“El eje Vaticano – China, al que se suman India y Rusia, es el que puede volver a restaurar y obligar a Trump a retroceder en su decisión de restablecer condiciones de un mundo en guerra y de destrucción del medio ambiente”, sostuvo aquí el dirigente social Gustavo Vera. Comprometido con la Multisectorial 21F, el dirigente no descuida el contexto internacional para la reconstrucción del campo popular en la Arfgentina.

Posadas (miércoles, 10 de octubre) “No es casual que al Papa lo están atacando de manera rabiosa”, sostuvo aquí el referente de la Multisectorial 21F, Gustavo Vera que estuvo en Posadas en la asamblea realizada en el sindicato de Camioneros el lunes pasado como preparación del Congreso del NEA a celebrarse el jueves 25 en Corrientes.
Enrolado en la reconstrucción del campo popular en la Argentina, como se informa en nota aparte, considera que la liberación será de abajo hacia arriba y de la periferia al centro. Pone en valor así la marcha federal que en febrero pasado se constituyó en un punto de inflexión en la política argentina. Considera que el encuentro de los trabajadores organizados con la doctrina del Papa Francisco, abre perspectivas con un programa que no descuida la formación ideológica.
En una charla con nuestros cronistas la referencia al Papa fue inevitable ya que Vera encuadra cualquier movimiento de liberación en el contexto internacional.
“Todo el mundo sabe la razón por la cual la cadena Fox y medios que responden al complejo militar industrial de Estados Unidos, al que responden Trump y Paul Singer, atacan al Papa y su prédica”, afirmó para explicar que “tiene que ver que Francisco está buscando recrear condiciones para un mundo que sea justo, inclusivo y sustentable. Denuncia al capitalismo salvaje, el nivel de destrucción planetaria al que lleva el cambio climático, clave con su prédica que es el sustento del Tratado de París que firmaron 193 países para reducir los efectos de la economía del petróleo. Trump rompió el Tratado y están intentando alterarlo y generar condiciones de guerra nuevamente. La provocación de traslado de la embajada a Jerusalén, la ruptura de acuerdo con Irán, el nuevo bombardeo a Siria, tienen la intención de recrear condiciones de guerra, en beneficio del complejo industrial militar donde el petróleo juega un rol predominante.
Van en dirección contraria a los consensos que habían empezado a establecer el mundo de la mando de la predica del papa Francisco. Pero el Papa, frente a esto no se queda de brazos cruzados ahora establece alianzas con China, largamente trabajadas donde China reconoce la importancia de combatir el cambio climático, se rectifica de su política de tráfico de órganos, de políticas pocos solidarias en el plano internacional y se da cuenta de que no es negocio el desarrollo de un solo país si el plantea no se desarrolla. China empieza valorar las banderas que levanta el Papa Francisco. Este eje Vaticano – China puede unir también a Rusia, India e Irán y puede poner un límite muy efectivo y concreto a las ambiciones guerreristas y de destrucción planetaria del complejo industrial militar que preside Trump.
Por eso claramente los movimientos del Papa, su autoridad moral, su prédica, su incidencia en la mayoría de las religiones del mundo, están generando condiciones de un nuevo reagrupamiento que puede generar una segunda esperanza al mundo. Porque el mundo está perdiendo toda esperanza después de Trump que rompe acuerdos globales que establecían un nivel de desarrollo civilizado, sustentable y un plan para reducir los efectos del cambio climático. Todas estas cuestiones las arrojó al tacho de basura. Ese eje Vaticano – China es el que puede volver a restaurar y obligar a Trump a retroceder. Francisco obliga a pensar en una ética de las relaciones internacionales, puesto que como sostiene: “el crecimiento de los últimos dos siglos no ha significado en todos sus aspectos un verdadero progreso integral y una mejora de la calidad de vida”.

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