En la UCR ya se manifiestan pulseadas por los cargos legislativos que se ponen en juego en octubre. Habrá internas en el partido para definir después con el PRO si van a internas abiertas o aceptan el encuadre de Macri. Se ven fantasmas por todos lados. Hay pocos lugares para tantos autocandidateados. Una foto que temen es la de Pegoraro con el Presidente.

Posadas (viernes, 5 de mayo) Las elecciones parlamentarias de octubre han puesto en crisis las relaciones entre el PRO y sus socios menores en la Alianza Cambiemos. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires es un espejo que sirve de presión en otros distritos en las negociaciones para conformar las listas de candidatos. Algunos dirigentes de la UCR, como el conocido operador Enrique “Coti” Nosiglia, que fueron fundamentales para definir la Convención de Gualeguaychú, entienden que el 2019 se juega este año en octubre. Varios analistas han observado que el éxito de Cambiemos garantizará la reelección de Mauricio Macri. De ese modo, si le va bien al gobierno la UCR acentuará su categoría de socio menor de la Alianza y si le va mal al Gobierno los platos rotos los pagará como siempre el centenario partido. En esa encerrona, la estrategia de la UCR es pelear este año los lugares expectantes. Por eso todo hace prever que en la CABA no habrá Cambiemos y la UCR postulará a Martín Lousteau. En Chaco, Ángel Rozas se quedó con el sello y en Santa Fe la esquizofrenia radical llegó al paroxismo al mantener la alianza provincial con el Socialismo  y la nacional con Macri. No son los únicos distritos en donde las dos fuerzas colisionan. En Buenos Aires parecería que no figurará ningún UCR antes del quinto lugar ya que al extrapartidario Facundo Manes lo hacen jugar como radical.
En Misiones, las tensiones no son menores. Aunque no se reconozca oficialmente, el candidato puesto por Macri es Humberto Schiavoni. Y si había alguna duda alcanza con repasar los elogios públicos del Presidente a la capacidad de gestión del misionero por la forma en que manejó la relación con los paraguayos para resolver el conflicto por las deudas por la EBY. En las declaraciones públicas, el partido dice encuadrarse en lo resuelto por el Presiente y las máximos referentes de la UCR en Olivos el 31 de enero. Ese acuerdo, bajado a Misiones, establece el senador para el PRO, el diputado nacional reservado para la UCR. Los cuadros de la partidocracia radical ven con todo realismo que son pocos lugares para tantos autocandidateados ya que para la lista a diputados provinciales deberán intercalar nombres con los del PRO.
Es el cuadro de situación que en este momento mueve a todos los directivos de la UCR que pareciera hacer real el imaginario colectivo de que los problemas de gestión son para los radicales intervalos entre internas e internas. Luis Pastori hace una interpretación nominalista del acuerdo de Olivos y argumenta que vale para su re-elección. Los jóvenes de Posadas, liderados por el presidente formal del Comité, Francisco Fonseca, pelean el espacio para ellos, pero a la vez se enfrentan Martín Arjol y Pepe Pianesi. Los dos grupos ven con precaución al silencioso Mario Pegoraro que fue el adelantado en Misiones para cumplir el mandato de la Convención de Gualeguaychú. Entendió en 2015 que se debía conformar Cambiemos en la provincia mientras la mayoría del Comité decidía pelear los espacios por fuera de la Alianza con la pureza de la Lista 3. Damiani, Pastori, González, Bordón y otros dividieron Cambiemos y sólo lograron frustrar la consagración de un PRO de Misiones al Congreso de la Nación. Hoy no se hacen cargo de esa factura y reclaman espacios como socios fundadores de la alianza de gobierno.
Esta pulseada interna explica el ninguneo al diputado Pegoraro cuando el miércoles pasado desde la UCR movieron la iniciativa de formalizar el interbloque Cambiemos a través de una conferencia de prensa. Pegoraro se enteró de la reunión 10 minutos antes. Avisado desde el PRO y no por los organizadores, hasta creyó que era un anuncio específico por algún proyecto. Por eso se retiró indignado cuando sentado en la mesa de unidad se desayunó de la conformación del interbloque. Operaron después para diluir el repudio con un chisme barato que lograron se publique en la prensa. Sucede que los ucerreístas ven fantasmas por todos lados cuando están de internas. No saben bien qué conversa Pegoraro con las autoridades del PRO de MisIones. Por eso temen la foto que ninguno de ellos consiguió: estar junto a Macri en el palco.

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