La militante social María Inés Rebolé descree del efecto de las políticas económicas que privilegian al Capital para que invierta, genere riquezas que después serán derramadas. Creó la figura de la capilaridad que sube el agua sin dejar que se llene el vaso.

Posadas (Jueves, 30 de noviembre) María Inés Rebolé es una militante más conocida en la base social que en los medios de comunicación. Pero la dirigencia sabe bien quién es y conoce de su permanente compromiso con la tarea desde su pertenencia al movimiento de Tierra, Vivienda y Hábitat.
Rebolé estuvo en las últimas movilizaciones populares que se concentraron en la Plaza 9 de Julio frente a la Casa de Gobierno de esta capital, promovidas por el Frente Patria, por la desaparición forzada de Santiago Maldonado y ayer en contra de las políticas de “ajuste” del gobierno nacional.
No fue oradora del acto, pero en un breve cambio de opiniones entre los presentes en el acto, tuvo una formulación conceptual que merece destacarse. Asistía callada, como es habitual, a un debate circunscripto por el contexto, que por un lado se referían al sentido de las políticas económicas de Macri, y al mismo tiempo a sus precisiones técnicas que están siendo cuestionadas aún desde la ortodoxia económica por el choque de lógicas entre las políticas monetarias del Banco Central y las políticas que pretenden promover inversiones.
En la conversación se puso en cuestión si el objetivo de establecer un sentido regresivo a la distribución del ingreso, es decir favorecer al Capital en detrimento del Trabajo, en función del criterio de generar inversiones para que sea la oferta el motor de la economía y la que genere su propio consumo, no es un intento que ya dejó de ser teórico en la Argentina porque se puso en práctica en los 90 con el resultado conocido.
“Es la teoría del derrame”, se opinó. El Capital, invierte, produce y llena el vaso, que una vez lleno derrama la riqueza en trabajo. Lo que a criterio de muchos es más justo que los planes sociales.
Fue cuando intervino Rebolé y brevemente acotó: “estas políticas no dejarán llenar el vaso por un efecto de capilaridad”.
“¿Por qué capilaridad?” se le preguntó.
“Busquen en Wikipedia el significado del término, y verán que todo va para arriba”, remató parcamente.
Vamos a Wikipedia: “La capilaridad es una propiedad de los fluidos que depende de su tensión superficial la cual, a su vez, depende de la cohesión del fluido y que le confiere la capacidad de subir o bajar por un tubo capilar. Cuando un líquido sube por un tubo capilar, es debido a que la fuerza intermolecular o cohesión intermolecular entre sus moléculas es menor que la adhesión del líquido con el material del tubo; es decir, es un líquido que moja. El líquido sigue subiendo hasta que la tensión superficial es equilibrada por el peso del líquido que llena el tubo. Éste es el caso del agua, y esta propiedad es la que regula parcialmente su ascenso dentro de las plantas, sin gastar energía para vencer la gravedad”.
Interpretamos: que estas políticas no pretenden derramar porque no dejarán llenar el vaso nunca y el líquido (el dinero) siempre irá para arriba.

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