El proceso de feminización de la pobreza se agudiza con los ajustes, por eso, este año, se sumó a la consigna de “Ni Una Menos, Vivas, Libres y ‘Desendeudadas’ nos queremos”. La lucha que atraviesa a todas las generaciones se da en todos los ámbitos.

Texto y fotos: Patricia López Espínola

POSADAS (Miércoles 6 de junio). “Nuevamente las calles son nuestras”, señaló un grupo de mujeres de barrios empobrecidos de la capital misionera que portaban banderas con el grito “¡Vivas Nos Queremos!”. Y posiblemente nadie como ellas sepan de qué se trata esto de salir a las calles para reclamar agua, luz, salud, educación, caminos, seguridad y que “nos dejen de violentar, de matar”.
Posadas marchó desde el Mástil de las avenidas Uruguay y Mitre hasta la Plaza 9 de Julio. Miles de mujeres, hombres, niños y niñas caminaron encolumnadas detrás de la bandera que rezaba “Ni Una Menos por Abortos Clandestinos. Ni Una Menos por Ajustes. ¡Vivas, Libres y Dignas Nos queremos!”, sostenidas por representantes de la Coordinadora de Trabajadorxs, Mujeres, Trasns, Travestis, Lesbianas, Bisexuales, Intersexuales, Pansexuales y Quers.
Detrás de ellas, otras manos portabas carteles con los rostros de algunas víctimas de femicidios en Misiones: Miriam Cubas, Taty Piñeyro, Lucía Maidana, Belén Rivas, Paulina Portillo, Irma Ferreyra, Evelyn Rojas, Selene Aguirre, Mirta Gladis González, Horacelia Génesis Marasca, Angélica Ramírez, Marilyn Bárbaro y Silvia González.

Las que no están

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Misiones está despierta y cada 3 de junio en toda la provincia se toman las calles sumando más mujeres y hombres también, algunos con la intención de aprender a lado de sus hijas y compañeras.
Cada vez participan más jóvenes, y no sólo estudiantes universitarias, sino también aquellas a las que cuesta mucho estar por sus condiciones de pobreza extrema, porque como dijo una de las oradoras, María Ríos, del Movimiento Evita: “También estamos acá por las que no pueden estar, no porque no quieren sino que están en sus barrios, en los merenderos, en los comedores, alertas antes los desalojos, y frente a tantas situaciones a los que nos llevan los embates de este Gobierno neoliberal que no nos da tregua; pero que no podrá con nosotras!”.
Toda la marcha estuvo cargada de consignas, canciones, inmersa por momentos en el humo verde que esparcía la colombiana Paola Torres, comunicadora del programa radial La Calaca. Verde como los miles de pañuelos que vestían los cuerpos y las mochilas de quienes marchaban.

Que escuchen los legisladores que dudan

En la plaza, frente a la Casa de Gobierno se hizo el acto central donde un grupo de mujeres y trans, leyeron -cada una parte- el documento consensuado por la organización.
“Cómo en el 2015 estamos una vez más en esta plaza, a lo largo de la Argentina y el mundo poblando plazas y calles para gritar: Ni una Menos por los abortos clandestinos, por el ajuste, por los despidos. ¡Vivas, libres y dignas nos queremos! Este año gritamos más fuerte que con las políticas de Macri y el Fondo Monetario Internacional no hay Ni una Menos!
Hoy nuestro grito resuena claramente para escuchen los legisladores nacionales, esos que están dudando, que prefieren seguir siendo cómplices de las muertes por abortos clandestinos y del negocio que montan con las vidas de nuestras compañeras. Ni Una Menos por abortos clandestinos, ni una muerta más! Es tiempo de saldar la deuda con miles de mujeres que murieron y siguen muriendo en nuestro país. Por eso exigimos aborto seguro, libre y gratuito”.

