado en el cual las derechas depositan las esperanzas de inserción en el mundo y de alianzas corporativas dirigidas por Wall-Street. Recordar la embestida neoliberal de Reagan y Tatcher en los años en que caía el Muro de Berlín como símbolo de la implosión del capitalismo de Estado stalinista, es reconocer que son los mismos países que enarbolaron la globalización como mundo uno, décadas atrás, los que ahora, a instancias de sus pueblos, se han convertido en sus mayores detractores.  Como sostiene el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, “nos encontramos ante la muerte de una de las mayores estafas ideológicas de los últimos siglos”. El intelectual boliviano subraya en ese sentido que lo que está pasando es que,  la globalización neoliberal que había surgido triunfante y como única alternativa a la desintegración de la Unión Soviética, también está en agonía. “Es decir, la humanidad se queda sin destino, sin rumbo, sin certidumbre. Pero no es el “fin de la historia” –como pregonaban los neoliberales–, sino el fin del “fin de la historia”; es la nada de la historia”. En una conferencia dictada a fin de año pasado en la Universidad de Santiago del Estero afirmaba que “lo que hoy queda en los países capitalistas es una inercia sin convicción que no seduce, un manojo decrépito de ilusiones marchitas y, en la pluma de los escribanos fosilizados, la añoranza de una globalización fallida que no alumbra más los destinos. Entonces, con el socialismo de Estado derrotado y el neoliberalismo fallecido por suicidio, el mundo se queda sin horizonte, sin futuro, sin esperanza movilizadora. Es un tiempo de incertidumbre absoluta en el que, como bien intuía Shakespeare, “todo lo sólido se desvanece en el aire”.

Morales Solá, ante esta realidad,  que les cuesta asumir a las derechas argentinas con intereses asociados a los mercados internacionales más que al destino de la Argentina, está advirtiendo que la tendencia a los proteccionismos se los puede llevar puestos, a las corporaciones y a sus representantes políticos. Les marca la contratendencia posible, la asociación de libre comercio entre los mercados latinoamericanos y asiáticos.

La construcción de un nuevo orden

Es el mismo contexto que asume la representante de Misiones en el Parlasur, Cecilia Britto, para marcar otro rumbo posible: el fortalecimiento de la integración desde los intereses populares y no de las corporaciones. Destaca, desde los espacios de reflexión que tiene en Canal 12, que el mundo hoy se debate en la construcción de un nuevo orden porque lo que hay ahora es un “desorden mundial”, dada la inexistencia de líderes que puedan definir el nuevo escenario, en el que menciona la retracción de Estados Unidos hacia sus fronteras. Mientras abandona la formulación de alianzas de libre comercio como la del Pacífico, deja espacios que a su criterio puede ocupar China.

Entiende Britto así que la tendencia en las relaciones internacionales está determinada por un mundo multipolar. Sostiene que es el mundo en el que debe encontrar su posicionamiento el Mercosur. Pero admite que hoy existe cierta incertidumbre con lo que va a pasar con el Mercosur tal como venía funcionando.  Considera que es incierto su futuro inmediato ya que no ve liderazgos ni decisión política que lo potencie para fortalecer un espacio de unidad que, expresa la quinta economía mundial, con  300 millones de habitantes y reservas suficientes en sus  recursos naturales. Su abordaje, sin estar determinado por las ideologías, es netamente político. No podría ser de otra manera que ya integra el cuerpo que expresa la voluntad popular de los países miembros. Pero reconoce que el Parlasur está debilitado por las decisiones políticas de los gobiernos de Argentina y Brasil, fundamentalmente. En su mensaje, diametralmente opuesto al del operador político de TN,  muestra preocupación por ese debilitamiento ya que el parlamento, como todos los parlamentos de los países democráticos son –dice- la última trinchera que tienen los pueblos para que se respeten sus derechos.

Britto que, hace pocos días reclamaba que Macri tome nota de la consagración de Trump, encuentra en la contradicción que movió al Presidente a visitar Brasil, oportunidades para que Misiones ensaye su propia inserción en el nuevo orden, estableciendo desde sus fronteras relaciones con los estados vecinos. Destacó en ese sentido la participación de Hugo Passalacqua, en la cumbre Macri – Temper. No casualmente, académicos y analistas de las relaciones internacionales, destacaron que una de las claves de la visita de Macri a Brasilia fue la presencia de los gobernadores de Misiones y de Córdoba. Mientras Passalacqua expresa la integración física y territorial de Argentina – Brasil, Schiaretti representa los intereses industriales sujetos a la asociación bilateral. Misiones con un proyecto político misionerista –dijo Britto- le dio su propia impronta a la cumbre. Distingue así la sinergia del Gobernador con la conducción política de Rovira, para tomar “decisiones fuertes” en función de “construir gobernabilidad y paz sin bajar las banderas para garantizar la estabilidad y cuidar las fuentes de trabajo”. Concluyó que en la definición de la integración que queremos, subyace “qué democracia queremos, si para pocos o una democracia incluyente”.

Lo común a lo humano es la esperanza

Ante este mundo incierto, Britto se mueve en la misma sintonía de las reflexiones que nos dejó García Linera cuando se interroga, nos interroga, “¿Cuál será el nuevo futuro movilizador de las pasiones sociales? Imposible saberlo. Todos los futuros son posibles a partir de la “nada” heredada. Lo común, lo comunitario, es una de esas posibilidades que está anidada en la acción concreta de los seres humanos y en su imprescindible relación metabólica con la naturaleza. En cualquier caso, no existe sociedad humana capaz de desprenderse de la esperanza. No existe ser humano que pueda prescindir de un horizonte, y hoy estamos compelidos a construir uno. Eso es lo común de los humanos y ese común es el que puede llevarnos a diseñar un nuevo destino distinto a este emergente capitalismo errático que acaba de perder la fe en sí mismo”.

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