Los recortes presupuestarios decididos por el gobierno de Macri a la investigación científica y la resistencia de universitarios y científicos que ayer se movilizaron en todo el país, resume la existencia de dos proyectos de país en pugna, es mucho más que salarios. De un lado el modelo neocolonial de inserción en base a exportaciones primarias y del otro el modelo Arsat, de desarrollo industrial sobre tecnología argentina.

Viernes, 17 de mayo. Los recortes en los presupuestos para la investigación y el funcionamiento de las universidades públicas dispuesto por el gobierno de Macri y la resistencia de las comunidades universitarias y científicas, que ayer ganaron las calles en todo el país, resume claramente la existencia de dos proyectos nacionales en pugna. De un lado el modelo neocolonial de inserción en el mercado mundial exportando materia prima, del otro el modelo de desarrollo con sustento en la industrialización y la generación de valor agregado a través del conocimiento y la ciencia aplicada.
Los recortes presupuestarios que, se argumentan responden a un compromiso con el FMI, en realidad son coherentes con el pensamiento de las elites argentinas. En los comienzos de la recuperación democrática el misionero Aníbal Velázquez, como secretario general de la CONADU, entonces unida en la base y en la dirigencia, en la demanda de presupuesto para la construcción de un pensamiento nacional articulado a la inversión en tecnología propia, trató de unir al movimiento obrero con la Unión Industrial. Gestó una cumbre para unir fuerzas. Grande fue la sorpresa de todos cuando en la reunión, el presidente de la UIA, Roberto Favelevic, en una posición casi absurda para un industrial argumentó que era más barato importar tecnología que andar gastando en investigación y en tanta carreras de ingeniería.
Velázquez venía de México en esos intentos de los trabajadores latinoamericanos de forjar uniones internacionales. En una conferencia que daba en la UNAM, la Autónoma de México, un argentino radicado en los Estados Unidos lo interrumpió para argumentar en contra del desarrollo tecnológico de los países al sur del Río Colorado con el mismo argumento de Favelevic.
Ya entonces, la burguesía fallida y los Ceos de compañías multinacionales participaban activamente en las batallas por el sentido común en nuestro país.
La movilización de ayer visibiliza la otra Argentina, la que ya se puede palpar en los Arsat y hasta en la maquinaria que se utiliza en el campo argentino.
El comunicado de CONADU
La comunidad universitaria de Misiones se sumó ayer a la marcha en defensa de la Universidad pública y contra los recortes en el presupuesto nacional a la investigación científica. Diríamos que fue espontánea porque la convocatoria de Exactas y Humanidades en principio se limitaba al dictado de clases públicas, pero el entusiasmo desbordó a los organizadores que decidieron marchar por la calle Tucumán, hasta Ayacucho y por Bolívar desembocar en el ágora 9 de Julio. Los exactos no tardaron en sumarse.
Prensa de CONADU informó hoy de las marchas en todo el país. Hace hincapié en las “más de 30 mil personas de la comunidad universitaria y científica se movilizaron ayer en unidad desde Congreso hasta Plaza de Mayo en una inmensa Marcha de Antorchas en defensa de la universidad pública, la ciencia, la tecnología y el salario. Las manifestaciones se replicaron a lo largo y ancho del país, en el marco de una jornada de lucha que busca instalar como prioridad en la agenda política el valor de la educación pública superior.
“El Secretario General de la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU), Carlos De Feo, abrió el acto: “Más de 30 mil universitarios nos reunimos hoy para decirle NO al ajuste del gobierno, NO a la destrucción de la universidad y del sistema científico-tecnológico, NO a la destrucción del futuro de la Argentina, porque eso es lo que se busca cuando se desfinancia la educación superior. Son un gobierno anacrónico que pretende nuevamente llevarnos al siglo 19, exportando solamente productos sin manufacturar. En un país de 45 millones, ese modelo significa exclusión y miseria. Por eso marchamos, porque defender la ciencia, la tecnología y la universidad es defender el futuro de nuestra patria. El derecho a una universidad popular, abierta y democrática, sin aranceles ni restricciones NO se toca”.