“Nuestro conjuro es por todas y cada una”

El documento sostiene que “la sangre que corre en este negocio es de las mujeres trabajadoras y pobres, que mancha las paredes de clínicas clandestinas, Ministerios de Salud, Legislaturas y las iglesias que siguen haciendo lobby contra los derechos de las mujeres.
Estamos aquí juntas, porque nos negamos a seguir presenciando más muertes, injusticias y maltratos”, consignaba parte del documento, leído por la periodista Alicia Rivas (Comunicadora), Rebeca Barberán (Dirección Federal Juvenil Comunista), Paola Torres (La Calaca, radio con perspectiva de género), María Ríos (Movimiento Evita), Guada Pérez (Socorristas en Red), Mía Fleitas (Colectivo 108), Romina Oettinger (Colectivo de Acción contra Violencias de Género), Lía Fernández (PO/Tribuna Docente), Silvina García (Movimiento Popular La Dignidad/CTEP); Andrea Godoy (Cooperativa Misionerita del barrio A 3-2), Bettina Páez (CTA); Ingrid Barboza (Mumala/Movimiento Barrios de Pie), Karina Rodríguez (Partido Solidario) y Olga Aguirre (abogada, dirigente del PO), entre otras.

Construyendo feminismo popular

A la lectura del documento, le siguió el micrófono abierto para quienes querían expresarse: “Estamos hermanadas por una misma lucha. Para nosotras Ni Una Menos representa un basta de violencia machista y patriarcal. Nos afianzamos en diversos territorios en un grito colectivo para conjugar bastas, que detiene y sana las heridas en el propio cuerpo, denunciamos la presión de las violencias económicas, políticas e institucionales que también son patriarcales”, enfatizó María Ríos, estudiante y militante del Movimiento de Mujeres Evita.
“Ni una trabajadora menos frente a los despidos constantes y masivos que exponen las políticas de ajuste. Desendeudadas nos queremos frente a la expropiación de nuestro tiempo y trabajo. Ni una travesti menos, para marcar cómo los cuerpos disidentes son maltratados por el machismo. Ni una inmigrante menos por denunciar las políticas de machismo institucional. La bandera de Ni Una Menos flamea en las escuelas para reclamar Educación Sexual Integral, y Ni una Menos por los abortos clandestinos y contra el femicidio territorial en América Latina”.
María abogó por seguir construyendo feminismo popular en los barrios, en las casas, y en la piel de todas las que “somos violentadas por el patriarcado. Recordamos a nuestra compañera de militancia, Micaela García, víctima de femicidio con la complicidad del Poder Judicial, que encubre violentos y violadores. También decimos que no hay Ni Una Menos con presas políticas, exigimos la libertad a Milagro Sala!”.

La violencia de no poder alimentar a los hijos

La militante de la Corriente Clasista y Combativa, Jaquelín Vera, celebró la unidad de la coordinadora de trabajadorxs. “Decimos sí a la emergencia nacional por violencia de género que azota en el país. Somos las desocupadas, las precarizadas, las mujeres de los barrios, las compañeras de las organizaciones las que sufrimos la violencia institucional y doméstica”.
Agregó que la violencia comienza cuando las madres tienen que alimentar a sus hijos, educarlos, vestirlos y llevarlos a centros de salud cundo se enferman. “Con pobreza, ajuste y represión no hay Ni Una Menos, por eso decimos basta de femicidios, ni una muerta más, exigimos aborto seguro, legal y gratuito para todas. Sí a la lucha popular y al trabajo genuino y digno para que no haya más Ni Una Menos porque cuando eso ocurre el Estado es responsable”.

“Estamos para nosotras y somos manada”

Las integrantes de Socorristas en Red en Misiones, contaron que desde hace unos años acompañan a las cuerpas gestantes en su decisión de abortar con medicamentos, y son parte de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.
La legalización de aborto es una deuda pendiente en la Argentina y en varios países de Latinoamérica.
“No queremos abortos clandestinos para evitar que las mujeres mueran en el proceso de llevar a cabo su elección. No queremos ni una más afrontando maternidades forzadas, ni una más violentada por el sistema de salud, ni exponiéndose a procedimientos riesgosos y en soledad.
No queremos ni una más perseguida, criminalizada y estigmatizada, ni muertas ni presas por abortar. En todas las formas la víctima puede morir y perder la libertad. Estamos para nosotras y somos manada”, relató Guada Pérez.
Invitó a comunicarse con las Socorristas Misiones por información sobre abortos medicamentosos a través del Facebook, o del número 3764530204, “este teléfono salva vidas”, dijo.
Instó a que se sumen todas las que quieran ser parte de “esta manada de aborteras trasfronteristas. Estamos por el aborto legal, seguro y gratuito en pos de abortos libres, cuidados y feministas”.

