El senador Maurice Closs sostuvo hoy no habrá ola amarilla en Misiones y que por el contrario los candidatos de Cambiemos tendrán que salir a caminar la provincia para explicar lo mal que vienen las cosas. Considera que en el primer semestre de 2019 la recesión económica se acentuará aunque admite que una buna cosecha y la ayuda del FMI puede aliviar el famoso segundo semestre. En el contexto afirma que “la Renovación Misionera se vuelve a destacar por la sana, prolija y eficiente administración del Estado Misionero”.

Posadas (Jueves, 27 de diciembre) “No habrá ola amarilla, al contrario, los candidatos de Cambiemos tendrán que salir a caminar la provincia y les tocará explicar lo mal que vienen las cosas”, sostiene Maurice Closs en una columna de opinión que publicó hoy en Economis bajo sugestivo título: “esperemos que no sea sólo un año menos malo”.
Anticipa que el primer semestre del 2019 va a ser mucho más duro que el primer semestre de este año y afirma que “vamos a arrancar el año en el valle de la caída recesiva, donde se empiezan a agudizar los problemas en la economía y donde la crisis en las empresas empieza a traducirse en desocupación, esa desocupación que camina lenta pero segura hacia los dos dígitos”.
De todos modos, considera que, aunque nada lo garantiza, hay algunos elementos que hacen probable una mejoría ene l segundo semestre. Menciona el efecto de una mejor cosecha en la zona núcleo de la Pampa húmeda, la autorización del FMI para tener más flexibilidad en la Política Monetaria y el simple “efecto comparativo con un segundo semestre de 2018 que viene siendo bien malo”.
El gobernador de la Renovación entre 2007 y 2015, adelanta que es “previsible que en Misiones volvamos a votar en el primer semestre y es una realidad que nadie puede refutar, que la Renovación Misionera se vuelve a destacar por la sana, prolija y eficiente administración del Estado Misionero”.
La columna:

Esperemos que no sea sólo un año menos malo

Por Maurice Closs (*)
En esta Argentina que nos toca vivir hacer pronósticos es muy aventurado. Ahora, siempre vale ensayar algunas posibilidades para el escenario 2019.
Suelo escuchar que muchos afirman que el año será mejor que este que se termina, y quienes afirman esto, lo hacen diciendo que el año que viene nunca puede ser peor que este.
Coincido plenamente en que este ha sido un año malo, inesperadamente malo. Esto es así porque el Gobierno nacional preveía una senda de crecimiento y terminamos en un caos de la economía y todo, o casi todo, por errores no forzados del “mejor equipo de los últimos 50 años”.
Ahora, que el año sea malo, no es garantía de que el próximo seguro vaya a ser mejor, es sólo una sana expresión de deseos.
Política y económicamente el Gobierno espera que el País tenga una clara diferencia entre el primer semestre y el segundo.
Siiiii! Otra vez el segundo semestre!
El primer semestre va a ser muy duro, mucho más duro que el primer semestre de este año. Vamos a arrancar el año en el valle de la caída recesiva, donde se empiezan a agudizar los problemas en la economía y donde la crisis en las empresas empieza a traducirse en desocupación, esa desocupación que camina lenta pero segura hacia los dos dígitos.
Nada, pero nada indica que las cosas vayan a mejorar en este primer semestre, al contrario, los efectos de la crisis se van a ver en la vida cotidiana de los Argentinos y en especial de los Misioneros.
La política monetaria seguirá siendo muy restrictiva, las tasas seguirán por las nubes y nada de nada ayudará a crecer.
En este escenario la Política será adversa para el Gobierno nacional, se irán definiendo recién las candidaturas presidenciales y seguramente algunas provincias opositoras y sólidas irán a elecciones para elegir Gobernador.
Este caso vale para Misiones, es previsible que volvamos a votar en el primer semestre y es una realidad que nadie puede refutar, que la Renovación Misionera se vuelve a destacar por la sana, prolija y eficiente administración del Estado Misionero.
No habrá ola amarilla, al contrario, los candidatos de Cambiemos tendrán que salir a caminar la provincia y les tocará explicar lo mal que vienen las cosas.
Vista así la situación, el primer semestre será como atravesar un desierto, difícil en lo económico, triste en lo social y muy calculador en lo político.
Insisto, en Misiones una vez más el Proyecto Misionerista aparece con muchas ventajas comparativas, no sólo por sus aciertos, sino también por la pesada mochila que deberán cargar los candidatos de Cambiemos.
Casi como un mantra el Gobierno nacional vuelve a apelar al “Segundo Semestre”.
Nada lo garantiza, pero hay algunos elementos que hacen probable una mejoría, que por más que pueda ser apenas leve, será explotada al máximo por el Gobierno Nacional para intentar retener el Poder.
Son tres elementos los que hacen posible un hipotético mejor segundo semestre.
Por efecto de una mejor cosecha en la zona núcleo de la Pampa húmeda.
Por la autorización del FMI para tener más flexibilidad en la Política Monetaria
Por el simple efecto comparativo con un segundo semestre de 2018 que viene siendo bien malo.
Las PASO y las Generales se darán en este mítico segundo semestre, y el Gobierno nacional espera que a medida que vayan avanzando los meses, vaya sintiéndose la mejoría en la economía y esto haga que de agosto a noviembre también vayan subiendo los votos de Macri para así de menor a mayor volver a ganar en segunda vuelta allá por fines de noviembre.
Cuesta para algunos creer, pero un gobierno que no ha pegado una en más del 90 por ciento del tiempo de su mandato, se juega a que el humor social del último mes de la gestión le permita volver a alzarse con el triunfo presidencial.
No se le puede negar a Cambiemos una moderna capacidad para afrontar elecciones y ganarlas, está claro a lo que juegan y cómo juegan, está claro que juegan todas sus fichas a que mejore la economía al final del año y a que el balotaje encuentre a Macri en un mano a mano con CFK. De ocurrir esto, el libreto ya está escrito, demonizar aún más a la ex presidenta para ganar una elección pese a tan malos resultados de gobierno.
Esto tiene dos riesgos, pero ambos dependen de cómo juegue la oposición. Esos riesgos son, en primer lugar, que pese a tanta demonización, CFK logre que la mayoría de los Argentinos reconozca que en su gobierno estaba mucho mejor y le vuelva a poner la Banda Presidencial.
En segundo lugar, lo que sería más lógico y esperanzador, que el arco opositor, con eje en el Peronismo, logre una propuesta unificada o una estrategia acordada que permita poner en Segunda Vuelta a un candidato que pueda capitalizar el rechazo que hoy tiene el Presidente Macri.
Esperemos tengan razón quienes dicen que se viene un año mejor, que no sea sólo un año menos malo, y tengamos la confianza que en Democracia los Argentinos y en especial los Misioneros, podamos elegir el mejor de los caminos hacia el futuro.
Felices fiestas

(*)Ex Gobernador de Misiones y actual senador nacional.