En su discurso del 1° de marzo el intendente Norberto Aguirre, después de repasar las obras hechas y planificadas, planteó el desafío de  Eldorado de ampliar la autonomía tratando de instalar un debate de fondo en la sociedad, sin desconocer la crisis. El diputado González, sin embargo salió con las chicanas de la vieja política. Como un marginado de la Alianza Cambiemos, no se enteró de que la Casa Rosada pide más racionalidad en el debate y defender el modelo.

Buenos Aires y Eldorado (Jueves, 9 de marzo) En la Casa Rosada han tomado nota de las expresiones de fondo de las tres grandes marchas populares registradas en lo que da en llamarse la peor semana de Macri. Las movilizaciones de los sindicatos docentes, de los convocados por la CGT y las mujeres en el día lucha por la igualdad de género y en contra de una sociedad machista, sin que medie una decisión orgánica, las tres plazas aunque expresan fragmentos de la sociedad, tuvieron un hilo conductor: la oposición a la restauración neoliberal.
Se entiende que los efectos sociales de las medidas económicas sobre el empleo, los salarios y el consumo, y esas manifestaciones populares, cambian el escenario que inexorablemente debe introducir cambios en la manera de comunicar. Se agotaron los gritos, la culpa de la pesada herencia, y las denuncias grandilocuentes a la corrupción kirchnerista. Ahora es necesario defender el modelo. Este nueva etapa en la comunicación fue adelantada  en charlas informales por allegados a la Presidencia con nuestro enviado especial que estuvo en la Capital Federal cubriendo, desde el discurso de Mauricio Macri a la Asamblea Legislativa hasta las peripecias de los productores misioneros protagonistas del “yerbatazo”, en lo que podría simbolizar la cuarta plaza en esa semana negra para el Gobierno.
Informaciones que fueron difundidas desde ayer en medios nacionales confirman el replanteo de la estrategia de comunicación del Gobierno. Se puede resumir en menos Durán Barba, menos efectos especiales propios del marketing para abrir una etapa de mayor racionalidad. La nueva impronta es “explicar” los pasos que se dan, las decisiones que se toman y fundamentalmente el rumbo elegido. Unos medios hablan de cartas desde la Jefatura de Gabinete y otros de la conformación de un grupo de legisladores para institucionalizar el debate. Sacarlo de la calle y potenciarlo en el Congreso de la Nación. Serían doce los gladiadores, los apóstoles o “ángeles de Macri” según otros medios. Los elegidos no son los más gritones o los más chicaneros, sino los que tienen mayor capacidad argumentativa en defensa de las reformas. El espanto no será ya centrado en los bolsos de López o la corrupción de los Kirchner. Esa metodología, digamos clarinesca de diferenciación avanzó hacia zonas oscuras de los negocios no sólo de Macri sino de varios de sus ministros. Lo que se valora ahora es racionalidad y menos fanatismo.

González y las miserias de la aldea local

A tono con esta sintonía, respondiendo a las necesidades concretas del momento, tanto económico como político y social, el intendente de Eldorado en su mensaje del 1° de marzo, después de hacer un pormenorizado repaso de las obras realizadas, aunque en forma indirecta, dejó planteado el dilema entre modelos. “Durante el 2016 la administración responsable de estos recursos nos permitió una vez más cerrar un año con las cuentas equilibradas, les recuerdo señores concejales que apenas iniciado dicho ejercicio logramos un acuerdo salarial que implicó un incremento total del 38% en el salario de los trabajadores municipales, esto se logró en gran parte gracias a la implementación de un programa económico presupuestario y financiero, de manera de garantizar un nivel del gasto público sustentable. La formulación de políticas financieras, presupuestarias, fiscales y económicas tendieron a mejorar la autonomía del municipio a los efectos de lograr una mayor independencia fiscal de los gobiernos nacional y provincial”. Es la clave de la hora. Ante las restricciones presupuestarias, plantea a los ciudadanos de Eldorado el desafío de ampliar la autonomía en la toma de decisiones, que siempre tienen vinculación con recursos propios.
Ajeno a estos planteos de fondo y marginado de las estrategias de la Alianza Pro, el diputado Gustavo González, lejos de cualquier planteo de racionalidad discursiva, se mantuvo en el denuncismo como metodología de ocupar espacios. Cuando este enviado especial a la CABA regresó a Eldorado, pudo sentir el contraste al encontrarse con estas miserabilidades de pueblo chico. En una entrevista con el intendente, se tocó el tema. Aguirre, más acorde a los nuevos tiempos, sostuvo “nosotros estamos trabajando, no como otros que solo se ocupan de hablar y vienen solo por las noches a Eldorado a reunirse a tomar café”. El intendente no niega que el presente económico es complicado y que los recursos coparticipables se han recortado, pero precisamente genera un cuadro de situación que merece de la búsqueda de consensos en beneficio de Eldorado. Por eso se mostró molesto con las actitudes, propias de la vieja partidocracia de criticar y denunciar para generar conflictos en lugar de soluciones. Más con tristeza que enojado señaló que “para prometer, criticar y denunciar,  González siempre está,pero  este intendente, que ha dado un discurso, a  entender del diputado “pobre”, ha sacado adelante al municipio, ha saldado las deudas, gestionó la empresa Dass, por supuesto que falta más, pero nunca aparece el aporte que él puede gestionar desde su banca provincial. Sucede que él se fue a Posadas tiene mucho más tiempo para hablar, tiene prensa, típico radical de cafetería.  Nosotros estamos trabajando todos los días. Se le paga 150 mil pesos para hablar, nosotros ganamos menos pero trabajamos más”.

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