Números que hablan

Otra de ellas señaló que a nivel nacional desde el 2014 al 2017 acompañaron a casi 12.100 mujeres en su decisión de abortar con medicamentos. Según los datos que manejan, el año pasado el 62% de las mujeres aseguró haber sufrido algún tipo de violencia machista, y el 85% no tenía un trabajo formal, por lo tanto quedaban afuera de todos los derechos laborales que debería garantizar el Estado, y de las cuales las que trabajan, casi el 66% percibe menos del salario mínimo, vital y móvil.
“Las mujeres y cuerpas gestantes que acompañamos son en gran parte de sectores vulnerables a las que el Estado abandona y el Ni Una Menos es también para que esto no siga sucediendo”, dijo.

Feminismo es estar para las otras

Otra de las jóvenes Socorristas destacó que el momento que se está viviendo es histórico. “La descriminalización y desestigmatización son cada vez más palpables. En la televisión se habla de aborto, en las radios, en las calles, en las escuelas, en los supermercados, y hasta en las mesas familiares de los domingos”.
Afirmó que cada vez más personas saben que se puede abortar con medicamentos, y que hay otras organizándose en el derecho a decidir sobre su propia vida.
“Cada vez se reconoce más a las socorristas, y a tantas otras grupas, y las mujeres pueden sentir que no están solas, que el mundo no se acaba y que tienen derecho a decidir. A nosotras nos llena de esperanza y fuerzas, que todas se enteren que no están solas, que el feminismo es estar para la otra, cuerpo a cuerpo, cuidándonos de manera directa y real en lo cotidiano. Estamos para las cuerpas gestantes que decidan abortar, para que su decisión se convierta en una realidad segura, cuidada y feminista.
No no nos van a amedrentar, mientras quienes deciden arrojarnos a la clandestinidad desinforman y manipulan información desde los medios hegemónicos, nuestras redes no paran de crecer. Seguiremos luchando para que no haya Ni Una Menos!”, expresaron.

Caja de resonancia de “nuestras rebeldías”

En representación del Colectivo 108, la militante trans, Mía Fleitas recordó que desde el primer 3 de junio del 2015 el movimiento que se convirtió en marea arrasadora no paró de crecer. Cada vez “somos más las que entendemos que el feminismo es como la caja de nuestras rebeldías que nos permite habitar.
Una caja donde la mano está tendida para la otra, porque hacemos cuerpo de lo que reclamamos. En esa manera de estar nos reconocemos en los pañuelos verdes que desde hace muchos años, son el signo de la lucha por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, que ahora mismo por la capacidad del feminismo de darle cuerpo y sentido a esas demandas, está muy cerca de llegar al Congreso y esperamos que se apruebe. Mientras, la discusión no para de profundizarse en los barrios, las casas y las escuelas porque el Ni Una Menos es contraseña contra la violencia machista, patriarcal y heteronormativa, y así se afianzó en los diversos territorios a nivel internacional”.

Reclamos

Entre los pedidos, Mía enumeró la aprobación de la Ley de Inclusión Laboral para Personas Trans, de la Ley anti discriminatoria; reforma de la Ley de VIH, hepatitis y otras enfermedades de transmisión sexual; además Educación Sexual Integral y de calidad en todas las escuelas de Misiones y justicia por el travesticidio de Macarena Fitzmauriz, y Evelyn Rojas.
“Las mujeres lesbianas, bisexuales, trans, heterocis y las identidades feminizadas del Colectivo 108 queremos estar en la bisagra de la historia para decidir nuestro futuro juntas. En las calles alzamos nuestras banderas de lucha, porque el patriarcado se va a caer y el feminismo va a vencer. Vivas, Libres y Autónomas nos Queremos!”, subrayó en la plaza poblada de verde.