El conflicto incluye a las 57 universidades nacionales en las que se desempeñan alrededor de 180 mil docentes investigadores. A su vez, la educación superior abarca la formación de casi dos millones de estudiantes, de los cuales el 80% cursa en las universidades públicas. Uno de los porcentajes más importantes de América en el aparato público estatal.
“Federico Montero, Secretario de Organización de CONADU, hizo referencia a la importancia de la unidad: “Es un grado de unidad muy alto el que hemos logrado en esta marcha. “Estuvieron presentes todos los sindicatos docentes de las universidades públicas, los sindicatos de los trabajadores no docentes, las federaciones estudiantiles, y los distintos colectivos de científicos y científicas del país. Esto demuestra que el reclamo no es sectorial sino que tiene que ver con la defensa de un modelo de universidad pública, que es ejemplo en el mundo”.
“De Feo relacionó además la lucha docente con las luchas que viene dando el conjunto de los trabajadores y las trabajadoras: “Hoy estamos también todas las federaciones docentes universitarias unidas porque somos parte de la clase trabajadora, y por eso el 29 de mayo vamos a ir al Paro General. Porque se terminó el tiempo del saqueo, del robo, y comienza el tiempo que hemos construido en estos años de movilizaciones en todo el país. Vamos a decirle a este gobierno que tenga un resto de dignidad y no entregue una Argentina destruida el 10 de diciembre como pretende la rapiña de los buitres que están sentados en la Casa de Gobierno. “Los trabajadores y las trabajadoras estamos organizados y movilizados para echarlos y vamos a defender un nuevo gobierno popular, que inicie un nuevo ciclo de bonanza para nuestro pueblo. Con empleo, con empresas que se abren, con escuelas que funcionan, con salud para todos. Vamos a pelear por una patria para todos, con justicia social, donde la economía esté al servicio de los intereses del pueblo, una patria soberana. El futuro es nuestro”.
La universidad marcha
“Los grandes niveles de adhesión social y de confluencia en la lucha reflejan un conflicto de largo alcance que trasciende la paritaria salarial. La cuestión salarial se inscribe en una situación presupuestaria muy grave, que afecta las políticas inclusivas pero también el funcionamiento mismo de las universidades y de todo el sistema científico-tecnológico nacional.
“Cabe recordar que los salarios a la baja de los y las docentes universitarixs (ver “Paritaria: nuevamente una oferta insuficiente y continúa el plan de lucha hacia la Marcha Universitaria de Antorchas”) se suman a un proceso de desfinanciamiento de las universidades nacionales que resulta de la política sistemáticamente aplicada desde el año 2016 por el gobierno de la Alianza Cambiemos. Este proceso, que se desarrolla a través del efecto combinado de los recortes, la sub-ejecución y demora en la transferencia de partidas, y la licuación del presupuesto por efecto de la inflación, ha provocado la paralización del desarrollo universitario y enormes perjuicios para el funcionamiento normal de las instituciones en muy diversos planos de su actividad (ver “El ajuste del presupuesto universitario. Nuevo informe del IEC-CONADU”).
“En este contexto, la Secretaria Gremial de CONADU, Verónica Bethencourt, puso el foco en no entender la situación de las universidades como el resultado de una coyuntura de crisis, sino como una política reiterada en sintonía con un proyecto de país: “Para el proyecto de Cambiemos que primariza la economía, que reduce el sector industrial casi a la nada y que no incentiva las industrias regionales, un sistema universitario como el nuestro está de más. Para ellos invertir en universidad, en ciencia y tecnología —que es lo que hacen hoy todos los países de manera estratégica porque genera soberanía y competitividad— está fuera de sus planes. Vivimos una situación dramática”.

Foto: Marina Casales