Una velada en el Museo Juan Yaparí, y una exposición de fotos en Bs. As, fueron conmemoraciones por los 80 años de la muerte de Horacio Quiroga. Un concierto en el teatro lírico del Parque del conocimiento, el viernes 10 de marzo, será un festejo por los 90 años de vida de Ramón Ayala.

Posadas (jueves 9 de marzo 2017) “Quiroga no es solo patrimonio de San Ignacio”, aseveró la directora de Cultura Zulma Mónica Pittau. En la apertura Lucia Mikitiuk dirigió unas palabras de agradecimiento a los presentes. En la mesa hablaron el profesor Hernán Rodríguez, la artista Numy Silva y el pintor Rubén Díaz. El broche de oro fue un tema de Ramón Ayala interpretado por Claudio Bustos.
La Impunidad de la Selva se llama una muestra de 22 fotografías inéditas registradas por la fotógrafa posadeña Irupé Tentorio en el peñón de Teyú Cuaré en San Ignacio, lugar de residencia e inspiración fundamental para la construcción literaria de Quiroga. La exposición tuvo lugar en la Biblioteca Güiraldes en Buenos Aires. Irupé Tentorio nació en Posadas, Misiones, en 1981 y reside en la Ciudad de Buenos Aires desde el año 2002. Estudió Licenciatura en Letras en la Universidad Nacional de Buenos Aires, UBA, y en la actualidad cursa la Licenciatura en Curaduría de Artes en la Universidad de Artes, UNA. Sus maestros en fotografía fueron Juan Travnik, Néstor Croveto, Sebastián Syzd, Valeria Bellusci, Romina Resuche, Carlos Flynn y Alicia Rojo. Trabajó en el Centro de documentación de teatro y danza del Teatro General San Martín. Fue fotógrafa del Complejo Teatral de Buenos Aires y actualmente, es fotógrafa de la Dirección General del Libro, Bibliotecas y Promoción de la lectura de la Ciudad de Buenos Aires y colabora con el Museo de Arte Moderno. Escribe sobre fotografía en el periódico Página/12 para el Suplemento de Género LAS12. Paralelamente desarrolla sus trabajos autorales. Expuso en muestras individuales y colectivas tales como, en la Universidad Nacional San Martín, en la Bienal de fotografía Argentina documental, Tucumán, en el Congreso de Escena Política en el Centro Cultural Caras y Caretas, Buenos Aires.
Se cumplen 80 años de su muerte y 100, aniversario más importante, de la publicación de su primer libro Cuentos de amor de locura y de muerte. Quiroga, lector y admirador de Dostoyevski, puso una cita del ruso en su cuento que abre Cuentos de amor locura etc: “…nada más bello y que fortalezca que un recuerdo puro”. ¿Lo fortalecían los recuerdos de su familia que fue perdiendo? O de la civilización que había abandonado para internarse en la selva misionera. El cuento se llama Una estación de amor, de 1917. Quiroga tenía 39 años cuando lo escribió, y todavía no abordaba el tema que lo haría ilustre, los recuerdos de un amor porteño lo desviaban de su obra maestra que fue escribir sobre su amor al entorno animal y vegetal, los relatos ambientados en la selva donde exploró su mejor lírica, casi alienado o preso de alucinaciones.  ¿Hubiera sido lo mismo su obra sin su trágica biografía y, sobre todo, si no fuera la selva misionera el escenario de sus historias?
Irupé Tentorio es también la autora de la fotografía de Ramón Ayala con un fondo de plantas en la que el músico sostiene con una mano la guitarra cuya caja de resonancia ocupa el lugar de sus piernas, nada más cierto, ese objeto hueco de madera es lo que lo hace caminar. Foto usada para promocionar el evento en el teatro de lírica del Parque del conocimiento el 10 de marzo para celebrar sus 90 años con el lema El mito que trasciende. Nada más significativo para una joven artista fuera de los pagos que involucrarse con los dos mayores íconos de la historia literaria y musical de Misiones.
(Ya mucho antes de conocer a la fotógrafa, Ayala había escrito la canción-leyenda Irupé. Luna verde que va…)
Nacido en Posadas, habiendo pasado tiempo en diversos lugares que marcaron su poética, Asunción, Santa Ana, Buenos Aires, América, el mundo entero. Como escribió Hamlet Lima Quintana “así escriba en Azerbaijan, Tel Aviv, o Morón…La tierra, su lugar, se le ha trepado por las piernas y lo ama para toda la vida”
El padre del gualambao, ahora, a los noventa, es acaso el abuelo del monte, como dice el poema El lapacho. “parado sobre los siglos, andando sobre el planeta…” como dice el poema El hombre.

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