No hubo anuncios concretos en el discurso de Macri por la reforma de las Fuerzas Armadas que puedan confirmar o desmentir la ampliación de los regimientos del Ejército y la aviación en Iguazú. Sin embargo, el desliz sobre “la importancia de su intervención en la seguridad interior” y el llamado a un debate, reabre las luchas por la transición democrática de los años de Alfonsín.

Posadas (Lunes, 23 de julio) Los anuncios de reformas en el sistema nacional de defensa formulados esta mañana por Mauricio Macri, no tuvieron especificaciones concretas. Si se repasan los objetivos definidos en las leyes de Defensa sancionadas durante los gobiernos de Raúl Alfonsín, y Carlos Menem, hasta se advierten repeticiones de conceptos.
Ni bien terminó el discurso de siete minutos, indisimulablemente leído en teleporter, todos los titulares de los sitios de internet y las reacciones en las redes ponen el acento en la frase referida a la “importancia de que (las Fuerzas Armadas) puedan colaborar con la seguridad interior”. Por más presidente de la República que sea y comandante de las Fuerzas Armadas, no deja de ser una opinión o sugerencia o pretensión ideológica ya que por la ley que el gobierno radical de Alfonsín tuvo la precaución de sancionar como un hito de desarrollo de la democracia argentina, se establece expresamente la separación de la Defensa de la Seguridad interior. Incluso, hombres de las tres fuerzas consultadas por este sitio se pronunciaron en desacuerdo con la iniciativa. Hay una ecuación que repiten los hombres de armas: “ya aprendimos la lección. Nos mandaron al frente desde 1975 y hoy tenemos casi 2 mil camaradas presos y los grandes beneficiados de la guerra contra el terrorismo están libres y nos dieron la espalda”
La ley de Alfonsín establece que “la Defensa Nacional es la integración y la acción coordinada de todas las fuerzas de la Nación para la solución de aquellos conflictos que requieran el empleo de las Fuerzas Armadas, en forma disuasiva o efectiva, para enfrentar las agresiones de origen externo. Tiene por finalidad garantizar de modo permanente la soberanía e independencia de la Nación Argentina, su integridad territorial y capacidad de autodeterminación; proteger la vida y la libertad de sus habitantes”. Palabras, como “coordinación” que estuvieron en el discurso de hoy del Presidente.
La ley del gobierno radical que dejó atrás la dictadura establece también que “para dilucidar las cuestiones atinentes a la Defensa Nacional, se deberá tener permanentemente en cuenta la diferencia fundamental que separa a la Defensa Nacional de la Seguridad Interior. La Seguridad Interior será regida por una Ley Especial”.
El contexto en el que se deben interpretar el desliz de Macri cuando sostiene la posibilidad de que puedan colaborar en la seguridad interior se completa con el llamado a “avanzar en un debate de la reforma del sistema de defensa nacional”.
Desde esta perspectiva, el breve discurso de Macri, que no dice nada concreto, abre una nueva discusión en el Congreso de la Nación.
Desde Misiones, lo que se espera no fue dicho expresamente en el discurso presidencial de Campo de Mayo, sino que estuvo implícito en informaciones que se vienen difundiendo extraoficialmente. Existe la posibilidad que se disponga un gran despliegue de tropas en la frontera norte del país que incluye Puerto Iguazú, que en las primeras etapas, serán en un 90% del Ejército y el resto de la Fuerza Aérea. El plan global comprende la relocalización y posible fusión de regimientos militares, para “fortalecer el despliegue en zonas críticas y dejar sin efecto posiciones que hoy carecen de sentido. La presencia militar en la frontera norte tendrá un carácter disuasivo frente a las organizaciones del narcotráfico, para evitar que se instalen en nuestro territorio, como ha ocurrido ya en países de la región”, según revelaron fuentes castrenses.

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