Más de 160 mil productores de ladrillos artesanales se verán beneficiado con una ley que esta noche sancionó la Cámara de Representantes. Las “olerías” que se diseminan a lo largo y ancho de la provincia, saldrán así de la economía informal a través de un Programa de fomento y de un Registro que se crea simultáneamente. La iniciativa del diputado Orlando Franco establece lineamientos para que el Estado intervenga en fomentar y sostener la actividad que tiene que adaptarse a las nuevas pautas de consumo que ya no demanda el ladrillo tradicional.

Posadas (Jueves, 7 de junio) Más de 160 mil productores de ladrillos artesanales se verán beneficiado con una ley que esta noche sancionó la Cámara de Representantes. Las “olerías” que se diseminan a lo largo y ancho de la provincia, saldrán así de la economía informal a través de un Programa de fomento y de un Registro que se crea simultáneamente. La iniciativa del diputado Orlando Franco establece lineamientos para que el Estado intervenga en fomentar y sostener la actividad que tiene que adaptarse a las nuevas pautas de consumo que ya no demanda el ladrillo tradicional.
La ley, elaborada por el diputado Orlando Franco junto a Claudia Gauto, responde a una iniciativa presentada por las parlamentarias Zunilda Recalde y Sofía Ibáñez, en la Edición 2016 del parlamento de la mujer en representación de las Cooperativas de Trabajo Ladrilleros Unidos Nuestra Señora de Itatí Ltda y Cooperativa de Trabajo Idi Ltada.
Explicó Franco en los fundamentos del proyecto de ley, que el sector ladrillero en Argentina comprende alrededor de 160 mil familias productoras, hallándose por cada localidad de 800 habitantes al menos un horno de ladrillero, generando esto empleo en las economías regionales. Las estimaciones indican que un 85% de los trabajadores no están registrados, por lo que no cuentan con aportes ni cobertura social. Es una actividad hasta ahora desarrollada por sectores de población vulnerable y de inestables ingresos.-
“En nuestra Provincia la elaboración de ladrillos es una actividad que se lleva a cabo en muchas localidades, lo cual ha tomado gran relevancia, tanto que se ha convertido en el sostén de muchas familias a lo largo y ancho de la provincia”.

El respaldo desde el Estado

Afirma también el vicepresidente del Poder Legislativo que “los oleros precisan apoyo desde el Estado con políticas genuinas de desarrollo para poner en valor, no sólo el producto, sino también a quienes lo fabrican, los emprendedores”.
Y explica que “esta actividad se basa en la producción de ladrillos comunes de tipo artesanal, como también aquella que incorpore una tecnología adecuada básica que permita la obtención de productos diversificados similares al ladrillo común tales como ladrillo prensado, huecos (tipo cerámicos), losetas, baldosas y todo aquel derivado. En estos últimos 13 años de transformación de nuestra provincia, esta actividad se vio influenciada por el desarrollo poblacional y la construcción ha sido uno de los pilares del crecimiento, y no podría haberse logrado sin las familias que se dedican a la olería, actividad que se trasmite a través de generaciones de misioneros. En la actualidad el ladrillo común está perdiendo vigencia, siendo reemplazado dicho producto por ladrillos huecos o cerámicos y ladrillos prensados, ya que requieren menor tiempo en el armado de una obra, menor cantidad de insumos, y siendo aislante térmico y al ruido, este hecho hace que el productor primario tenga que comercializar sus productos a precios que alcanzan escasamente al costo de producción, además de quedar fuera del mercado más importante del ladrillo, es por ello necesario la intervención del Estado para acompañar en el proceso de cambio en los modos de producción, se requiere pensar e impulsar una reconversión productiva, capacitando a los oleros en la elaboración de un producto diferencial, incorporando nuevas tecnologías al proceso de producción, logrando así reinsertarse en el mercado con precios competitivos.

Respuestas desde la Ley

Agrega el diputado, que tiene la experiencia de haber estado al frente del municipio de Posadas durante ocho años, que “a través de este proyecto de ley este gobierno Provincial viene a dar una respuesta a un sector postergado, y revindicar a todo el sector olero y sus familias, propiciando todas las condiciones necesarias para el mejoramiento del hábitat y bienestar de la familia de los productores ladrilleros; dándole un marco jurídico, reconociendo la actividad olera e impulsando el desarrollo y fomento, fortaleciendo así la actividad a lo largo y ancho de la provincia, promocionando el asociativismo y/o cooperativismo de los productores oleros con acompañamiento genuino de Estado.
La ley que se titula” de fomento a la actividad olera”, establece en su artículo 1ª que la Ley tiene por objeto fomentar la actividad olera, a través de su regulación y mejoramiento de los procesos de producción, industrialización, comercialización e innovación tecnológica, promoviendo la inclusión, el desarrollo humano integral y bienestar social y económico de los productores y sus familias”.
Describe en el artículo 3ª los objetivos, entre los que se destacan la generación de empleo local, garantizar la inserción social, técnica, y económica de los productores oleros; asistir a los productores; regular la habilitación de zonas aptas para extracción de materia prima; proponer políticas y acciones específicas de salud, educación, formación técnica”.
También se propone fortalecer la organización de los productores oleros y la defensa de sus derechos, promocionando el asociativismo y el cooperativismo y desarrollar políticas de comercialización que garanticen la inserción de la producción ladrillera en mercados locales, regionales y otros. Es decir, presencia del Estado.
La ley también crea el Registro Provincial de Productores Oleros en el ámbito del
Ministerio de Industria y el “Programa provincial de investigación para el desarrollo tecnológico y reconversión productiva de la actividad olera y ladrillera común.
A pesar del contexto nacional determinado por la utopía del ajuste, la ley provincial se propone “desarrollar instrumentos de promoción y mejoramiento de la actividad olera tales como subsidios directos, créditos, beneficios integrales para el sector y adquisición de equipamiento”.

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