Esta semana una encuesta de opinión ratificó que los misioneros como todos los argentinos depositan su confianza en los Ejecutivos mientras dudan de los Legislativos y ahora también del periodismo. Por eso no es casual que Macri y Vidal se pongan la campaña al hombro en Buenos Aires y aquí la centralidad sea la gestión de Passalacqua. Pero no es lo mismo, allá esconden al candidato y aquí Closs y Wellbach tienen su propia entidad política.

Posadas (Miércoles, 27 de septiembre) Leemos que Macri y Vidal se pusieron la campaña electoral al hombro. Ponen todas las fichas a la provincia de Buenos Aires. Se sacan fotos juntos, en timbreos, viajes en colectivos y en actos. Atrás, diríamos bastante atrás los candidatos. Con alta imagen positiva del Presidente y la Gobernadora, la campaña es eso, mostrarse. Mucho se ha escrito de la profesionalidad de los asesores para reducir los discursos públicos a la construcción simbólica de lo nuevo contra lo viejo aunque lo nuevo, por ejemplo, genere un déficit comercial histórico y destruya trabajo argentino. De eso no se habla, no se habla de ideas ni de proyectos. Por ahora alcanza con la foto. Sin embargo no han renunciado a las prácticas que ellos mismos descalifican como “populistas”. El escándalo de punteros del gobierno correntino vendiendo a los supermercados chinos la mercadería para repartir en la campaña puso sobre la mesa lo que estaba escondido por debajo. Como cualquier gobierno éste de Macri hace campaña repartiendo, desde comida y colchones hasta motos y televisores a través de sorteos en los barrios. Se puede re-calificar al macrismo como un gobierno neoconservador popular.
Lo que tampoco cambió con Cambiemos es la centralidad que tienen los Ejecutivos en la formulación de políticas en la Argentina. Es lo que sucede en toda América Latina. Y las provincias no son ajenas a ese fenómeno sociológico. Precisamente se conoció esta semana un estudio de opinión que lo ratifica. La gente deposita su confianza en los Ejecutivos mientras duda del funcionamiento de los legislativos y ahora sospecha también del periodismo. Por eso no es casual que Macri y Vidal salgan a ponerse la campaña al hombro. Gestualmente son el proyecto que no está en los discursos y no puede sincerarse porque es un proyecto de clase. El mensaje lo oculta pero lo insinúa en asociar a los gobiernos populares con la corrupción y el caos. La línea argumental se da en toda la región y si no miremos la embestida contra Lula.
Aquí, también Passalacqua se puso la campaña al hombro, pero no sale de timbreo ni simula un viaje en colectivo, su campaña, diríamos es permanente ya que es la gestión. La vorágine de su gestión. Alcanza con repasar su actividad de la semana: firmó un convenio con la Cámara de la Mediana Empresa para dar continuidad del plan de compras en 12 cuotas sin interés en ciudades de frontera; entregó viviendas rurales en Apóstoles y recorrió obras en ejecución; inspeccionó obras de pavimento sobre empedrado que ejecuta la Dirección Provincial de Vialidad, sobre la avenida Antonio Chantrill y del sistema de agua potable, de desagües cloacales, red vial, red de media tensión, subestación transformadora, tanque de reserva y cisterna, playón deportivo y salón de usos múltiples. También dejó inaugurada la terminal de transferencia de avenida Quaranta. Estuvo en Puerto Rico, donde visitó el Hogar de Niños, después de inaugurar el Mercado Concentrador Zonal y el nuevo acceso. Quizá puedan verse como obras menores desde una perspectiva macro, pero sin embargo, consideradas en forma integral tienen un sentido político. Cualquier plan de desarrollo demanda inversiones en infraestructura como sustento de la actividad privada.
Si la campaña es la gestión, la gestión de Passalacqua no es neutra. Responde al proyecto de la Renovación que no sólo debe enfrentar una realidad adversa y concreta sino desde su conformación como espacio de representación, librando la batalla política contra el centralismo porteño. Si a Macri y Vidal les alcanza con la foto, aquí Passalacqua no deja de hilvanar las obras con el discurso de emancipación misionerista. Por ejemplo defendiendo una agricultura con agricultores y enfrentando con convicción, pero siempre en la mesa de diálogo, las presiones del poder económico para eliminar ingresos brutos.
Otra marcada diferencia con Buenos Aires, son los candidatos. Aquí Closs y Wellbach tienen gravitación política propia. No se esconden como Bullrich detrás de las polleras de nadie. El candidato a senador viene marcando con justeza las diferencias con el candidato de Cambiemos. Le alcanza con poner en comparación las gestiones en Yacyretá. Con la Renovación, la Entidad Binacional, destinaba sus recursos propios a transformar Posadas y en hacerse cargo de los efectos de la represa sobre los arroyos que circulan por todos los municipios de la ladera oriental de las sierras. Puede comparar también los criterios de política económica para el equilibrio fiscal ya que la administración de Closs tuvo un marcado sesgo de desendeudamiento mientras que su adversario de octubre puso la firma en la descomunal deuda en pesos y en dólares en los gobiernos neoliberales.

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