Corrientes elige gobernador. Inyección de obras públicas, inauguraciones, promesas y el descarado clientelismo del gobernador Colombi explícito en el acto de repartir alpargatas con las boletas de su candidato, constituyen una derrota de los principios de renovación de la política que encarna Cambiemos. Más allá del resultado de mañana, en Corrientes ya perdió el cambio.

Posadas (Sábado, 7 de octubre) Cambiemos, como expresión simbólica de la renovación de las formas de hacer política, fue un fracaso rotundo en Corrientes. Desde la Gobernación con el total respaldo de la Casa Rosada se encararon las elecciones de mañana con los hábitos no ya del populismo peronista sino más propios del viejo conservadurismo nacional que en Corrientes tiene un anclaje, diríamos secular.
Ya desde principios de año, el presidente Mauricio Macri viene anunciando inversiones en la provincia por más de 16 mil millones de pesos, que cobran su real significación cuando se las comparan con los anuncios para Misiones, o Chaco y Formosa. Los anuncios seguidos de la inyección de recursos extraordinarios durante el año, reforzados en los dos últimos meses, ponen en evidencia que la Casa Rosada no ha modificado las metodologías de acción política que son propias de lo que los defensores del republicanismo llaman “populismo” y “clientelismo”.
Estas actitudes tuvieron una exposición, diríamos pornográfica, con la “picardía” del gobernador Colombi que se puso a repartir alpargatas con las boletas de su candidato a gobernador”. Fue tan vergonzoso el abuso que hasta los medios aliados al macrismo sintieron la necesidad de denunciarlo. En su edición del 29 de agosto le dedica un gran espacio con la ilustración que acompaña esta nota. Informa a sus lectores porteños que los correntinos elegirán gobernador el 8 de octubre, además de intendente en la mayoría de las localidades, concejales y legisladores provinciales y destaca que “las acusaciones de clientelismo están a la hora del día. Ahora, aparecieron fotos donde se ven las boletas del partido gobernante con las tradicionales alpargatas”. Y como tomando distancia de los extremos a los que llega Colombi revela que “ahora, aparecieron las alpargatas y antes, un falso afiche donde se anunciaba un acto de Camau Espínola con Cristina Kirchner. El kirchnerismo no acompaña la postulación del deportista, algo que fue fogoneado por el actual gobernador Colombi”.
Macri, con la cabeza en la provincia de Buenos Aires, entiende que no le quedó otra que jugarse en el respaldo al candidato de Cambiemos. Hace tres días encabezó dos actos en Corrientes, a la que llegó en un viaje relámpago de poco más de tres horas para darle su apoyo al radical Gustavo Valdés, candidato a gobernador por la alianza oficialista Encuentro por Corrientes (ECO)-Cambiemos. El rival a vencer, en unos comicios que se anticipan hiperpolarizados, es el senador Carlos “Camau” Espínola, que comparte la fórmula del frente Podemos Más con el ex senador radical Eugenio “Nito” Artaza.
Como la elección se anuncia de pronóstico reservado, es lo que explica la presencia de Macri en una gira por las ciudades de Concepción y Mercedes. Para la Casa Rosada, un triunfo el domingo sería un gran impulso para los comicios del 22 de este mes en cambio la consagración de Espínola – Artaza, despertaría expectativas, más que en el kirchnerismo, en la viabilidad de la “amplia franja del medio”.
Esta lógica, aprendida por Macri en su paso por Boca, no tiene precisamente nada que ver con la recuperación de las instituciones republicanas para instalar un cambio en la resolución de los conflictos en la Argentina. En el fútbol, como bien subraya Fontevecchia en Perfil se aprende “a convivir con la facticidad más descarnada: se puede ganar o perder por lo fortuito de un instante y, como el que gana se lleva toda la gloria y el que pierde, hasta el escarnio, ganar importa más que la fidelidad a cualquier cuestión del mundo de las ideas”. Y aquí está la clave. Ganar en Corrientes con prácticas populistas y clientelistas, utilizando además sin frenos el aparato del Estado, es perder en el mundo de las ideas e hipotecar el futuro. La campaña del macrismo en Corrientes está diciendo a los gritos que “No se puede”

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