“Los despidos son hechos de violencia”

Las trabajadoras y trabajadores despedidos de la Secretaría de Agricultura Familiar también participaron de la marcha Ni Una Menos: “El ajuste es parte de la violencia hacia las y los trabajadores que genera despidos. Estamos viendo lo que pasa en los hospitales, con los jubilados, con la educación, y lo que vivimos con los despidos arbitrarios”, señaló una de las despedidas, Alejandra Rosi, junto a su bebé Benjamín.
“Queremos nuestra reincorporación; pero lo que más nos preocupa y entristece es el rumbo que está tomando el país. Esa brecha que crece cuando el Gobierno toma decisiones que afectan a los sectores más vulnerables buscando someterlos.
A esa intención nosotros le decimos no porque nos negamos al sometimiento, a la deforestación, al monocultivo, y sabemos que en gran parte nos despidieron por esa causa. Seguiremos levantando el grito con todas ustedes”, resaltó Rosi.

Situaciones de abusos en la Universidad

El Frente Feminista Universitario de Mujeres e Identidades Disidentes estuvo representado por Mayra Zárate y Sol Browser, ellas hablaron de la necesidad de visibilizar la situación en la que se encuentran dentro del ámbito académico.
“El espacio educativo no está exento de humillaciones y demostraciones de poder de quienes poseen herramientas para imposibilitar nuestro desarrollo social y colectivo y la permanencia dentro de las aulas. Como frente feminista no lo vamos a permitir”.
Las jóvenes instaron a luchar por una educación pública, laica y gratuita, que tenga en cuenta las situaciones de “abuso y acoso que se viven dentro de las instituciones, en los que se aconseja a las víctimas guardar silencio ante las situaciones de violencia que sufrieron, en muchos casos a la vista de todos”.
Exigieron que las autoridades no ignoren que la Universidad no escapa al patriarcado, y reclaman acciones concretas y eficientes para que “nunca más tengamos que sortear la posibilidad de ver a nuestros acosadores en los edificios de las Facultades, en los pasillos, en el comedor universitario, en las clases y mesas de exámenes, así se trate de profesores, compañeros o colegas machistas”.

Espacios de participación colectiva

Las estudiantes pidieron que los contenidos en las cátedras se brinden desde una perspectiva de género y que dentro de la formación pedagógica se otorguen herramientas para la implementación de la Ley de Educación Sexual Integral en los diversos niveles educativos. “Es necesaria la existencia de este espacio de participación colectiva que vincula a todos los claustros, estudiantes, docentes, no docentes, para denunciar y combatir las situaciones de abuso y opresión patriarcal, y construir una universidad libre de violencia desde la que se reivindiquen de forma concreta los derechos de la mujer y las identidades diversas”, subrayaron Sol y Mayra, del Frente Feminista.

“Que no sigan muriendo pibas pobres”

La presidenta de la Asociación Civil De la Calle a la Dignidad, Dana Valiente arengó que el colectivo trans sufre el maltrato social y psicológico de varias organizaciones que quieren “martirizar nuestra lucha. Pero seguimos en esto que comenzó en el 2015 y que cada vez agrupa a más compañeras, y eso es para celebrar. Agradecemos a todas las organizaciones como las que movilizan este Ni Una Menos y decimos no al aborto clandestino. Queremos aborto legal para las compañeras mujeres y trans, para que las pibas dejen de morir.
Las trabas vamos a estar cada vez que haya que luchar, por más que vengan por nosotras porque queremos dignidad; pedimos la Ley de Cupo Laboral y que el Gobierno se haga responsable ya que tiene herramientas jurídicas y constitucionales para eso, por ejemplo la Ley de Identidad de Género que no es respetada ni en el país ni en la provincia. Seguimos en lucha ¡Ni Una Menos, Vivas nos Queremos!”, finalizó la activista.

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